28 enero 2012

La revolución, así, es un torro eterno


No entiendo más nada. Les juro. Nada.

¿Desde cuándo la “izquierda revolucionaria” se preocupa por “las instituciones” o “la necesaria alternancia”? ¿Estamos todos locos? O sea:  hasta donde mi limitada capacidad puede sospechar, si sos revolucionario es porque querés revolucionar todo. Cargarte todas las putas instituciones opresoras del capitalismo burgués. Cargarte los jueces, el congreso, todos los burócratas del Estado, la comisión directiva de la Sociedad de Fomento de Villa Ortuzar y patear el tablero como Marx manda.

Pero no. Parece que ahora en la Argentina está de moda ser parte del Partido Revolucionario Conservador. Entonces, con tal de ganar unos miserables minutitos en TN o una columnita blanqueadora en Clarín, somos revolucionarios preocupados por las, todos de pie, Instituciones de la República. No sé, cuando era chico pensaba que –ay, era tan romántico- había que prender fuego las iglesias, ahorcar a todos los banqueros, fusilar a los usureros en la plaza del pueblo y tomar el poder. Claro, después crecí. Es inevitable. Y me di cuenta que era incluso más pelotudo de lo que soy ahora. O sea: muy pelotudo era.

Entonces me fui aburguesando. Qué se yo. Un autito, unas vacaciones en Brasil, una casetera VHS en cuotas,  los buenos vinos, el sushi. Pero no es eso lo que me hizo apagar la fiebre revolucionaria. Fue conocer de cerca, caminando y caminando, que los millones y millones de compatriotas más pobres y excluidos tienen los mismos sueños a los que yo –laburando bastante, es cierto- había logrado ir llegando: un buen laburo donde no los exploten demasiado y les paguen bien, una casita con patio, que el hospital funcione cuando le sube fiebre al bebé, el asado del domingo, una semana de vacaciones en algún lado,  que los pibes vayan a la escuela y –esto es clave- nos “superen”. Sueños módicos, escasos, chiquitos. Y de los que todavía, como sociedad, estamos muy lejos de alcanzar. Pero esa es otra discusión.

Yo quiero una izquierda que se la banque (y de hecho, ínfima pero la hay, claro que la hay. Sólo que no aparece en TV ni en los diarios) y no tenga vergüenza de decir que quiere hacer una revolución en serio: expropiar empresas, nacionalizar la banca, echar al capital extranjero, abolir la propiedad privada. Pero no: tenemos una izquierda que no se decide entre Trostsky y Magnetto. Que se levanta con Lenin y se acuestan con Fontevecchia.

Quiero una izquierda que cuando tome el poder me lleve puesto. Una izquierda que me quite el auto que me compré con la guita que ahorré cuando era funcionario (lamento no poder entegarles una casa: no tengo. Me la gasté entre hipotecas, divorcios y vino tinto). Mientras tanto no me rompan las pelotas con mariconadas propias de socialdemócratas europeos, viejos,  caducos y, ejem, liberales.

Son herederos de las mejores tradiciones mundiales de igualdad y justicia. Estaría bueno que las honren sin tanto temor a “quedar mal” con, precisamente, aquellos que se tendrían que llevar bien puestos. Y si no asuman que somos todos reformistas. Y todos felices y contentos nos medimos los respectivos posibilismos para ver quién lo tiene más largo.

25 enero 2012

Im-presiones del regreso

Y volvió Cristina nomás. Entonces, así, al vuelo, algunos apuntes que nos vienen a la cabeza:
- Hace rato que Cristina parece haber encontrado un tono adecuado y eficiente para comunicar. Sigue tirando números y más números de "la economía", pero matiza esa dureza discursiva con chistes, anécdotas personales y, sobre todo, "abriéndose" a los comunes. Para la inmensa mayoría de las personas, vale más un sentimiento compartido que 16 datos estadísticos. Eso es hacer comunicación moderna. Y nos gusta.
- Dejó en claro parte de la agenda del gobierno para este año y empezó a disputar sentido: Malvinas, subsidios, "la sintonía fina es basta de avivadas" y lo que parece el inicio de un camino que todavía no queda claro dónde llevará: petróleo y petroleras.
- Este último tema merece un párrafo: algunos mañana dirán que la Presidenta "presionó" a las petroleras. Otros dirán que les advirtió. Lo seguro es que les marcó la cancha para negociar algo en condiciones de fuerza. Es probable que la sangre no llegue al río (mal que me pese, no creo que vayamos hacia la nacionalización del petróleo o consignas así de conflictivas), pero el conflicto está abierto. Y de cara a la sociedad, que no es poco. Y sirve, además de un mensaje a las petroleras, para que tomen nota tros sectores de la economía (teléfono para los bancos).
- Siguió con su costumbre de intercalar menciones a colaboradores, algo que cotiza y mucho en Palacio. Aníbal tuvo un mimo, Wado está en la intimidad, Moreno se puso otra cucarda de lealtad y así. Esto es la comidilla de los periodistas de espectáculos que escriben de política, como Majul. Así que se vendrán ríos de tinta haciendo eje en estas huevadas. Lo hacemos notar sólo para después cancherear que teníamos razón.
- Hacia el final nombró, de modo directo, a Clarín. La disputa con Clarín hace rato que superó -es mi opinión- la cuestión meramente utilitaria para pasar al terreno de "lo personal". Y de estas cosas no hay vuelta atrás. Así que seguiremos viendo como El Gran Diario Argentino hace tapa con que todo es un desastre y el gobierno le sigue pegando para acentuar su descrédito.
- El gran ausente: ni una mención. Ni siquiera una indirecta. Nada. Cero. Moyano. Algunos van a decir que es parte de una estrategia para minimizarlo. Otros leerán que, al no ir al choque, al no mencionarlo, al no tocar ni siquiera de refilón ninguna cuestión sindical -como la propia Cristina venía haciendo-, le tiró un centro. Se verá.



24 enero 2012

Quién me puede explicar?

Recién leía a Lucas comentar cómo se enganchó con la serie The Wire. Y si bien sólo vi algunos capítulos sueltos el año pasado, no tengo más que sumarme a sus opiniones. Por cierto: yo estoy tratando de ver ordenadamente -luego de muchos años- otra serie que, así como The Wire retrata la política en los barrios (¿qué otra cosa que también política es la trama entre Estado, Policía y droga?), esta muestra las entretelas de la superestructura política y comunicacional yanqui: The West Wing (para aquellos que no la vieron: la historia de un novel Presidente demócrata y su equipo más cercano, sobre todo el de comunicación). The West Wing es un master en estas cosas. Lástima que se cayó Megaupload y ahora no la encuentro colgada en ningún lado, pero bue...

La cosa es que pensaba en otra cosa, pero esta introducción me sirve para plantear mi inquietud: por qué el cine argentino tiene tan pocas películas que tengan como trasfondo el fútbol, siendo que es el deporte nacional por excelencia? A ver, quiero ser claro: no digo películas "de" fútbol, si no con el fútbol como excusa para contar cualquier historia de género. Una de amor, una de superación, una de celos, una de lo que sea, pero con el telón de fondo del balompié.

El cine norteamericano tiene incontables películas de este tipo, con el béisbol o el fútbol americano cumpliendo ese papel. Algunas son un verdadero bodrio y otras geniales. No hace a la discusión. La pregunta, y mi duda, sigue en pie.

Tienen alguna teoría al respecto?

Próxima entrega: por qué no hay revistas femeninas dirigidas al target +45? Esas mujeres profesionales, independientes, con alto poder de consumo. No me digan que no hay mercado para eso. Como verán estoy pensando en cosas trascendentes.

22 enero 2012

Malvinas



Algo que siempre llamó mi atención es el poco registro que tienen de la Guerra de Malvinas los porteños de mi generación. Por supuesto que hay, cómo no habría de haberlos entre más de un millón de personas, gente que siente ese conflicto como propio, cercano. Sin embargo, la inmensa mayoría tiene una visión, por decir algo, mediada por los relatos que luego fueron construyéndose con los años.
Bueno. Yo no. Me acuerdo muy bien. Tenía 12 años, estamos en Mar del Tuyú en un acto escolar delante de la municipalidad y en el horizonte pasaban los barcos para el sur. Entro a casa feliz con el Clarín –feliz, sí, feliz de “recuperamos las islas”- y mi mamá me caga a pedos y por primera vez me dice ciertas cosas que en casa no se hablaban. Ayudo a mi viejo a tapar las luces del Falcon con cinta aisladora negra. Colgamos de las ventanas frazadas para poder prender las luces de noche, cuando sonaba la sirena de los bomberos y había apagón. En la escuela practicamos evacuaciones cada vez que la directora toca el timbre en medio de una hora de clase, y yo aprovecho para darle la mano a Verónica y fantasear que huimos para el campo. Sueño con los soldados británicos bajando de un gomón en Hernandarias (pesadilla que fue recurrente hasta esa vez que le dí un beso a una inglesa en un bar de San Telmo y se me pasó).  Nos perdemos en el puerto de Quequén mientras íbamos a jugar un provincial y los milicos nos rodean con unas ametralladoras que me parecen demasiado grandes. Pintamos los cordones del barrio con pintura blanca reflexiva que entregaba el delegado (hijo de puta, me acuerdo bien de vos, pedazo de sorete) porque lo que te permitían por las noches era prender una linterna una sola vez por cuadra y apuntando para el suelo. Vamos a escondernos entre los médanos para ver pasar los tanques que de Magdalena van hacia el sur, en la misma playa donde un par de años antes los bomberos recogían cadáveres que luego enterraban como eneenes en General Lavalle.
De todas estas cosas todavía me acuerdo y supongo que otras tantas me olvidé. Y supongo que acá tarareaban no bombardeen Buenos Aires.
Pero lo que nunca me voy a olvidar es de Guille. Guille era uno de mis ídolos y yo quería crecer rápido para ser como él. Lástima que tuvo la desgracia de cumplir 18 años ese año. Así que una tarde me chifló desde la esquina y levantó el brazo saludándome. Después se tomó un micro para el 601 de Mar del Plata y entró a la colimba. Y después la mamá nos contó que lo habían mandado a las Islas.
Cuando lo volví a ver habían pasado pocos meses. Supe, luego, que ni siquiera llegó a estar un par de semanas en las islas antes de la rendición, pero le alcanzaron para borrarle el brillo de los ojos y para encerrarse años en una casucha al fondo del terreno.
Es jodido que te roben un ídolo cuando tenés nada más que doce años.
Por esto siempre voy a bancar cualquier medida diplomática que nos posibilite recuperar esas dos islas de mierda. Que son mías también, como Guille y mi infancia.

21 enero 2012

Se lee con el viento

"Se los juro por Dios: voy a agarrar un viento
Y no voy a volver
Hasta que toque el sol de medianoche
Voy a agarrar un viento
Y no voy a volver nunca más
Voy a agarrar un viento
Yo, que estoy hecho de un alma que pecó.
Veamos cuánto me dura la llama"

Kryptonita. Leonardo Oyola. 

Enorme libro, que los pibes me dijeron que leyera y ahora humildemente les recomiendo a ustedes.
¿Qué será de la vida de "mi"Pinino

19 enero 2012

Fútbol para todos



Me aburro. Estoy de vacaciones y me aburro. Terminemos con la mentira de una vez: nunca supe estar de vacaciones y soy un fraude como Secretario General de #LaTurista. Las grandes ilusiones –un viaje al Caribe, un crucero por el mediterráneo, un fin de semana en Chascomús- siempre terminan naufragando. Es el problema de creer que existen, en la monotonía de nuestras vidas, momentos que son como cañadones, cortando todo a su paso. Pero no. Nos llevamos puestos a todos lados. Entonces llegás a un lugar, tenés todo bien dispuesto para rascarte el higo a cuatro manos pero te aburrís. A mí me pasa eso.
 
Así que, para divertirme un rato, me pongo a escribir y vamos con algunas ideas sueltas quizás útiles para la dama y el caballero.

Para las oposiciones:
-          Estimo que, luego de las últimas elecciones, les vendría bien no seguir insistiendo con la “Agenda del Está Todo Mal”. Digamos que si yo fuera asesor de Macri, o de De Narvaez o –sobre todo- de Binner, no insistiría con Clarín como jefe de campaña. “Liberen a las oposiciones del cepo del pensamiento único” se titularía el power point que proyectaría en una pared. Y me pondría a trabajar en lo siguiente: cuáles son las cosas que realizó el kirchnerismo gobernante de 2003 hasta aquí y que la sociedad no sólo acompaña, sino que no está dispuesta a resignar. Y me pararía desde ahí. Y ofrecería “algo mejor” que esto y no “esto es un desastre absoluto”. Y no me vengan, manga de chantas, con “las convicciones”. Somos grandes y ya tenemos más de 30 años de democracia, así que ese versito se lo dejamos a fuerzas con pretensión de minorías testimoniales. O no, Mauricio?

-          Saber cuáles cosas son mayoritariamente vistas como “logros” y, en todo caso, proponer mejoras, sería un avance de calidad institucional real y no espejitos de colores para sacar columnas de opinión en La Nación, indignados mientras tomamos el te.
-          AUH?, recuperación de herramientas macroeconómicas como política cambiaria o fiscal? Superavits gemelos, Matrimonio Igualitario, Obra Pública? Ni siquiero les pido que apoyen la Ley de Medios, mirá lo que te digo.
-          Ustedes que leen esto: cuáles piensan que son las cosas “de las que no hay vuelta atrás” sin que se arme un bardo de proporciones críticas? Armemos una agendita. Se copan?

Para el oficialismo:
-          Hasta acá todo muy lindo, muy bonito, son geniales. Cristina te amo. Pero…y ahora? Ya está? Firmamos el empate y listo? Me imagino que no, no? Así que, ahora estamos en 2012, ya pasó 2008, la crisis del campo, la muerte de Néstor y las elecciones. Como diría mi amigo @TomiOlava, es la hora de reemplazar el “Nunca menos” por el “Quiero más”.
-          Qué más quieren los oficialistas? Y no me refiero a los funcionarios. Me refiero a su militancia y, sobre todo, a sus “simpatizantes líquidos”, los de última hora. Son compatibles los deseos de la “militancia dura” con los de los “simpatizantes”. Hay que pensar en esto. Y los que deben pensarlo –es su obligación pensarlo- son los cuadros militantes. Y representar a los otros. Y sumarlos.
-          Hacemos otra agendita de temas acá? Se copan? Tiro un par: transporte público, vivienda (hola amigos de La Cámpora, ¿ya empezaron a trabajar en el Congreso para el acceso a la primer vivienda de jóvenes y jóvanas?), despenalización del aborto y mayores tributos a la renta financiera, como dicen acá y ojalá sea cierto.

Adenda 1: Acá intentamos pensar con la mente abierta y el corazón crítico. Así que, pido por favor, el consignismo barato lo dejamos para tuiter. No me vengan a correr con ninguno de estos dos extremos: a) “Ehhh, ustedes están haciendo un ajuste salvaje con las tarifas” (a ellos los invito a que vayan a pagar la luz a Santa Fe o a Córdoba); b) “Ehhhh, vos no aguantás los trapos. Cristina es una capa y sabe todo lo que hay que hacer” (a ellos los invito que elijan la religión que más le plazca y crean en esos dioses.  A mí me gusta la política hecha por hombres y mujeres reales. De carne y hueso. Con miserias y grandezas. Con aciertos y -Y, reitero- errores).

Adenda 2: Ojo. Aclaremos. Me encanta viajar. Podría vivir toda mi vida viajando. En hoteles. En avión. En micro. Manejando por las rutas. Pero tengo que tener un objetivo, una labor, un algo al llegar. Y de ser posible que ese objetivo cambie a mitad de camino.  Quiero que me nombren Embajador Interno. Quiero seguir recorriendo el país, pero hablando con la gente del pueblo, no con otros turistas.

No me soporto. Renuncio. Me voy a la pileta, que me lo gané en el año que pasó. 

17 enero 2012

El achanchamiento de las élites argentinas

Leemos en la Tribuna de Doctrina y acotamos:



En defensa del pensamiento plural

Por José Miguel Onaindia  | Para LA NACION



La decisión del Poder Ejecutivo Nacional de crear por decreto el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego ratifica la intención ya demostrada en numerosos actos y, muy especialmente, en la celebración del Bicentenario, de imponer una interpretación única y sesgada de la historia. (Cuál sería la interpretación "sesgada" del Bicentenario? La presencia de la Vuelta de Obligado como hito en el desfile de Fuerza Bruta? Cite un ejemplo, profesor)
Desde este campo del conocimiento se han alzado las voces más autorizadas de nuestro país para controvertir la decisión (¿y quién decidió que tales voces son "las más autorizadas" y tales otras no? Si, precisamente, habla usted de "pensamiento plural", no debiera ser respetuoso de otras corrientes de pensamiento sin descalificarlas al contraponerlas con "las más autorizadas"?) Quiero abordar el tema desde la perspectiva de la protección de los derechos humanos y el compromiso internacional que nuestro país ha asumido de respetarlos mediante la ratificación de declaraciones y tratados internacionales (Déle...hágalo)
El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos consagra el derecho a la libertad de opinión y de expresión, que incluye el derecho de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y de difundirlas por cualquier medio. La Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) en su artículo 13 también consagra este derecho y aclara que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras y por cualquier procedimiento (Ajá, estamos de acuerdo. Dicen eso)
Ambas normas son acordes con lo dispuesto en los artículos 14, 19, 32 y 33 de la Constitución Nacional y tienen su misma jerarquía según lo decidido en la Asamblea Constituyente de 1994, que otorgó a las mencionadas normas internacionales y a otros pactos concordantes de derechos humanos rango constitucional (artículo 75, inc. 22). (Ajá de nuevo)
La normativa citada incluye la libertad de investigación, interpretación y difusión de los estudios históricos, que no pueden estar sojuzgados a directivas impuestas por el Poder Ejecutivo mediante un decreto donde ya se expresan líneas de investigación, y lo que es más grave aún, se califica y menosprecia cualquier corriente contraria a la que dogmática y escuetamente funda la decisión presidencial (Alto. Tenga mano tallador. Que el decreto que funda el Instituto expresa una línea de interpretación es cierto. Que de ahí usted extrapole que por ello podrían sojuzgarse otras líneas de interpretación, investigación y difusión entra a formar parte de sus fantasías húmedas. Como historiador, digamos, pasa usted a fundar una nueva rama de la ciencia: la astrología histórica, cuyo lema podría ser "va a pasar esto porque yo lo digo)
La creación de un organismo que pretende regir el pensamiento (lo mismo que antes: ¿en dónde está comprobado que "pretende regir el pensamiento"?) vulnera claramente las normas internacionales que cité precedentemente y ataca una base de la organización democrática de nuestro país, pues implica el reconocimiento de que habrá una sola y única interpretación de nuestra historia y una parcial narración de sus hechos (Bueno, más de lo mismo una y otra vez. Usted dice que van a hacer tal cosa y por eso van a vulnerar tales derechos. ¿Lo hicieron? No. Acá podríamos hacer un poco de psicología berreta: usted, profesor, está proyectando la corriente de pensamiento a la que adhiere, la que contempla una sola visión de la historia argentina. La impuesta, precisamente, desde estas páginas de la Tribuna de Doctrina. Es jodida la vida cuando nos discuten cosas, qué le vamos a hacer)
El respeto por la pluralidad de investigaciones y corrientes de la historia es una de las formas de respetar la diversidad cultural, que, como afirma Alain Touraine, es el signo de las democracias contemporáneas: "La democracia no existe al margen del reconocimiento de la diversidad de las creencias, los orígenes, las opiniones y los proyectos" (Totalmente de acuerdo. Por eso, entre otras cosas, está bueno que surgan y se impulsen diversas miradas críticas sobre un mismo tema. Esto se llama, como reza su título, "pluralidad")
El Instituto ataca el desarrollo de un pensamiento plural y complejo y el desarrollo de corrientes historiográficas que enriquezcan el debate y nutran la memoria ( Y dale. ¿Dónde atacó el pensamiento plural? Lo que ataca es una visión monocorde de la historia. Así como otras corrientes historiográficas, también contrarias a la visión que usted sostiene, "atacan" a las posiciones de los miembros de este flamante Instituto. Como Galasso, póngale. Así que la utilización de "atacar" muestra su poca predisposición a un debate franco y enriquecedor. Lo que no se banca, profesor, es que otros piensen distinto. Por eso se siente atacado. Como los pibes dueños de la pelota, digamos). También genera para el Estado responsabilidad internacional por incumplimiento del sistema de protección de derechos humanos cuyo compromiso se asumió al realizar la ratificación de las normas internacionales. (Dele. Dele que se está por ir al pasto)
Esta no es una cuestión menor. Por el contrario, la Argentina queda una vez más expuesta a ser denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por incumplimiento de derechos expresamente consagrados en la Convención, según la competencia que en la materia le asegura el artículo 44 de su articulado. (Y vamos! Vaya y denuncie. Presentesé. Tengo ganas de ver la cara de la CIDH leyendo una paparruchada semejante)
La denuncia puede ser efectuada por una persona, grupo de personas o entidades no gubernamentales constituidas legalmente que consideren necesaria la intervención de este organismo internacional para que cesen las restricciones a los derechos humanos involucrados (Déleeeee. Vaya! Vaya! Vaya! Vamos todos!)
Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional tomó conciencia de que la protección de los derechos humanos no puede quedar librada al orden interno de cada Estado, porque de ella dependen el respeto a la dignidad humana y la paz mundial. Para cumplir con ese fin, se crearon organismos supranacionales que controlan el cumplimiento del sistema (Ajá. Por eso es reconocida la cabida que se le diera a tales organismos desde estas páginas en 1979, cuando estaba en juego algunas cositas más importantes que un Instituto de Historia. Así que celebramos que en La Nación, a través suyo, se valore a los organismos supranacionales de Derechos Humanos. Porque los argentinos somos derechos y humanos)
El respeto de los derechos humanos no es un eslogan sino una cuidadosa gestión de gobierno que debe velar en todos los ámbitos su verdadero cumplimiento. Las mayorías electorales no autorizan a eludir estos compromisos con los habitantes del país y con la comunidad internacional (Ni las mayorías autorizan a eludir estos compromisos ni las minorías a refregarlos irresponsablemente cuando, sencillamente, lo que se está poniendo en entredicho es su monopolio en las interpretaciones políticas, sociales y culturales de una Nación)
Profesor: al menos en este editorial usted se comporta como un berreta importante, eh. Es el problema de las élites: después de 200 años de conformismo se achanchan. Besis.
© La Nacion
El autor es profesor de derecho constitucional y derechos culturales (UBA, UNC, UP y otras) .

16 enero 2012

Dormir y despertar



Hace mucho escribí esto.

Quiero creer que hay cosas, pequeños instantes, ínfimos, aparentemente intrascendentes, que te cambian la vida así como así. Siempre me acuerdo de la curva cerrada -con el Cristo en la banquina- yendo para Río Cuarto. O la vez que subí en Retiro a un micro que volvía al pueblo y me bajé en Constitución. O cuando me perdí en las montañas de San Juan. O el barrio toba de Rosario.
Iluminaciones. Relámpagos de microscópica sabiduría.

La semana pasada dormí una fantástica siesta en una playa de La Lucila del Mar, con el muelle ahí, de frente a las olas. Cuando desperté ya era otro para siempre.

Todo, bien visto, es un viaje que duerme dentro.

15 enero 2012

El olvido



"La memoria de los pobres está menos alimentada que la de los ricos, tiene menos puntos de referencia en el espacio, puesto que rara vez dejan el lugar donde viven, y también menos puntos de referencia en el tiempo de una vida uniforme y gris. Tienen, claro está, la memoria del corazón, que es la más segura, dicen, pero el corazón se gasta con la pena y el trabajo, olvida más rápido bajo el peso de la fatiga. El tiempo perdido sólo lo recuperan los ricos. Para los pobres, el tiempo sólo marca los vagos rastros del camino de la muerte".

El primer hombre. Albert Camus

Ya casi nada queda de lo que era y supe ser cuando allá era.
Ni la casa, ni el árbol, ni la escuela tal como era, ni los bares en la playa, ni los amigos del fondo. Ya ni memoria de eso, corazón, me va quedando. Me olvidé las voces, los ladridos de los perros a la noche y el sabor de la sal por no querer mirar atrás. En el medio viví varias vidas, me morí mil veces y mil y una renací.
El pueblo, ese traidor, también me olvidó y se me borraron las fotos.
Y es por eso que quizás, por primera vez en mucho tiempo, pude volver y estar en paz.
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