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04 abril 2008

El fútbol, único y auténtico “ser nacional”.

Este post es para futboleros. Y futboleras. Vamos, a ver…¿quién se anima a explicar racionalmente, científicamente, analíticamente, sintéticamente, su amor por la camiseta de sus amores? Su pasión por la casaca, la divisa, los colores.

Yo no. “Una pasión inexplicable” dice un trapo de los nuestros hoy multiplicado por estadios diversos de la argentinidad.

Porque el fútbol es así. Minga de si tu equipo juega bien o mal. Con buenas o malas artes. Si da lujosa cátedra o convierte, en el último minuto, un gol con la mano y en orsai después de haber aguantado los noventa minutos todos atrás y revoleándola para arriba como Zaccanti. O Abelardo Vallejos -dios lo tenga en la gloria- nuestro D´elia racinguista.

Lo que importa, lo único que en el fondo importa, la consumación de la existencia, tu sentido vital trascendente, es, digámoslo de una vez, ganar.

Entonces, los hinchas, los de verdad, alientan hasta el último minuto. Después vendrá el tiempo de la autocrítica sincera si perdemos. Las puteadas dialécticas cuando los muchachos suben al micro yéndose de la cancha. La serena reflexión y el balance la haremos en el bondi de vuelta, Constitución, por autopista Acceso Oeste, Haedo, Morón. Antes, no.

Pensaba así, recién, que esto es lo que pasa a veces. Mientras leía esta reciente nota de un futbolero de ley.

He aquí el clivaje –tenía que usarla algún día- fundante de la patria: local o visitante.

16 febrero 2008

Reflexiones acerca del binomio posibilismo-maximalismo


Digamos que todo lo que viene, de aquí en más, es pura ficción y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. También supongamos, solo por suponer, que no hablamos de la política Argentina y muchísimo menos de la Ciudad de Buenos Aires. Imaginemos que vamos a hablar de fenómenos universales, pero para simplificar nomás asumimos que estamos en cualquier lugar del globo. Ponele acá. Y, por último, pongámonos de acuerdo en que Mendieta habla de esto sólo por hablar y porque se lo contó un amigo que “anda” en política. O sea, empezamos por abrir el paraguas para que nadie se sienta ofendido y para que nadie tenga la excusa como para venir a aplicarnos una antirrábica correctiva.

Ahora, sin más preámbulos, vamos con nuestra sentencia en clave de teorema:

“Para el campo popular, el “maximalismo” siendo oposición es tan pernicioso como el “posibilismo” siendo gobierno”.

A los ejemplos para que se entienda.

“El maximalismo siendo oposición”. Digamos que sos militante de un reconocido Centro Cultural porteño. Tenés trayectoria, trabajo consecuente por varios años y un esforzado pero consistente trabajo barrial comunitario. Funcionás, de manera irregular, en un espacio “recuperado” y cedido precariamente por el gobierno municipal, lo que te impide pegar un salto cualitativo en el desarrollo de tu planificación al estar sujeto a los vaivanes discrecionales de los funcionarios de turno. En buen romance: cuando a los de la “Muni” se les cante, te pegan una patada en el culo y todo se va al carajo. Claro que siempre hay un legislador “amigo” que aparece y te tira una idea: “vayamos con un proyecto de expropiación del predio y la cesión definitiva al Centro Cultural”. La idea te gusta, porque sos revolucionario pero no boludo y “puede andar”. Así que empezás a juntar votos entre los distintos bloques de la Legislatura. La empresa no es sencilla ya que, digamos que en esa hipotética ciudad, se necesitan 2/3 del total de la Cámara de Representantes para la sanción de una expropiación (si prefieren los números concretos, digamos 40 votos sobre 60). Caminás y caminás los pasillos de Legislandia por semanas, entregás carpetas con la historia del Centro hasta a los pibes que venden café en los pasillos y vas punteando cuántas manos se van a levantar cuando se trate tu proyecto. Y un día, después de meses de “juntas de asesores”, “plenarios de comisiones”, y “reuniones de la Labor Parlamentaria”, el expediente, por fin, llega al recinto para ser tratado.

Pero hete aquí que, recordemos, había que juntar 40 votitos. Y la Cámara en cuestión se caracteriza por la dispersión y la profusión de bloques. O sea: hay que negociar. Y digamos, también que hay otros dos proyectos, de dos bloques numerosos, que también necesitan 40 votos para salir: una cesión sin cargo de un predio para un sindicato X debajo de una autopista y una prórroga de cesión para una comunidad religiosa (onda Opus Dei). Entonces, los que impulsan estos proyectos, que no son revolucionarios pero tampoco boludos, necesitan el voto de tu amigo legislador para llegar a los 40 y te ofrecen: “vamos, sacamos los tres de un saque”. Apalalá, ¿y ahora? ¿Qué hacemos? Empiezan los conciliábulos, los cuartos intermedios, las negociaciones en los pasillos. Tu legislador amigo es buen tipo, ideológicamente “correcto”, intachable en las roscas y afirma muy suelto de cuerpo: “no me voy a prestar a componendas de este tipo”. Entonces los del Centro Cultural se ceban, se dan máquina para ver quién es más inflexible y terminan puteando desde los palcos a diestra y siniestra. La sesión se cae sin que se trate ninguno y los bloques mayoritarios se retiran mascullando por lo bajo un diplomático “que se vayan a cagar”.

¿Y cómo termina la historia? Que en la próxima sesión, o en la otra, ya no necesitan el voto de tu legislador amigo porque volvió ese legislador que estaba de viaje por París y esa legisladora que estaba con parte de ausente porque se había hecho las tetas. Y te sacan por un tubo la cesión del predio del sindicato y de la comunidad religiosa (onda Opus Dei). ¿Y el Centro Cultural popular, barrial y comunitario? Bien gracias. Vuelta a comisión.

He aquí un ejemplo fáctico de “maximalismo siendo oposición”.

Como se hizo muy largo, reservo el desarrollo de “posibilismo siendo gobierno” para otro post. Pero digamos que un amigo de Mendieta que desde hace poco tiene funciones ejecutivas de gobierno anda medio horrorizado al ver como se naturaliza entre los funcionarios la enorme brecha existente entre las “Memorias de Gestión” y la cruel, cruelísima, real realidad en los territorios.

¿Me expliqué?

20 enero 2008

Post pretencioso de Domingo: ¿Para dónde va la política argentina?


Voy a tratar de ser breve. No creo que lo logre, porque uno se acostumbra a plantearse muchas preguntas y no a encontrar las respuestas.

La pregunta es la del título: ¿para dónde va la política argentina? Pero no apunto a hechos de coyuntura y ni siquiera a prospectivas electorales mirando hacia el 2009 o el 2011.Muchísimo menos a hablar de Cristina, Lilita o Mauricio. Me refiero a algo mucho más, si se quiere, trascendente y estructural: ¿cuáles son los campos para la acción política en la Argentina del futuro cercano? Y me detengo y resalto bien adrede que nos referimos a la “acción política” concreta y no a sus análisis u opiniones.

O lo que es lo mismo: interrogarse sobre esto poniéndose en el lugar del militante, el cuadro o el dirigente –sin importar, para el caso, partido o corriente ideológica- y no en el de analista “independiente” o politólogo y muchísimo menos en el de periodista. Vamos… si ustedes quieren un análisis de la “praxis”.

Primero: asumir tal cual la existencia de la cosa. Asumir que, más allá que hemos postulado como un signo positivo del actual gobierno cierta recuperación de la esfera política en el marco de lo público, la actividad política sigue siendo mirada con desconfianza o directamente desprecio por amplísimas franjas de nuestros compatriotas.

Segundo: dar cuenta de la inexistencia de ámbitos orgánicos de participación, formación y debate. Y ésta inexistencia es tanto un efecto de lo anterior como de dirigencias que parecieran no necesitar, para su constitución como tales, de estructuras orgánicas partidarias (o movimientistas de endeveras) funcionando. La sensación es algo así como: “no me jodan con los armados, si diez minutos de tele son diez LunaParks y 200 congresos nacionales partidarios”. Y esto vale para todos: el kirchnerismo, el macrismo y, claro que sí, el coalicivismo. ¿Para qué cambiar si así nos va bien? deben preguntarse a solas con sus almohadas estos dirigentes.

Tercero: preguntarse si este esquema es sostenible en el tiempo. Y aquí algo que no será del agrado de los oídos “militantosos”: absolutamente sí. La tendencia es mundial y creciente: despolitización social, creciente influencia de los medios masivos en la constitución de corrientes de opiniones fluctuantes e hipercoyunturales, por citar dos ejemplos sencillos.

Entonces: dos hipótesis controversiales y, quizás, hasta contradictorias:

a) A futuro vemos una cada vez mayor escisión, ¿autonomización?, ¿brecha?, entre la opinión pública y las mayorías, incluso las electorales. Así que sí, está bien: damos cuenta de “lo mediático” y nos preparamos para esa desigual batalla.

b) Y, sin embargo, en forma paralela aunque mucho más “silenciosa”, nuestro país ofrece suficientes signos de una progresiva “territorialización”, refiriéndome como tal a la emergencia de sistemas políticos exitosos a nivel local más allá de sus encuadramientos nacionales (por cierto: no puede explicarse éste fenómeno recurriendo exclusivamente al caudillismo –que lo hay- ni al manejo circunstancial de los poderes ejecutivos locales, pues no habría habido derrotas de los quindimiles o de los rosas).

¿Sirve de algo preguntarse estas cosas? ¿A alguien le importa?

Ni idea. Aunque yo que algunos armaría un Ministerio de Comunicación y Municipios.

15 enero 2008

Rendimos cuentas y nos ocupamos de Clarín Blogs


La cosa es así. El sábado pasado, mitad jugando y mitad en serio –como todo lo que hacemos acá-, publicamos éste post tratando de adivinar de qué temas hablarían los editoriales del domingo en los diarios editados en la Ciudad de Buenos Aires (nótese: me resisto cual cuzquito calentón a reconocerlos como “diarios nacionales” hasta que tengan una sección pulenta sobre la política y la economía de las provincias -como tiene Ámbito- y dejen de darle tapas al bache que está en la esquina de mi casa).

Volviendo. Hicimos un listadito de temas y Escriba, Musgrave, Alejandro y otros aportaron más. A continuación, en un alarde de cientificismo propio de las ciencias sociales (tomá nota Barañao), rendimos cuentas en la siguiente tabla.

TEMA

La Nación

(Pagni-Laborda)

Clarín

(Van der Kooy)

Perfil

(Castro-

Página12

(Verbitsky)

Liberación rehenes FARC

X

X

X

X

Distancia entre K y Chávez x FARC

X

X

Cortes luz, agua, quejas

X

X

X

Reconocimiento de la crisis x Cristina

X

X

X

Falta de inversiones energéticas

(Acuerdo c/C. París, etc.)

X!

(“llave para un acuerdo con el Club de París”)

X

Macri:intervención Obsba

X

X

Relación Macri-sindicalismo

X

X

Encuadramiento bloque CC con Macri

X

X

Pelea x liderazgo opositor Macri-Carrió

X

X

Baja del precio de combustibles x prohibición exp.

X

X

Cambio de lamparitas y censo de Aires Acond.

(Escriba, Musgrave)

X!

(“dos soluciones a la cubana”.Sic)

X

X

Fiscal USA x valijazo (Escriba)

X

X

X

PORCENTAJE DE ACIERTOS

91,66 %

58,33%

50,00%

50,00%

No estuvo nada mal, ¿no? Algunos dirán que los editorialistas son obvios, otros que perfectamente podríamos ser editorialistas. Ninguna de las opciones garantiza calidad en la información y mucho menos en la opinión. (Por cierto: extrañamos a Mario).

Para terminar, y dando cuenta que este post es absolutamente autoreferencial y –por ende- no sirve para nada, vamos a abrir otra polémica blogueril. Si alguno de ustedes quiere abrir un blog nuevo, puede usar la plataforma que tan generosamente nos ofrece Clarín acá. Entren y miren. ¿Ya vieron? Bueno: pueden hacer un blog de Actualidad, Cultura, Cine, Deportes, Medios, Amor (?), Música, Educación, Consumo y Tecnología. Ajá. Pero…siempre tenemos un pero.

Ni se les cruce por la fresca cabecita hacer un blog de política o de economía. Para eso están los diarios, che.

05 diciembre 2007

Hoy me hago el Van der Kooy

Mientras el Escriba está haciendo el mejor balance que se pueda leer acerca de los cuatro años y pico del gobierno de Néstor Kirchner, desde acá trataremos de otear un poquito lo que viene. Nos inspiramos en un hallazgo de Eduardo Van der Kooy en el Clarín de hoy: “Cristina y Kirchner, atados a la suerte política del primer año de gobierno”. La nota completa está acá.

Para empezar, me veo tentado de escribir sentencias como estas: “Las cosas les van a ir bien al gobierno si no pasa algo malo”, “van a seguir ganando elecciones mientras junten más votos” y cerrar esta columna con un contundente “si algo sucede, podrían sobrevenir vientos de cambio. O no”.

Pero evitaremos la tentación de volar tan alto en los análisis y plantearemos una hipótesis mucho más modesta del devenir político argentino en el futuro cercano. Ahí vamos.

Casi todos estarán de acuerdo en que el primer logro estructural de Néstor Kirchner a poco de asumir fue “reconstruir la autoridad presidencial”. Esta autoridad, que en sistemas democráticos presidencialistas como el nuestro es la primer “encarnación” de la política, venía por el quinto subsuelo de la patria post De La Rúa y el consiguiente estallido sociopolítico.

Mientras la política descendía a Primera D en el campeonato de “los poderes” que efectivamente gobiernan (paréntesis: ¿cuándo empezó a descender la política post recuperación democrática?: ¿Semana Santa? ¿Hiper?¿entrega del menemato?), convengamos que el resto de los que juegan este campeonato seguían en la A: grandes poderes económicos, transnacionales, organismos multilaterales de crédito y un equipo que, despacito, despacito, crecía y crecía en su ubicación en la tabla de promedios: los medios masivos de comunicación. El resto de las instituciones que hacen a un estado moderno -Justicia, Parlamento, partidos políticos, sindicatos, etc.- andaban del Nacional B para abajo. (Hay numerosísimos estudios de opinión que midieron y miden esto y lo reafirman, pero me da fiaca buscarlos para linquear. Sigo)

No voy a detenerme a analizar cuáles medidas de Kirchner posibilitaron que “el Presidente”-como institución- recobrara parte de su autoridad. Algunos verán con agrado la renovación de la Corte Suprema de Justicia, otros lo adjudicarán a su estrategia comunicacional de plantarse en el atril , otros a la marcha de la economía y hasta hay quienes vieron la semilla de este proceso en la orden dada a Bendini de descolgar el cuadro de Videla. Para el caso, no importa demasiado: de “Chirolita” de Duhalde pasó a ser la encarnación del hegemonismo (para los opositores) o la viva reencarnación del General (para los chupamedias). Ni tanto, ni tan poco, piensa Mendieta, pero que recobró autoridad, recobró.

Y a caballo de ese proceso, comenzó a recobrar “autoridad” la política como tal. Que no es lo mismo que “buena imagen”, por suerte. Pero sólo muy parcialmente: la crisis de los partidos continúa muy vigente a pesar de la contundente e indiscutible renovación de las principales figuras públicas, el prestigio y el nivel de nuestros parlamentarios sigue lejos de alcanzar estándares de cierta calidad y, quizás lo más importante para mí, los niveles de participación popular en el quehacer político siguen siendo más bien paupérrimos (Otro paréntesis: no tengo datos, pero sospecho que esta participación sólo ha crecido en los sectores más pobres de nuestra sociedad, bien por necesidad, bien por convicción o conveniencia. Quizás esto pueda dar una explicación más interesante de los buenos resultados electorales del kirchnerismo allí que las tesis del penalismo clientelar que propugna “liberar a los pobres”)

Pero, ¿y ahora que se va Néstor, qué? Tratando de ser lo suficientemente polémico como para que Mendieta mida, voy a proponer algo que sonará como un horror para demoliberales y republicanos de salón (espero que no para los republicanos serios, que los Hal): hace falta acumular mucho más poder político en Argentina. Sólo así se pueden dar condiciones que permitan avanzar con medidas populares ultranecesarias. La redistribución de ingresos, por caso.

Y acumular más poder para la política es bueno tanto para quienes son gobierno como para quienes son oposición, salvo para aquellos que –ya siendo gobierno, ya siendo oposición- expresan aquellos intereses privados que –potencialmente- pueden ser perjudicados por un avance de esta esfera pública.

Y es aquí donde la preocupación por el “doble comando” entre Néstor y Cristina se vuelve una tontera para llenar notas de diarios y que lejos está de las discusiones de fondo.

No habrá doble comando porque está claro que habrá división de tareas: Néstor en el armado de la propia fuerza política (un déficit más que evidente en estos cuatro años más allá de victorias electorales de ocasión) y Cristina en el armado de la gestión de gobierno. Esto parece estar claro. La incógnita es si hay estrategia de superación de lo conseguido en la cabeza de Néstor. Si van por transferir algo de la “autoridad presidencial” ganada a otros ámbitos. Si van por el armado consistente de una fuerza política que sustente un proyecto. Si van por transferir algo de “autoridad presidencial” ganada a la reconstrucción de “poder estatal” concreto (exagerando: a que si se decidiera un control de precios sobre “x”, hubiera agentes estatales capacitados para poder ejercer ese control, por ejemplo. Y no como ahora que dependemos de los buenos o malos tratos del patriota Moreno).

Quizás esta sea la disyuntiva de fondo: ir por más poder o administrar el existente.

Podrían sobrevenir vientos de cambio. O no.

30 noviembre 2007

Algunas cosas que me gustarían ver de acá al 2011 en Argentina

- Que baje el trabajo en negro. Mucho.
- Que suban los salarios y las jubilaciones. Mucho.
- Que se inauguren quichicientas salas de atención primaria a lo largo y a lo ancho.
- Que los laburantes con obra social no tengan que hacer mil trámites para darse una vacuna.
- Que la enseñanza secundaria pegue un salto de calidad.
- Que se terminen los juicios de la memoria. Y que vayan en cana los que tienen que ir.
- Que se reparta la riqueza. Aunque sea un poco. Si es más, mejor.
- Que los universitarios públicos y gratuitos devolvamos esa gratuidad al señor de Añatuya y la señora de Quemú Quemú que nos pagaron la carrera. Algo.
- Que las parejas jóvenes tengan crédito decente para comprar un ranchito.
- Que las grandes ciudades no sigan creciendo en habitantes. Que crezcan Apóstoles, Río Turbio, Monteros o Malargüe, ponele.
- Que se viaje mejor en bondi y en tren. Y que haya menos minicupers en la calle.
- Que mejoren el nivel los periodistas. Que puedan crecer las jóvenes camadas y se retiren los dinosaurios que escriben igual que hace 30 años. Y que las jóvenes camadas no los imiten.
- Que algunos tipos se pongan las pilas y planifiquen un país más federal e integrado.
- Que haya al menos 20 políticos, oficialistas y opositores, que no nos den vergüenza. Y que nos hagan pensar y no putear.
- Que la “clase media tipo”, esa que llama a la radio, no sea tan desclasada. Y tilinga.
- Que los porteños se dejen de joder con los baches y boludeces de ciudad rica en país injusto.
- Que todo el GBA tenga agua potable y cloacas.
- Que la esperanza le gane al cinismo. Aunque sea 1 a 0.
- Que la dignidad no sea un recuerdo del pasado.
- Que se junte Sumo a tocar como la otra vez, que me lo perdí.
- Que los que buscan paz la encuentren. Que los aburridos se diviertan. Que los pibes jueguen y rían en las calles de los barrios.
- Que Racing gane tres partidos seguidos. Y que hagan cuatro pases ídem. Podría pedir un campeonato, pero es esta una lista de deseos, algunos posibles, otros difíciles. No de milagros.

Sumen a la lista los suyos. Hagamos una plataforma ambiciosa.

02 noviembre 2007

Blogolandia argenta: épica, lírica, consensos y trompadas.


Como es notorio, Mendieta no entiende casi nada de blogs, internets, feevys, twitters y 2.0s. En realidad, y merced a una blanda licenciatura de ya se imaginan qué, siempre se presentó en sociedad como “un océano de conocimientos con la profundidad de un vaso”. Incluso una vez se imprimió unas tarjetas con el rótulo de “Opinólogo” y, gracias a eso, logró comprarse un maravilloso Citroen 3CV en Mar del Tuyú. Sacándole el techo de lona, fue lo más cerca que estuvo de sentir eso que parece que sienten los que van en descapotables por la Panamericana Ramal Pilar.

Así y todo, a Mendieta no le gusta quedarse afuera de nada. Entonces se entera que hay un chabón que es grosso en estas lides y que tiene un libro que fue como el Libro Azul y Blanco de los jóvenes blogueros kirchneristas en la campaña reciente. Entonces va, se lo baja de acá y lo lee.

Se titula “El poder de las redes” y su autor es el español David de Ugarte. Habla de la “blogsfera”, las “ciberturbas”, las “redes sociales” y cosas así de interesantes. Pero Mendieta llega al capítulo “Épica y Lírica en el relato de los blogs” y empieza a tarasconear. Veamos algunos párrafos:

- “…el discurso ciberactivista típico {es} como una lírica. La lírica invita a sumarse sin diluirse, busca la conversación, no la adhesión. Se trata de una opción ética frente a la dimensión excluyente, sacrificial y de confrontación que irremediablemente plantea la épica”
- “…lo épico va indisolublemente ligado al amor a los demás como algo abstracto. Por eso la solución que aporta el héroe es necesariamente totalizadora y pasa por encima de cada uno como forma de resolver todo. La épica es definitivamente monoteísta en el sentido que lo son las grandes máquinas teóricas de la modernidad”
- “..la lírica al fin, parte de la humildad de uno entre muchos, del amor y lo concreto, de la persona –que no del individuo-, asumiéndose y proyectándose hacia todos desde el reconocimiento de la diferencia propia y la de cada uno de los demás”.”Por eso su relato se hace aceptable desde la posmodernidad”.
- “La lírica de las redes es un canto del goce, de la felicidad provocada por el cambio”.”Al cantar la felicidad producida por la innovación, al aumentar la expectativa del premio a recibir por quien se una, invita a reducir el nivel de rebeldía del oyente impulsando la extensión de nuevos comportamientos y, precisamente por ello, la cohesión social”.
- “Frente a la épica del conquistador, del combatiente, que prefigura una sociedad de sacrificio y conquista, …de una victoria final…la lírica valora lo recorrido en sí mismo, como una obra completa, como una reinvención permanente, una Resurrección gozosa”.
- “El esfuerzo épico es el esfuerzo por obtener una identidad coherente basada en la confrontación, por hacer enemigo de todos lo que es enemigo de uno. Por eso la épica simplifica y homogeniza. Pero la lírica nos dice que nuestra identidad no reside en lo que es, sino en lo que vemos posible alcanzar, en la felicidad del siguiente cambio…”
- “Por ello la épica ve lo colectivo como organización, como molde, como ejército, como resultado de un plan o una voluntad trágica…”. “En la épica, el poder emerge como resultado de la batalla.{} Del relato lírico el poder emerge como consenso, como resultante colectivo de un experimento testeado por muchos…”

Hasta acá lo que me interesaba resaltar para poder reflexionar un poco. Para empezar, algunas preguntas a los amigos leedores y escritores de blogs:
-¿Es la lírica así entendida el abordaje con el que posteamos los hacedores de blogs económicos y políticos argentos? ¿O más bien somos épicos? Mmmmm…
- ¿Es válido el análisis de De Ugarte para nuestra sociedad periférica y subdesarrollada? ¿O sólo puede dar cuenta de sociedades primermundistas y panzallenistas?
- Si la herramienta blog y las consiguientes redes sociales en donde se aplica y circula tiende a constituir una estructura de poder difusa y consensual, una “red distribuida”, ¿sirven los blogs para hacer política?¿Sirven para la “acción” y “construcción” política o sólo para la propaganda? ¿O no sirven para nada?
- ¿Habrán leído los chicos kirchneristas a De Ugarte antes de traerlo?
- ¿Llegará Mendieta algún día a ser posmoderno y blogger?

Y algunas últimas que exceden blogolandia, no son “políticamente correctas” e interpelan a la sociedad en su conjunto:
- ¿Es verdad que nos falta construcción de consensos o lo que en realidad nos está faltando son proyectos políticos mucho más sólidos y diferenciados, con núcleos más “duros” y “distinguibles”?
- ¿Se pueden alcanzar consensos si no hay “opuestos” claros en la mesa de lo público?
- Cuando se dice que nos falta una democracia de mayor calidad, ¿podríamos imaginar la construcción de una hegemonía cultural y política X sin que los coyunturalmente derrotados amplíen su tolerancia y aceptabilidad (también coyuntural, claro) de la derrota?
- ¿Estoy diciendo muchas boludeces?

Hay muchas preguntas más y –seguramente- más interesantes. Pero necesito que los que saben ordenen un poco el debate. MEC, Escriba, Manolo, Criador, Jorge, Hal, Norman y todos: ayúdenme a pensar. Pensemos juntos y después nos encontramos a la salida de la cancha y nos peleamos, ¿eh?.
ACTUALIZACION: El mismísimo David de Ugarte nos honra con su visita y ha dejado un comentario aqui debajo. No se lo pierdan. Mendieta empieza 0-1 en sus argumentos (?).

30 octubre 2007

Lo que haría, lo que haría, lo que haría si fuese…


Tengo como diez post para salir a criticar a Carrió. Alguno de ustedes saben que sólo hay una cosa peor que astilla del mismo palo: el palo del que uno fue astilla. Así que me quedo con lo hecho hoy por MEC y por Escriba y, poniéndome en positivo como Scioli, no voy a criticar a nadie y voy con propuestas y soluciones. Ahí va:
Todo nuevo gobierno - sea este nacional, provincial, municipal o sociedad de fomento- acostumbra a tener un lapso de, digamos, bonanza con la opinión pública. Nótese que hablo de opinión pública (OP). Algo bastante distinto a consideración o estima de la sociedad en su conjunto.
Los que cobran para hablar de esto seguramente podrían dar una definición más “científica”, pero para un blog sin demasiadas pretensiones como éste la OP vendría a ser aquella conformada por los “formadores de opinión” (básicamente periodistas, empresarios, dirigentes, taxistas y llamadores a las radios).
Este período de “enamoramiento” y/o “permiso para hacer” oscila entre un mínimo de tres meses y un máximo de seis. A partir de ahí, político argentino, hay que hamacarse. Lo vivieron Alfonsín, Menem y hasta De la Rúa. ¿O no recuerdan lo bien que caía “la moderación”, “la sensatez” y “la austeridad” de Don Fernando allá por el 99?
Resultó novedoso el inicio de mandato de Kirchner en este aspecto. Por un lado, se hizo de la Presidencia con sólo el veintipico porciento de los votos. Por otro, la sociedad venía tan golpeada por los avatares argentos post 2001 y la autoridad presidencial tan derruida que nadie esperaba demasiado. Sin embargo, renovación de la Corte Suprema y los mentados “gestos” de los primeros meses mediante, Kirchner supo conectar con la opinión pública positivamente. Desde ahí se fue para arriba en la imagen y ese colchón le dio margen de maniobras para llevar adelante su plan de gobierno.
Ahora bien. ¿Qué sucede en este aspecto con la flamante Presidenta? Fácil: no va a tener este tiempo de bonanza. A los efectos de éste análisis, tiene razón el señor que me vuelve kirchnerista cuando me pongo crítico: cambia El por La Presidente, pero sigue el mismo gobierno.
Entonces, ¿cuál sería mi objetivo de acá hasta diciembre si fuera, ponele, un Alberto Fernández? (Perdón Hal, pero me da el cuero para imaginarme en su traje. No sé si vos te animás al tailleur de Pato Bullrich): Intentar varias medidas para asumir el 10 de diciembre con este clima opositor de la OP neutralizado y darle la oportunidad a Cristina de que reciba lo mismo que se merece todo flamante mandatario: un cacho de buena onda.
Hasta acá sólo diagnóstico, pero Mendieta se juega y propone dos medidas dos.
1) Mucha, mucha prensa. Sobre todo radio y tv. Entrevistas exclusivas a Magdalena, Nelson, Daddy y Bonelli. (si, ya sé, como ayer con JMS. Ese estilo.). A Lanata no, porque trata mal a los oyentes que no están de acuerdo con él. Y eso no es pro.
2) Levantar el teléfono y llamar a Carrió. Solicitarle (insisto, que quede claro: solicitarle, pedirle) una reunión. Incluso la podemos hacer en el Hannah Arendt , si quiere. Ahí conversar e interesarse por alguna de sus propuestas. El combate contra el Paco, por ejemplo. Y que después Artemio salga a medir qué pasa.
Bueno, tengo más, pero como conozco a alguien que es amigo de un primo del mecánico del Jefe de Gabinete, me las guardo por si consigo hacérselas llegar. Ahora, eso sí, si llega a pasar algo de esto, no se olviden que fue un aporte de la patria blogueril a la República.