Saliendo de compras soy un caballero

Decido romper el chanchito y comprarle una bici nueva a Cachorra que, a escondidas la muy guacha, se le ha dado por crecer desde que nació. Así que ayer a la mañana pregunto al portero -debiera decir encargado, pero bue- del edificio y encaro, en compañia de Rulitos que hacía lobby para la pendeja, para la bicicletería. Al llegar, primer shock: las bicicleterías ahora son otra cosa. Antes eran unos sucuchos onda gomería de ruta, pero ahora se parecen más bien a una concesionaria de Massey Ferguson. Prolijitas, llenas de accesorios y, sobre todo, llenas de gente.
El tipo que atendía no tarda ni dos minutos en convencerme del negoción que iba a hacer llevando una usada muy bonita con un argumento más viejo que la biblia: y ésta cuánto sale? Trescientos cuarenta esa. Pero acá dice 200, jefe! Si dice 200 te la tengo que cobrar 200. Me la llevo, digo, creyéndome un banana de la bolsa de comercio.
La cosa es que mientras esperamos que la inflen, escucho el siguiente diálogo:
Vendedor: aprovechá a llevar estas cubiertas que en unos días no las conseguís más.
Comprador 1 (con todas las pilchas del ciclista pro encima): por qué? Van a cerrar la importación?
Vendedor: Ya la cerró Cristina! Quiere que se fabriquen acá! Tan en pedo: acá no hay materia prima para esto.
Comprador 1: Te das cuenta! Dónde vamos a ir a parar. Encima ahora le dan guita a los chicos, pfff. Hasta los 18 años. Sabés cuantos de veintipico van a cobrar eso! Y con la guita de los jubilados.
Comprador 2: Bue, era una medida que se necesitaba.
Comprador 1: Quién necesita eso? Si este país está lleno de vagos.Que vayan a laburar!
Mendieta (dirgiéndose al vendedor): Yo que vos pienso bien lo que vas a decir. A ver si ahora empezás a vender bicicletas para los pibes.
Vendedor: ah, si es así, apoyo, jejej.
Comprador 1 (dirigiéndose a Mendieta): Dejá de joder! Que bicicleta ni bicicleta. Se la van a chupar en vino la guita. En este país no se puede vivir más. Hay que irse.
Comprador 2: Diculpá, pero no es tan sencillo eh. Yo me fui en el 2001 y volví. Volví porque extrañaba, porque este es mi país y aparte, porque te aseguro que acá estoy mucho mejor que en España.
Comprador 1 (indignado): Nahhh. No podés decir eso. Hay que irse. Ir-se! Yo cada vez estoy peor, me van chupando cada vez más estos ladrones. Me hacés la cuentita?
Vendedor: Sí. Esto, más esto, más las dos cubiertas importadas...son 1320 pesos.
Mendieta (dirigiéndose a Comprador 1 con ganas de clavarle el inflador en el ojo): Che, disculpá, me podés decir algo?
Comprador 1: Sí, claro.
Mendieta: Hoy no leí los diarios. La dictadura ya cerró las fronteras?
Comprador 1: Eh? No entiendo...
Mendieta: Si cerraron las fronteras. Porque si no te llevo hasta Ezeiza así te vas un poco a la mierda. No te da verguenza decir tantas boludeces mientras te gastas una luca en huevadas para la bici?
Comprador 1: No te voy a permitir que me faltes el respeto.
Mendieta: Vos no te merecés respeto, gil. Está lista la bici? Chau. Gracias.

Así que ya saben. Necesito una bicicletería nueva. Sospecho que no quedé demasiado bien.

Once Corazones




Ahora es una plaza y hay un jardín de infantes. Pero en aquellos tiempos era una manzana entera de descampado con pastizales y cortaderas.
En ese pueblo, al igual que en casi todos los pueblos costeros, no hay vías de tren que lo dividan en dos y eso da una ilusión de cierta igualdad. Pero no. Siempre hay fronteras que, más aún cuando son invisibles, son jodidas de cruzar. Al principio fue la calle Mitre y más allá de los postes verdes y amarillos y el alambrado había campo. Con los años y la llegada de los inmigrantes hubo algunos valientes que fueron a conquistar el oeste y entonces lotearon hasta la calle Tucumán e incluso más allá. Por ahí estaba la manzana de descampado de la que hablo.
Fue una tarde de primavera, como si fuera ahora pero tres décadas atrás, en que llegaron hasta ahí unos muchachos y a puro machetazo desmalezaron la manzana entera. Cuando terminaron pusieron música bien fuerte en una camioneta y empezaron a chupar cerveza. Bah, en verdad ya chupaban desde antes, pero ahí brindaron. Nosotros, con  Angel  y el gordo Gómez, andábamos por ahí, boludeando. Que, dicho sea de paso, es lo que nos hace añorar la infancia. Boludear.
Al otro fin de semana volvió a ser sábado y volvió la música en la chata y nuestro boludeo ya tenía una misión: hay que ver qué quieren hacer ahí. Cuando llegaron bajaron unas palmeras y unos tachos con cal. Y al rato ya estaban levantados los arcos y pintadas las líneas. Había nacido la canchita de “los paraguayos”. 
A los quince días el pasto parecía la cancha de Vélez y ya estaba en pleno funcionamiento “La Liga”. Los fundadores hacían honor a sus orígenes y usaban casacas blanquirojas, esas con bastones bien anchos. Había un campeonato cada fin de semana y el clásico pronto fue “los locales” contra el equipo de los bolivianos. Y no era en joda ni así nomás: había árbitros vestidos de negro, planillaje, redes en los arcos y “bono contribución” para entrar. Cosa rara esto de pagar para entrar, porque, recuerden, era una manzana descampada y entraba el que quería. Pero vaya a saber por qué, garpábamos. Después, un poco después, empezaron los torneos de infantiles. Pero para mí la consumación del éxito del emprendimiento comunitario fue cuando debutó en esa cancha La Bruja.  La Bruja era el cinco titular del equipo del club. Marcaba como los dioses, parecía que no necesitaba correr para llegar siempre antes a cortar y levantaba la cabeza ganando todo el panorama antes de dar un pase. Yo quería jugar como él cuando fuera grande. Cuando le preguntaron por qué había dejado de jugar el campeonato regional para pasarse a la canchita de los paraguayos, respondió con un rotundo: “porque acá juegan mejor y viene más gente”.
La aventura duró sólo un par de años. Porque empezaron las quejas de las “fuerzas vivas” ante la “toma de tierras”, los reclamos en la Municipalidad, las cartas de lectores indignados en el diario “porque tomaban vino” y la preocupación del cura porque los domingos cada vez iba menos gente a misa. Y quizás, pienso ahora, esa fue mi primer lección práctica de la importancia de transformar las “cosas de hecho” en instituciones.
Esa fue la vez que más cerca estuvo mi pueblo de tener un club popular. Se llamaba Once Corazones.

Padres de la Plaza II



SELECCIÓN OFICIAL COMPETENCIA ARGENTINA


PROYECCIÓN PARA PRENSA
LUNES 9 DE NOVIEMBRE - 10.00 HS  
Posterior Conferencia de Prensa

PROYECCIONES PARA PÚBLICO
LUNES 9 DE NOVIEMBRE - 20.00 HS
MARTES 10 DE NOVIEMBRE - 13.00 HS

TODAS LAS PROYECCIONES SON EN EL TEATRO COLON
HIPÓLITO YRIGOYEN 1665 - MAR DEL PLATA
 

Una voz en los caminos del viento

Ceno con Rulitos, tomo el vino tinto y le cuento. Cuento un recuerdo de hace muchos años, un recuerdo de ir a La Crujía con las monedas contadas para llevarme "Desde las orillas de la ciencia" y devorarlo en una tarde y seis cortados. Un recuerdo de un teórico que quedó marcado para siempre. Claro que siempre es ahora dudar del recuerdo del recuerdo.
Que es, ahora, tantos años después, más o menos así:

"Este verano anduve de vacaciones viajando por ahí. Y viajando por ahí estaba recorriendo un cruce que hay en Jujuy por sobre la cordillera. La cosa es que medio que me había perdido y estaba contento por eso. Y en un camino que ya no era camino, más bien paso de arrieros  y desencuentro de vientos, a unos cinco mil metros de altura, calculo, aunque puedo estar exagerando un poco, se aparece, ahí, en medio de la nada y de todo, una edificación. Claro que llamarla edificación es también estar exagerando. Era algo que tenía techo.
Lo que me llamó poderosamente la atención es que en una pared, con la pintura descascarada, pero todavía visible, había un cartel de Pepsi. Imaginen lo que eso significa. Un cartel de Pepsi ahí. Cierren los ojos. Piensen. Un cartel de Pepsi.
Atrás, rodeado de sus perros, un tipo sentado sobre las piedras.
Y ahí fui, a hablar con él. ¿Cómo se llama? ¿A qué se dedica? ¿Hace mucho que está acá?, iba preguntando. Cuando al rato, mucho rato, había logrado cierta intimidad, le pregunté: ¿qué se siente vivir acá, tan lejos de todo? Y el hombre me miró fijo por pirmera vez a los ojos, como dudando de haber escuchado bien y respondió: ¿Lejos de dónde, señor?"

Y ahora, mientras escribo pienso que me gustaría preguntarle ¿Se ha ido lejos,  profesor?.
¿Lejos de dónde?, creo escuchar que dice una voz que viene de los caminos y del viento y que va para allá.

Sabatella en Capital: Tengo premio sin rifa?

Hoy nos desayunamos con esta nota de Crítica. (POr cierto: no es Flores, si no Mataderos)

Hace ya largo rato (más de un año) habíamos posteado esto. Digamos que, modestamente, je, me siento el padre de la iniciativa ¿Tengo premio aun sin comprar la rifa, Rave?

Por eso ahora lo reafirmamos. Ya saben nuestra posición "sociológica" del electorado capitalino: progresismo en artes, ciencias y espectáculos. Y desde ahí, todo a la derecha. Martín, prafraseándolo, sería un buen piso para que nuestra ciudad pueda subir tan modesto techo.

Y hasta me pouedo llegar a comer algunos sapos. Porque los populistas nos la re bancamos y, sobre todo, porque sólo con los buenos no llegamos (?)
He dicho.

Padres de la Plaza


Voy a hacer mucho bombo con este documental.
Primero porque el tema lo amerita. Segundo porque yo lo ví y está muy bueno. Tercero porque costó mucho sudor y esfuerzo. Cuarto porque lo han hecho grandes amigos: Joaco, Mile, Willy, Maxi.
Y quinto y por encima de todo, porque entre los realizadores está mi hermanito. Y me pone muy orgulloso.

Se estrena en el Festival de Mar del Plata el lunes. Después, en exclusiva, voy a subir el trailer.

Cómo era eso de que internet sirve para la publicidad viral?

Los ultraliberales son muy pesados

Ayuda para productores de radio mañaneros:

Si van a tratar esta noticia: "Aerolíneas: rebelión en un vuelo por 5 pasajeros "privilegiados" publicada hoy en Clarín...
No estaría mal que visiten la página de los "denunciantes" acá: http://www.elcato.org/.

Digo, para que ya que están vean las ventajas de tener "Libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y paz".

(No dejen de leer que interesante "línea democrática" plantean sobre la situación de Honduras)