30 octubre 2007

Lo que haría, lo que haría, lo que haría si fuese…


Tengo como diez post para salir a criticar a Carrió. Alguno de ustedes saben que sólo hay una cosa peor que astilla del mismo palo: el palo del que uno fue astilla. Así que me quedo con lo hecho hoy por MEC y por Escriba y, poniéndome en positivo como Scioli, no voy a criticar a nadie y voy con propuestas y soluciones. Ahí va:
Todo nuevo gobierno - sea este nacional, provincial, municipal o sociedad de fomento- acostumbra a tener un lapso de, digamos, bonanza con la opinión pública. Nótese que hablo de opinión pública (OP). Algo bastante distinto a consideración o estima de la sociedad en su conjunto.
Los que cobran para hablar de esto seguramente podrían dar una definición más “científica”, pero para un blog sin demasiadas pretensiones como éste la OP vendría a ser aquella conformada por los “formadores de opinión” (básicamente periodistas, empresarios, dirigentes, taxistas y llamadores a las radios).
Este período de “enamoramiento” y/o “permiso para hacer” oscila entre un mínimo de tres meses y un máximo de seis. A partir de ahí, político argentino, hay que hamacarse. Lo vivieron Alfonsín, Menem y hasta De la Rúa. ¿O no recuerdan lo bien que caía “la moderación”, “la sensatez” y “la austeridad” de Don Fernando allá por el 99?
Resultó novedoso el inicio de mandato de Kirchner en este aspecto. Por un lado, se hizo de la Presidencia con sólo el veintipico porciento de los votos. Por otro, la sociedad venía tan golpeada por los avatares argentos post 2001 y la autoridad presidencial tan derruida que nadie esperaba demasiado. Sin embargo, renovación de la Corte Suprema y los mentados “gestos” de los primeros meses mediante, Kirchner supo conectar con la opinión pública positivamente. Desde ahí se fue para arriba en la imagen y ese colchón le dio margen de maniobras para llevar adelante su plan de gobierno.
Ahora bien. ¿Qué sucede en este aspecto con la flamante Presidenta? Fácil: no va a tener este tiempo de bonanza. A los efectos de éste análisis, tiene razón el señor que me vuelve kirchnerista cuando me pongo crítico: cambia El por La Presidente, pero sigue el mismo gobierno.
Entonces, ¿cuál sería mi objetivo de acá hasta diciembre si fuera, ponele, un Alberto Fernández? (Perdón Hal, pero me da el cuero para imaginarme en su traje. No sé si vos te animás al tailleur de Pato Bullrich): Intentar varias medidas para asumir el 10 de diciembre con este clima opositor de la OP neutralizado y darle la oportunidad a Cristina de que reciba lo mismo que se merece todo flamante mandatario: un cacho de buena onda.
Hasta acá sólo diagnóstico, pero Mendieta se juega y propone dos medidas dos.
1) Mucha, mucha prensa. Sobre todo radio y tv. Entrevistas exclusivas a Magdalena, Nelson, Daddy y Bonelli. (si, ya sé, como ayer con JMS. Ese estilo.). A Lanata no, porque trata mal a los oyentes que no están de acuerdo con él. Y eso no es pro.
2) Levantar el teléfono y llamar a Carrió. Solicitarle (insisto, que quede claro: solicitarle, pedirle) una reunión. Incluso la podemos hacer en el Hannah Arendt , si quiere. Ahí conversar e interesarse por alguna de sus propuestas. El combate contra el Paco, por ejemplo. Y que después Artemio salga a medir qué pasa.
Bueno, tengo más, pero como conozco a alguien que es amigo de un primo del mecánico del Jefe de Gabinete, me las guardo por si consigo hacérselas llegar. Ahora, eso sí, si llega a pasar algo de esto, no se olviden que fue un aporte de la patria blogueril a la República.

29 octubre 2007

La resaca de los lunes


Así como los domingos electorales nos parecen maravillosos, los lunes posteriores nos remiten tristemente a la infancia. Una mezcla de vacío y la sensación de que uno se olvidó de hacer los deberes durante el fin de semana y ya suena la campana y la Seño María Eugenia nos va a zampar un “insuficiente” por andar boludeando por ahí desde el viernes. O esa cosa que nos pasa el último día de vacaciones y uno sabe que a la mañana siguiente no va a ver el horizonte atrás del mar.
Siempre nos conmovieron los domingos de votación –esa alegría popular que describíamos ayer- y siempre nos bajonearon los lunes del después. Pensábamos que, en gran parte, se debía a que Mendieta casi nunca vota a los que ganan. Esta vez no tenemos esa excusa. Tuvimos varias alegrías en distantes provincias y desconocidos municipios. Y sin embargo… esa acidez en el estómago está ahí más fuerte que nunca.
Quizás se deba a constatar cómo, sistemáticamente, elección tras elección, gana terreno el desprecio por la política en la construcción de agenda pública. Quizás a los discursos post-electorales de TODOS los candidatos (vacío de contenidos propositivos algunos; despectivos con lo popular, el otro; y así). Quizás al ver cómo, otra vez más, los argentinos vamos en camino de tropezar con la misma piedra: la separación de las clases populares y las clases medias. Cuando eso pasa, siempre nos lleva puesto el mismo tren. Algo estamos haciendo mal.

Frases del asado: un poco de Barbarie

- "Me obligan a peronizarme"
- "Melconian es Capitán Garfio..." "Nooo, es Borat"
- "Aguante Diaz Perez".
- "Macri se debe querer matar al no sostener a Murphy. Ahora disputa con Carrió"
- "Darío Gallo es un botón del twitter" (epítetos varios, coro de borrachos)
- "Por qué el GBA no es un gran centro urbano, eh?"
- "Che...cómo anda el Chino en Lomas?"
- "Uy, Carrió va a estar más insoportable que de costumbre"
- "Que bien le comió la billetera Carrió a López Murphy"
- "Lindo el Audi Cívico Republicano, eh"
- "Cantamos la marcha? Mmmm, no da, no?"
- "Con la guita que ganan, las estrellas del periodismo podrían estudiar un poquito, no? /Por quién lo decís?./ Por Tenenbaum. /Ah, sí".
- "Estenssoro, andá a cagar. Vos y tu voto electrónico del orto"
- "Si la clase media está así, imaginate si hubiera un gobierno bien peruca".
- "Se van a agudizar las contradicciones"
- "Está de moda ser gorila, pero bien. Tipo, con los pobres todo bien, eh"
- "Sabatella tiene que tirarse ya a gobernador" /"NO, boludo, a diputado en 2009"/"Nooo, a senador"/ "No sé, pero que se tire a algo rápido que si no va a parecer el Manolo progre"
- "De quíen carajo hablás? ¿Quién es Hal, MEC, Manolo, Pablo, Escriba y Lord Henry?. Vos estás medio rarito"

Por último, la frase que más se escuchó durante toda la tarde:
- "Mendieta...largá la compu. Qué, ¿preferís a tus amigos de interné, eh?"

28 octubre 2007

A llorar a la Iglesia

Estenssoro hace terrorismo por Radio Mitre. "Fraude masivo en las elecciones presidenciales" por falta de boletas en el cuarto oscuro.
Ya que son tan instruidos en las cuestiones institucionales, ¿por qué no leen el Código electoral?. La responsabilidad de reponer boletas en las mesas es de los partidos. La Justicia Electoral envía (dentro de la urna) una limitada cantidad. A partir de ahí, muchachos, hay que militar.
Por otro lado, ¿por qué se dejaron chorear las boletas de la CC por parte de los muchachos del PS?
Estaría bueno menos medios y más masas.
Me calenté.

ACTUALIZACION:
1) No hay partidos, no hay fiscales. E´así.

Esquizofrenia

Uno va a votar y, como no tiene que andar pensando en quién ni en cómo se corta, se dedica a mirar al resto. La gente se para en la puerta de la escuela, se busca en los padrones y se va a hacer la cola. Mucha cola, hoy. Es que hay mucho corte por acá en la ciudad que mira a Europa.

Mientras esperan, charlan con los vecinos de cola. Con naturalidad. Esa que nunca tendrían si fuera en la esquina o en la puerta del edificio. Sonríen. Pasan al cuarto oscuro y votan. Salen y saludan al que estaba atrás.

Los seguís hasta la puerta, en donde está la mujer o el marido esperando con los chicos, y sonríen. Se van contentos. No importa que la boleta que hayan puesto no gane. Están contentos igual.

Eso sí, si les preguntás, te responden con cara de culo y algún tópico obvio. "Son todo lo mismo", "Para qué", "Siempre son los mismos" y así.

Muchachos: ¿por qué no relajan y disfrutan?. Saquen afuera sin tapujos la alegría de ejercer la ciudadanía. Aprendan de los compatriotas de provincias, que no están tan preocupados por el qué dirán.

¿Tamos?

25 octubre 2007

Acto de cierre del mendietanismo

Esto es todo lo que queremos decir, en medio de la lluvia, para cerrar esta campaña.

Confesiones de cierre

Que la campaña electoral que está terminando fue aburrida ya lo dijimos acá hace un mes y ya lo dijo todo el mundo. Ahora vamos a contar por qué, además de embolante, fue una campaña peculiar para nosotros.
Por primera vez en décadas (Mendieta es más jovato de lo que le gusta insinuar) no salimos a pintar, ni estuvimos en ningún local, ni repartimos la boleta timbreando, ni armamos mesa en una esquina, ni redactamos gacetillas de prensa, ni participamos de los equipos de ningún candidato, ni orejeamos encuestas antes de que salgan en los diarios, ni coordinamos focus para elaborar discurso. Mantuvimos, por inercia, la lectura de los diarios por la mañana, los cables de agencia todo el día y la mirada de los programas "políticos" de cable por la noche (aunque justo es reconocer, haciendo zapping con Discovery).
Desde aquel lejano 1988 en que debutamos como fiscales de la interna Menem-Cafiero hasta el relativamente cercano comicio que diera ganador a Macri aquí en la Ciudad, siempre –pero siempre, eh- hicimos campaña.
A lo largo del tiempo cambiamos, obviamente, de candidatos. Cambiamos el pueblo por la facultad y, rápidamente, la facultad por el barrio. Después nos tocó cambiar el barrio por el Comando/Equipo en el Centro. Cambiamos -para escribir- la Remington heredada del abuelo por la PC. Los padrones con puntitos de colores por los monitores.
En el medio, cambiamos de estado civil y ahora vamos, siempre felices, de a dos al cuarto oscuro. Ahora ahí, mientras meto la boleta en el sobre, tengo ayuda para sacar los cortes del tacho de basura y llevarlos para olfatear como viene la mano.
En estos veinte pirulos cambiamos formas de pensar, de analizar, de criticar y de criticarnos. Hubo un momento en que hasta dudamos de haber cambiado ideológicamente. Pero era una falsa alarma que en cualquier momento vuelve a sonar.
En todo este tiempo fundamos y fundimos frentes, cambiamos de partidos, de jefes y de encuadres políticos con la esperanza de sentir que no nos traicionábamos aunque nos dijeran traidores. Cambiamos casi todo tratando de cambiar algo.

Este domingo va a ser muy raro. Por primera vez el día de una elección vamos a hacer un asado y esperar las seis tomando mate en casa. Ojalá podamos disfrutarlo aunque sea un cachito de todo lo que disfrutamos en las anteriores. Y que ganen los que votan a los que sacarán más votos.

En definitiva, en esta campaña no hicimos nada. Salvo leer blogs y escribir acá.

24 octubre 2007

Por los caminos de Daniel

¡Ay Cobos! Esto es muy obvio. Ya nos dimos cuenta. Querés que te fricen por un añito, añito y medio en el Senado y que después te venga a buscar Néstor y te diga: "te necesitamos en provincia". Pero no creo que te banques poner la trucha y sonreír en todas las Fiestas Nacionales de la Yerba Mate, la del chancho con pelo y la del Salame Quintero. Date cuenta: no alcanza con la Fiesta de la Vendimia y decir cosas. No hay que decir nada. Chito.

22 octubre 2007

Tópicos de campaña: cómo pelear por los indecisos


Elaborar una estrategia para captar el voto de los “indecisos” resulta siempre una tarea ardua y compleja. Y si queremos que la estrategia sea efectiva, mucho más.
Para comenzar, el universo de los indecisos nunca es homogéneo. Allí conviven por lo menos dos subgrupos:
1) aquellos que “todavía no se definieron” pero quieren hacerlo antes del día del comicio porque quieren votar “positivamente”. Estos son los que dudan entre tal o cual candidato.
2) Los que dudan entre votar a tal o, directamente, no ir a votar.

De la capacidad de descubrir en cuál segmento hay mayor “potencialidad” de voto por mi candidato, será la estrategia a llevar adelante por el equipo de campaña. Porque es muy difícil poder trazar un plan que pueda contemplar a los dos subgrupos al mismo tiempo.
Por eso, decíamos en un post anterior, que el único insustituible en un equipo de campaña es un buen jefe de planeamiento estratégico. De él debiera surgir la decisión y no del candidato.
¿Por qué no del candidato? Porque los candidatos, en su función como tal, son malos lectores del humor imperante en las calles. Cuando uno es candidato siempre va a sentir que mide más de lo que las urnas van a expresar. Es sencillo: pongamos que sos Lavagna. Te levantás a la mañana y salís a la calle para ir a un acto. En el semáforo bajás la ventanilla para que te vean los que están cruzando y seguro, seguro, alguien te va decir: “aguante Lavagna!, usted es un grande, no afloje”. Y vos te vás contento diciéndole a tu jefe de campaña que está en el asiento de atrás, “viste, estamos bien”. Tu jefe de campaña te dice “Si, Roberto, estamos bárbaro”. Pero si es bueno en lo suyo piensa para adentro: “Había otros 25 en la esquina y nadie abrió la boca”.

Volviendo al tema. ¿Y entonces qué hacemos para captar a los indecisos?
Bueno, antes que nada, saber que no podemos captarlos a todos. Segundo, tratar de enfocarse en el subgrupo que nos dé mayores chances. Y tercero, rezarle a “Santa Campaña” para no meter la pata con una movida de último momento que, más que sumar votos, los reste. Hay numerosos ejemplos de este tipo de error, pero me da fiaca buscarlos y linquear. Así que imaginemos un ejemplo: Usted es el candidato “A”, moderado, centrista, con buena inserción en las clases medias acomodadas de centros urbanos, “da serio” en la tele. Enfrente tiene a “B”, un candidato carismático y mediático. Le gusta decir cosas demagógicas y aparecer en Tinelli. Viene su asesor de imagen y le ofrece un sketch con Susana Giménez pensando que trae la clave para subir 5 puntos de un saque. ¿Qué hace? ¿Va y se juega a caer bien en sectores que todavía no están decididos? ¿Corre el riesgo de hacer un papelón y espantar a los votantes que ya tenía? Consejo: pregúntele a su Jefe de Campaña. De última podrá echarle la culpa a él.

¿A qué viene toda esta superficial descripción? Es el pie para que podamos dar nuestra impresión de cómo podrían distribuirse los indecisos de acá al próximo domingo. Veamos:
a) El subgrupo de indecisos que llamamos más arriba 1 (esos que dudan entre tal o cual) es por demás heterogéneo. Y ningún candidato opositor logró instalarse con la suficiente potencia como para apelar al “voto útil” (esta es la intención de Lilita y de su campaña, no pareciera haberlo logrado hasta ahora).
Habrá los que dudan entre Carrió y Lavagna, entre Lavagna y Rodríguez Saá, entre López Murphy y Carrió, entre López Murphy y Sobisch, entre Sobisch y Lavagna, entre Lavagna y Cristina, entre Cristina y Saá y así. Podríamos seguir como el rulo de un tambor. Si voy a la caza de alguno de estos subgrupos, por la dispersión de la oferta, tengo serios riesgos de perder más que de ganar votos. Y esto es tanto más así, cuanto mayor intención de voto tenga hasta el momento. A mi modo de ver, esto explica en gran parte la imposibilidad de ningún golpe de timón de último momento en ninguna de las campañas.
Objetivamente, esta situación favorece a la candidata que va punteando.

b) Grupo de indecisos que llamamos 2. Una parte debe dudar entre votar a Cristina o no ir. Cualquier opción es buena para CFK. Ya saben por qué.
La otra parte, debe dudar entre otro candidato opositor o no ir a votar. Y ante la fragmentación, la imposibilidad de trabajar consistentemente el “voto útil” a favor de alguien y lo que describimos en el apartado anterior, todo indicaría que se distribuirán casi en forma directa con la actual intención de voto de cada cual. Algo así como 20% para Carrió, 10 y pico para Lavagna, 7 para Saá y así. Y un 30% que el domingo no se peinará para ir a ninguna mesa de votación.
Y pensar que Opinión Autenticada no se quiere jugar…

Dicho esto, en la próxima tiramos nuestro pálpito para el domingo.

21 octubre 2007

Basta de intentar convencerme a quién votar. Ya está.


Argentino: si te levantas los domingos por las mañanas con un sano espíritu crítico con respecto a la marcha de “la cosa pública” y los alcances del actual proyecto político del gobierno nacional, invierte $4,20 y compra LA NACION. Prepárate un mate calentito y ve derecho a la columna dominical del jefe de campaña del kirchnerismo. No es Alberto Fernández ni Pepe Albistur. Con razón mi quiosquero –que es pinosolanista, de la rama “a Pino sí; a Lozano, no”- no me lo quería vender.
Mañana, a eso del mediodía, corte final de la encuesta mendietana. Parece que hay sorpresas.