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01 junio 2008

El fin de un ciclo: la hora de la alternancia


Para muchos, que creyeron que esta vez sí, que se podía, empezar a admitirlo es muy difícil. Casi imposible. Y entonces comienzan las especulaciones a futuro: “que aún se mantiene la incertidumbre”, “que en cualquier momento pegan un volantazo y cambia el escenario” o manifestaciones de fe ese calibre. Pero, como decíamos, son expresiones de fe. Insustentables ante la cruel realidad.

Muchos de nosotros, simpatizantes declarados de ese colectivo que otrora supo ilusionarnos, emocionarnos y hasta participar de algún encuentro que los congregaba aquí en Buenos Aires, cuando todo eran flores, futuro cercano, la gloria de la realización al alcance de la mano, hemos debatido y defendido con pasión sus capacidades, la potencia renovadora que –reivindicando una gloriosa tradición setentista, allá cuando la cosa se masificó- traía aires nuevos a una odiosa década de frustraciones y desencanto.

En el 2003 nos habían sorprendido al llegar. En el 2004, más asentados y afiatados, arrasaron con la oposición. Parecía que había un proyecto para décadas enteras.

Sin embargo, ya no se puede tapar el sol con las manos. Duele. Pero es hora de aceptarlo y reconocer nuestro error. Con caballerosidad, con hidalguía. Tenían razón los opositores. Estábamos equivocados.

Hoy comienza la segunda semana de Roland Garros y no queda un solo tenista argentino en competencia. Es hora de empezar a pensar en una renovación, en una alternancia. La salud de la República así lo pide.

20 enero 2008

Post pretencioso de Domingo: ¿Para dónde va la política argentina?


Voy a tratar de ser breve. No creo que lo logre, porque uno se acostumbra a plantearse muchas preguntas y no a encontrar las respuestas.

La pregunta es la del título: ¿para dónde va la política argentina? Pero no apunto a hechos de coyuntura y ni siquiera a prospectivas electorales mirando hacia el 2009 o el 2011.Muchísimo menos a hablar de Cristina, Lilita o Mauricio. Me refiero a algo mucho más, si se quiere, trascendente y estructural: ¿cuáles son los campos para la acción política en la Argentina del futuro cercano? Y me detengo y resalto bien adrede que nos referimos a la “acción política” concreta y no a sus análisis u opiniones.

O lo que es lo mismo: interrogarse sobre esto poniéndose en el lugar del militante, el cuadro o el dirigente –sin importar, para el caso, partido o corriente ideológica- y no en el de analista “independiente” o politólogo y muchísimo menos en el de periodista. Vamos… si ustedes quieren un análisis de la “praxis”.

Primero: asumir tal cual la existencia de la cosa. Asumir que, más allá que hemos postulado como un signo positivo del actual gobierno cierta recuperación de la esfera política en el marco de lo público, la actividad política sigue siendo mirada con desconfianza o directamente desprecio por amplísimas franjas de nuestros compatriotas.

Segundo: dar cuenta de la inexistencia de ámbitos orgánicos de participación, formación y debate. Y ésta inexistencia es tanto un efecto de lo anterior como de dirigencias que parecieran no necesitar, para su constitución como tales, de estructuras orgánicas partidarias (o movimientistas de endeveras) funcionando. La sensación es algo así como: “no me jodan con los armados, si diez minutos de tele son diez LunaParks y 200 congresos nacionales partidarios”. Y esto vale para todos: el kirchnerismo, el macrismo y, claro que sí, el coalicivismo. ¿Para qué cambiar si así nos va bien? deben preguntarse a solas con sus almohadas estos dirigentes.

Tercero: preguntarse si este esquema es sostenible en el tiempo. Y aquí algo que no será del agrado de los oídos “militantosos”: absolutamente sí. La tendencia es mundial y creciente: despolitización social, creciente influencia de los medios masivos en la constitución de corrientes de opiniones fluctuantes e hipercoyunturales, por citar dos ejemplos sencillos.

Entonces: dos hipótesis controversiales y, quizás, hasta contradictorias:

a) A futuro vemos una cada vez mayor escisión, ¿autonomización?, ¿brecha?, entre la opinión pública y las mayorías, incluso las electorales. Así que sí, está bien: damos cuenta de “lo mediático” y nos preparamos para esa desigual batalla.

b) Y, sin embargo, en forma paralela aunque mucho más “silenciosa”, nuestro país ofrece suficientes signos de una progresiva “territorialización”, refiriéndome como tal a la emergencia de sistemas políticos exitosos a nivel local más allá de sus encuadramientos nacionales (por cierto: no puede explicarse éste fenómeno recurriendo exclusivamente al caudillismo –que lo hay- ni al manejo circunstancial de los poderes ejecutivos locales, pues no habría habido derrotas de los quindimiles o de los rosas).

¿Sirve de algo preguntarse estas cosas? ¿A alguien le importa?

Ni idea. Aunque yo que algunos armaría un Ministerio de Comunicación y Municipios.

03 enero 2008

Seguimos con Casullo y el Populismo: Mendieta quema las naves.


A ver qué sale.

Días atrás posteábamos acá una visión de la crisis de la socialdemocracia europea vista a través de sus propios ojos. En un alarde de síntesis, finalizábamos con un contundente “¿Se dan cuenta por qué Mendieta banca al “populismo” y una pelea por “resignificar” su sentido desde Latinoamérica? Porque la socialdemocracia palmó”.

Bien. El caso es que hoy aparece aquí, en Clarín, una nota al respecto de Nicolás Casullo. El título se las trae: “¿Cómo armar una política popular?”. Sin embargo, su lectura sólo da como para comenzar un somero abordaje a la cuestión (muy al estilo Clarín, bah). Porque la posta posta para empezar a pensar un poco es ésta otra columna del mismo Casullo publicada el domingo pasado en Página/12: “Cristina y los relatos de la política. La guerra de las agendas”

Por favor traten de leerla entera, pero los siguientes párrafos serán destacados como puntapié para algunas atrevidas ideas que desgranaremos a continuación:

- "Posiblemente contestarse qué es hacer política desde una perspectiva popular en los actuales marcos de la democracia sea el debate de estos próximos cuatro años en la Argentina y en Latinoamérica.

- ¿Hasta dónde alcanza una mecánica normativista republicana que canalice acertadamente el imprevisto, la dificultad, la terca historia, todo lo que resta? ¿Hasta dónde, en cambio, pesa la decisión política de gestar política siempre, sin otro reaseguro que las palancas ejecutivas de poder? Hasta dónde ese difícil arte de construir el conflicto, de hacerlo lo más inteligible que permitan las circunstancias, dentro de una normalidad despolitizadora que supura la sociedad de mercado desde sus mitologías…”

- En el juego de nuestra democracia vernácula, básicamente mediática, los únicos interlocutores válidos –gestores de relatos “reales”– parecen ser, hoy por hoy, un gobierno actuante y un haz de medios de masas: para un diagrama cotidiano, entre ellos, de una guerra por imponer agendas-relatos.

- lo cierto es que no se puede hacer politicología hoy sin esta escena completa –neocultural– de las narratividades actuantes, que supera en mucho la propia especificidad teórica de “la política” con sus actores y espacios clásicos.

- La Presidenta no se equivoca cuando apunta que se trata de una disputa por los relatos….Hace referencia a una narratología que articulan las grandes corporaciones dominantes y sus voceros, en su tarea de tipologizar gentes, relaciones, negocios, rumbos, recetas y vaticinios, tarea que intenta hacerse dueña del día, de la semana, de la encrucijada. Patrimonializar la realidad es situar un relato como centro radiante…El relato es la disputa por la historia nacional.

- La temeraria apuesta kirchnerista desde su 22 por ciento de votos fue una reapertura, desde la política, en discusión crítica contra todo aquello que aparecía como supuesta presencia dominante “desde la no política”, y desde la antipolítica. ¿Quiénes? Los poderes institucionalizados en sectores, espacios, corporaciones, intereses, medios, autoridades y universos simbólicos con la enorme capacidad de reiterar una y otra vez lo dado. Y también contra una desagregada sociedad silvestre en descampado ideológico por la frustración democrática y por el denostado imperio de los partidos políticos. Un mundo histórico liberal-conservador no nuevo, pero ahora extremado…

- Se puede afirmar que la política es esa capacidad decisoria que confronta democráticamente con lo adversario, ni antes ni después de su justo momento. Que para hacerlo en todo caso no puede perder –aquí, en Washington o París– lo que hoy es tildado de rasgo “populista”, píldora sin embargo que la vitaliza cuando hace falta en término de respuesta, contenido, práctica de una soberanía, simbolización del conflicto, marcado de cancha, visualización de aliados y contrincantes. Esto es, de la invención imprescindible de la política como poder…

- Pero a su vez el combate de los relatos contrapuestos que signan la actualidad argentina exige bastante más que esta voluntad política de acción inmediata, coyuntural. Lo que no logra institucionalizarse, organizar universos delegativos, desplegarse ciudadanamente de manera visible y audible, crear fundamentación, texturas y estructuras políticas para un ordenamiento democratizante, intervenir en un campo político, cultural e intelectual argumentativo para la batalla de las ideas por una nueva república, el relato que no avanza estas piezas en el tablero debilita esa propia política…"

Sinteticemos brutalmente, disculpándonos con gente que sabe como María Esperanza o El criador:

1) Hay dos relatos, ambos en construcción permanente y en disputa: el del gobierno (hecho a los ponchazos, con rasgos populistas -recuerden que para mí eso es un elogio- y transformadores, constructor de nueva ciudadanía política) y el de los poderes fácticos o tradicional-liberal-conservadores (cuya usina catalizadora es la inmensa mayoría de los medios masivos de comunicación y la cadena de significantes que construye cotidianamente el circuito diario-radio-reportaje a “expertos independientes”-llamadas a las radios-noticiero televisivo-editorial del domingo y así. Ahora amparados tras la máscara de una exaltación del republicanismo formal. Aquí tienen un ejemplo práctico de lo que digo.)

2) Casullo dice que no se puede hacer politicología sin dar cuenta de esta nueva narrativa que excede los marcos de la “política tradicional”. La verdad que no tengo ni idea si se puede o no hacer politicología, pero estoy seguro que –de no dar cuenta de esto que el bien describe- no se puede hacer política, así, a secas.

3) No alcanza con marcar la cancha en términos de construcción discursiva. Es este un elemento basal y fundante, imprescindible y originante, pero incompleto sin organización e institucionalización de lo que se intenta como nuevo.

Ahora, y con un desparpajo producto del calor, Mendieta se pone la camiseta a full y tira algunas puntas controversiales en cómo avanzar del coyunturalismo actual a una etapa superadora:

- La estrategia de construcción debiera ser de arriba hacia abajo y de afuera hacia adentro (ya sé, un tanto chino. ¿No era populista Mao?). A los argentinos, bárbaros de origen, nos gustan los hacedores y los líderes. Háganse cargo. Néstor: dirija y arme. Lo voy a decir hasta el cansancio: cuadros sobran, falta encuadramiento. Y basta del verso del armado “autónomo” y las pymes pseudo-oficialistas como esta.(como diría Escriba, no miden!)

- En el relato está faltando la construcción de una épica. No sé, vamos por pobreza cero en tantos años, por bajar el Gini un tanto por ciento. Alguna que nos haga poner la camiseta y llevarla orgullosos en el bondi. Parodiando a Laclau, y ya que todavía no se arma un “significante vacío”, tiremos un “significante lleno”.

- Siga cooptando a los buenos y despachando a los malos. Acá faltan Sabatella, Binner (?) y Ríos, por nombrar algunos. Y sobran unos cuantos, pero ni se les ocurra echarlos. No se echa a nadie, que se vayan solitos. Que pierdan, como en Salta o Quilmes.

- Déjese de preocuparse de la clase media en su conjunto. Nunca va a estar toda junta en algún lado. Preocúpese, y mucho, de ese porcentaje de clase media que no reniega de sus orígenes populares y democráticos y que, puestos a elegir, elegirán estar “con” el pueblo en vez de “liberarlos”.

- Impulsemos la construcción de un frente de partidos y movimientos políticos sudamericano. La Internacional populista o algo así. Aprovechemos ahora.

- Divida al enemigo aún más. Y hoy elegimos como enemigos a los medios. Armen una política de comunicación y de prensa nueva. El atril ya fue. Pongan pauta en Perfil y den todas las entrevistas que quieran, pero péguenle duro en su propio rostro, como hizo CFK en el discurso de asunción. Traten bien a los medios del interior, denles notas exclusivas y primicias. Que por una vez, desde acá tengan que levantar lo de allá.

- Una última de nuestra patria chica, la Argentósfera (gracias Paula Carri, no te avisé que lo iba a usar): no, no y no. Los blogs no alcanzan. Todavía no y estamos lejos de que sirvan para la construcción. Por ahora, pongámonos felices de que sirvan para pensar, debatir y, de vez en cuando, ser citados en algún medio. Pero…quién te dice que en un par de años…

28 noviembre 2007

El futuro no llegó hace rato, Patricio…

Parece que vamos a tener que ir asumiendo que los tiempos que se vienen en la política argentina dejarán a varios actores de lado por unos cuantos meses. Y no me refiero precisamente a los Quindimil. Más bien a toda una sarta de opinadores, periodistas de cable, consultores publicitarios, estrategas de campañas y encuestadores.

Salvo que el macrismo decida no dar marcha atrás con las comunas y los porteños voten en agosto de 2008 a los mejores vecinos del barrio (pero mmm, no lo veo, vió), faltan dos años para la próxima elección y lo que viene es cualitativamente diferente a lo que venimos acostumbrados. Y por cierto, mucho más difícil de analizar con seriedad y directamente imposible de que “entre” en un bloque de 10 minutos en Metro o América 24.

Me refiero, concretamente, a la reconfiguración y reconstitución del sistema de partidos políticos argentinos. La atomización, la falta de organicidad, la carencia de debates y elecciones internas para la elección de candidatos y las consiguientes alquimias generadas ante esta carencia (colectoras, “dedazos” de las cúpulas, alquiler de sellos para las elecciones y un sinfín de boletas en el cuarto oscuro, por citar las más obvias) han alcanzado los límites tolerables por el propio sistema que las alberga.

No vamos a abundar en detalles que todos conocen, y que se multiplican al “bajar” del orden nacional al provincial y aún más al local. Pero basta hacer un repaso y constatar que:

- El PJ está intervenido hace años y alberga al menos cuatro sectores (antagónicos?): el kirchnerismo, los Rodríguez Saá y los retazos del menemismo y del duhaldismo.

- La UCR atraviesa un momento similar pero aún peor: los que conducen actualmente el Comité Nacional, los UCRK y los Margaritos, que acaban de lanzar una línea nacional.

- El socialismo dividido entre los que responden a Binner y los que se integraron al gobierno nacional.

- La Coalición Cívica/ARI que se divide para multiplicar los panes. (Paréntesis: interesante observar cómo Carrió no sólo destruye lo que antes ella misma construyó. Acaba de destruir algo que estaba construido de antes, al terminar de estallar en mil pedazos la agrupación interna “La Corriente/La Celeste”, -Macaluse, Quiroz, Maffei, Piemonte, etc-que supo sentar sus bases en el sindicato docente Suteba y tener un interesantísimo despliegue territorial y de cuadros. Una pena).

- Hay nuevos emergentes atados al resultado de sus futuras gestiones, como el macrismo, con necesidad de construir un armado nacional.

- Hay infinidad de sellos, sellitos, grupos y grupitos de la centroizquierda. Algunos aliados al gobierno y otros fuera. Sabatella, Lozano, Ibarra, etcétera, etcétera.

- Ah. Y la izquierda. Pero en esa me pierdo cuando confundo MST con PTS. Así que no opino.

¿A cuento de qué todo esto? A que lo que viene no es “televisable” ni “encuestable”. Se llama armado. Y eso se hace en silencio y en los territorios. Tejiendo y no gritando. Es mucho más Jabonería de Vieytes que Gran Hermano. Es mucho más aburrido para los Majul y más difícil de analizar y de describir para los Joaquín. Porque lo que conocemos, tal como lo conocemos, dejará de ser así. Despacito.

Quedan fuera de este relato dos actores muy importantes, que influirán y serán influidos sistémicamente por todo lo antedicho: el Gobierno nacional y los medios masivos de comunicación. Pero eso es otra historia.

Para terminar: también va a ser más difícil postear. Mendieta intuye esto y empieza a estudiar y reciclarse.