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28 noviembre 2007

El futuro no llegó hace rato, Patricio…

Parece que vamos a tener que ir asumiendo que los tiempos que se vienen en la política argentina dejarán a varios actores de lado por unos cuantos meses. Y no me refiero precisamente a los Quindimil. Más bien a toda una sarta de opinadores, periodistas de cable, consultores publicitarios, estrategas de campañas y encuestadores.

Salvo que el macrismo decida no dar marcha atrás con las comunas y los porteños voten en agosto de 2008 a los mejores vecinos del barrio (pero mmm, no lo veo, vió), faltan dos años para la próxima elección y lo que viene es cualitativamente diferente a lo que venimos acostumbrados. Y por cierto, mucho más difícil de analizar con seriedad y directamente imposible de que “entre” en un bloque de 10 minutos en Metro o América 24.

Me refiero, concretamente, a la reconfiguración y reconstitución del sistema de partidos políticos argentinos. La atomización, la falta de organicidad, la carencia de debates y elecciones internas para la elección de candidatos y las consiguientes alquimias generadas ante esta carencia (colectoras, “dedazos” de las cúpulas, alquiler de sellos para las elecciones y un sinfín de boletas en el cuarto oscuro, por citar las más obvias) han alcanzado los límites tolerables por el propio sistema que las alberga.

No vamos a abundar en detalles que todos conocen, y que se multiplican al “bajar” del orden nacional al provincial y aún más al local. Pero basta hacer un repaso y constatar que:

- El PJ está intervenido hace años y alberga al menos cuatro sectores (antagónicos?): el kirchnerismo, los Rodríguez Saá y los retazos del menemismo y del duhaldismo.

- La UCR atraviesa un momento similar pero aún peor: los que conducen actualmente el Comité Nacional, los UCRK y los Margaritos, que acaban de lanzar una línea nacional.

- El socialismo dividido entre los que responden a Binner y los que se integraron al gobierno nacional.

- La Coalición Cívica/ARI que se divide para multiplicar los panes. (Paréntesis: interesante observar cómo Carrió no sólo destruye lo que antes ella misma construyó. Acaba de destruir algo que estaba construido de antes, al terminar de estallar en mil pedazos la agrupación interna “La Corriente/La Celeste”, -Macaluse, Quiroz, Maffei, Piemonte, etc-que supo sentar sus bases en el sindicato docente Suteba y tener un interesantísimo despliegue territorial y de cuadros. Una pena).

- Hay nuevos emergentes atados al resultado de sus futuras gestiones, como el macrismo, con necesidad de construir un armado nacional.

- Hay infinidad de sellos, sellitos, grupos y grupitos de la centroizquierda. Algunos aliados al gobierno y otros fuera. Sabatella, Lozano, Ibarra, etcétera, etcétera.

- Ah. Y la izquierda. Pero en esa me pierdo cuando confundo MST con PTS. Así que no opino.

¿A cuento de qué todo esto? A que lo que viene no es “televisable” ni “encuestable”. Se llama armado. Y eso se hace en silencio y en los territorios. Tejiendo y no gritando. Es mucho más Jabonería de Vieytes que Gran Hermano. Es mucho más aburrido para los Majul y más difícil de analizar y de describir para los Joaquín. Porque lo que conocemos, tal como lo conocemos, dejará de ser así. Despacito.

Quedan fuera de este relato dos actores muy importantes, que influirán y serán influidos sistémicamente por todo lo antedicho: el Gobierno nacional y los medios masivos de comunicación. Pero eso es otra historia.

Para terminar: también va a ser más difícil postear. Mendieta intuye esto y empieza a estudiar y reciclarse.