La cosa es que el Moncho estaba ahí, tirado en medio de la
vereda, boqueando como una tararira al costado del canal. Así boqueaba el
Moncho. Y se iba. De a poco, pero se nos iba. La verdad es que ya estaba
bastante roto el Moncho, vos pensá que no cualquiera se banca una carrera de doce
años arriba de un ring, dale y dale, piña va, piña viene. Porque el Moncho había elegido, cuando
empezó, una forma de ser en el cuadrilátero: palo y palo. Y esto te condiciona,
viste, porque hay tipos que son más, qué se yo, cuidadosos, ponele. Suben,
estudian un cacho al rival, de vez en cuando meten una piña y después sobre
todo se preocupan de que no le partan la trompa. Más estrategas son esos,
viste? Pero el Moncho no. El Moncho ya venía tirando rectos desde el vestuario,
sin preocuparse demasiado por tener la guardia alta. Así que al Moncho le
habían partido la trucha más de una vez y las rodillas le temblaban al
acostarse de lo hecho mierda que estaban. Claro, que esa manera tiene una explicación.
Él había empezado su trayectoria así, había ganado un par a fuerza de manotazos
y entrega y la gente lo empezó a seguir. Mirá si iba a cambiar después de eso.
Nah, ya era así el Moncho. Medio torpe, pero que pelotas para ir al frente eh,
ya quisiera yo tener esas pelotas. Nos volvíamos locos, locos te juro, cuando
se apagaban las luces del estadio y el foco apuntaba a un rincón porque estaba
por salir. Y empezábamos a agitar, a saltar, a gritar como desaforados: vamos
Moncho carajo! Y se hizo tan pero tan lindo ir a ver pelear al Moncho que
empezamos a ir siempre. Aunque le tocara en el culo del mundo, o lloviera o lo
que fuese. Siguiendo al Moncho por los clubes se armó una banda que no te puedo
explicar. Era un festival, una cosa hermosa lo que éramos, ahí, bancando al
Moncho porque el Moncho nos daba desde arriba de la lona, no sé, algo. Llamalo
mística si querés, pero para mí era algo más sencillo y al mismo tiempo más
groso: el Moncho nos había dado la posibilidad de ser parte de algo más grande
que nosotros mismos. Y eso, qué querés que te diga querido, eso es algo único.
Cuando te sentís así es como darle un beso a la más linda de todas y que la más
linda de todas después te agarre de la mano para ir a tomar juntos un helado.
Así se siente. Así nos sentíamos cuando íbamos a ver al Moncho todos juntos por
los barrios. Pero bueno, me estoy yendo de tema. El Moncho ya se había retirado
hacía un tiempo y nadie sabía muy bien en qué andaba, sólo que se había mudado
a una casa con terreno por atrás de Longchamps, en el sur. Pero el pelotudo
este del Laucha Gonzáles no paraba de batatear desde su local en la avenida,
ese que había heredado de su viejo el prestamista, que el Moncho era un cagón,
que no se la bancaba, que cuando peleaba iba para atrás o que había arreglado
algunos cruces por guita. Nosotros estábamos recalientes, porque además nos gozaba
desde la caja de su mercado cuando pasábamos por enfrente con un "y giles,
dónde está ahora el Monchito? se rajó el puto ese eh, bancaban a un trucho
cagón giles". Así de pesada estaba la mano, hasta un día en que el Moncho
venía caminando solo y cayetano por la peatonal cuando de pronto le dio un
pasmo y se cayó de trucha al piso. Y ahí estaba, como te conté, boqueando como
un pescado en el medio de la vereda, justo al lado de la parada del 560 y a
punto de palmar cuando el forro del Laucha Gonzáles quiso aprovechar la
volteada y salió corriendo de su negocio con un cable bien largo. El tipo venía
arrastrando un alargue como de cuarenta metros en dirección al Moncho. Las
puntas peladas tenía el cable. Y cuando estuvo al lado del Moncho se arrodilló,
se acercó a su oreja y le dijo: "mirá como te voy a freír las pelotas para
siempre, negro de mierda". Y ahí nomás le clavó los cables que venían
directo de la trifásica del mercado al pecho del Moncho, que además de boquear
empezó a pegar unos saltos arriba de la vereda como de esta altura. Así saltaba
de alto el cuerpo del Moncho mientras el otro se lo quería cargar por medio de
la electricidad. Y en el medio de uno de esos salto, pam, el Moncho que de
repente abre los ojos bien grandes y dice: vos sos un gil Laucha. Así dijo,
tranquilo, sin gritar, pero firme: vos sos un gil. El tipo se pegó tan zarpado
cagazo que largó los cables y salió rajando para el lado de la estación, donde
para la yuta. el Moncho se paró, se acomodó la remera adentro del pantalón de
nuevo, tosió un par de veces, se compró una botellita de agua en el kiosco y se
subió al 560 para el sur. Todo esto me lo contó el muchacho que vende diarios
en la parada de ahí, ves, porque yo no estuve. Yo estaba laburando ese día en
una obra de Capital. Pero me contó, y empezamos a correr la bola y la banda del
Moncho se empezó a juntar de nuevo en la plaza. La verdad es que no creo, de
verdad que no creo, que el Moncho vuelva a pelear. Si ya estaba hecho mierda,
cómo carajo va a volver a pelear. Pero con los muchachos estamos atentos de
nuevo. Y juntos. A la búsqueda de alguno que pelee como peleaba el Moncho. Así,
piña va, piña viene. Nosotros ya estamos listos para volver a salir por los
barrios.
13 abril 2016
08 abril 2016
Focus Group
Dirigido a asesores, consultores, políticos y periodistas. Gratis. Esta vez va gratis.
Viernes 8 de abril, 12 horas.
Bar de Avenida Córdoba, Ciudad de Buenos Aires.
De mesa a mesa, charlan unos tipos que cafetean. Tienen más o menos 60 años. Son habitués.
- Viste? Al final vos bancás al primer presidente de la historia que es corrupto antes de asumir...cómo carajo podés ser macrista, por dios.
- Callate, que en unos días meten en cana a Cristina. Y después a Máximo...vergüenza tenés que tener vos...
Y se cagan de risa. Los dos que discuten se cagan de risa.
- Mierda, cómo sube todo. Todo!
- Sí, es un escándalo. Están todos en pedo.
- Eso es una vergüenza de verdad.
- Si, es así. Una vergüenza.
Y los dos se enojan.
Es por abajo.
22 marzo 2016
Un fuego que quema
Let me also wear
Such deliberate disguises
T.S.Eliot
Ser "incorrecto" con
cierta simbología y valores de lo popular pudo ser una operación intelectual
interesante cuando esa simbología estaba estirada y sobre estirada casi hasta
laminarla (lo cual, no casualmente, nos permite poner entre estos paréntesis el
grado de espesor que le otorgamos a los "sobre-estiramientos
simbólicos", provengan del cuadrante ideológico que provengan).
Esa incorrección, o al menos la incorrección
que más nos convocaba, convengamos, no provenía de los históricos adversarios
de las tradiciones nacionales y populares. Por el contrario, era ejercida por
muchos que, teniendo su origen en esas fuentes, sacaban las patas para
estirarlas y así, de paso, pegarnos un voleo en el culo. A veces efectivo, la
más de las veces efectista. Pero voleo al fin.
Nos enojamos muchas veces, nos
sonreímos otras tantas, con esos artilugios de una inteligencia política que
supo enmascarar en la ironía, cuando no en una pretensión cínica fallida, muy
propia del siglo 21. Que es, como toda expresión filosófica y ética de estos
tiempos, un cinismo part-time que está más
preocupado por el impacto que por rechazar los convencionalismos de la época.
Por el contrario: es un cinismo fallido que, en vez de buscar escandalizar,
intenta precisamente lo contrario: agradar a unos poquitos elegidos. Es, en
fin, mucho más cáscara que pulpa y de ahí su aceptación por ciertos círculos
intelectuales, más preocupados por diferenciarse que por pertenecer.
Bueno, podemos decirlo hoy y
reiterarnos: a nosotros también nos parecía que algunos discursos estaban
agotados, que había que "pasar de pantalla", que había que dejar la
comodidad de ciertos territorios conocidos y salir a explorar al descampado. Por
cierto: un discurso funciona solo cuando contiene una importante dosis de iteración.
Un discurso dicho una sola vez no es discurso, es texto. Pero: un discurso
reiterado por demás -sobre todo si es emitido desde el poder- también deja de
funcionar. Se degrada. Se avejenta. Pierde, en el camino, la frescura que lo
torna vital y por lo tanto escuchable.
Entendimos y entendemos que hubo
un momento en que el campo simbólico de lo nacional-popular se solapó con el
poder político existente. Doce años duró ese momento. Y que un modo de marcar
diferencias con ese poder político implicaba caminar por la cornisa de lo
"políticamente correcto" para la sensibilidad nac&pop e incluso
enfrentarla, tensionarla, incomodarla.
Quiero ser claro: el campo
nacional-popular no puede estancarse a la hora de la lucha por el sentido.
Tiene la obligación de moverse (la misma obligación que tiene el campo del
conservadurismo, claro, que de eso se trata la lucha por la significación, que
es constante, permanente e irresoluble). De adaptarse. De dar cuentas de los
cambios y, en este dar cuenta, generarlos. Por ejemplo: valoramos, sentimos
como propia y nos constituye la larga tradición de la lucha por los derechos
humanos en nuestro país. Pero no podemos dejar esa tradición en un punto fijo,
sobre todo si se ha alcanzado ese punto fijo como una conquista. Entonces le
resta a la política nutrir y actualizar ese tópico para honrar del mejor modo a
esa tradición. Memoria, Verdad, Justicia y, también, nuevos derechos.
Ahora bien: la pregunta que
amerita, que seguramente lejos estará de incomodar a aquellos que
-precisamente- han hecho de incomodar su coyuntural fe, es: ¿se puede mantener
esta actitud con la emergencia de un nuevo gobierno que lejos está de querer
representar el mismo espectro simbólico del gobierno pasado y que, bien por el
contrario, viene a restaurar políticas antagónicas ya no con Cristina sino
incluso con todo el extenso campo de las tradiciones populares argentinas?
Dicho de otro modo, mucho más
directo: por más bronca que le tengas al kirchnerismo y su uso (¿y abuso?) de
la temática de los derechos humanos, ¿es posible tratar de explicar como simple descafeinización epocal la discusión
acerca del número "real" de desaparecidos que nos regalara el culto
Lopérfido desde Pinamar?
Preguntas que intentan, en medio
de la caverna, no confundir sombras con oscuridades cuando en el fondo de todos
nosotros crece un fuego dispuestos a quemarnos por igual. Porque la etapa de los
chistes, lamentablemente, parece haber llegado a su fin.
15 diciembre 2015
La espina
Entró por sorpresa, casi a traición, silenciosa la guacha.
Yo venía bajando uno de los últimos médanos que hay al lado del playón de
asfalto, un poco más al sur del faro, ahí donde se cruzan los vientos y las
cortaderas casi que llegan a la orilla. Y venía con el resto, todos rajando del
sereno del camping que hay al lado del faro.
Ese camping nos dio grandes satisfacciones, hay que decirlo.
Porque en los veranos siempre hay una bolsa que queda descuidada, un cesto que
rebalsa, unos huesos olvidados en alguna de las parrillas. Cosas: en el
camping, en verano, siempre hay cosas para comer.
El playón también nos dio de comer, y también hay que decirlo. Porque
ese playón de asfalto enorme fue el origen para varios de los mitos más
desesperados del pueblo. Que van a venir los japoneses a construir el puerto de
aguas profundas más grande del país. Que es el inicio de una base de submarinos
que van a hacer los milicos. Que es la estación final, de este lado, de la
línea de trenes que van a tender hasta el pacífico. Cuando en invierno teníamos
hambre y en el camping ya no quedaba ni el cuidador, esos mitos del playón nos
daban de morfar también. Al igual que en el pueblo, guiso de
ilusiones comíamos.
La cosa es que, como conté, venía al trote bajando el médano
a punto de encarar la orilla y ahí, en ese trecho fronterizo y cambiante en
donde la arena deja de ser seca y empieza a llenarse de humedad, de caracoles y
de resaca, me la clavé. En la pata izquierda de atrás, entre dos de los dedos,
me la clavé. También ya conté que no me la esperaba, eh. Porque si hay algo que
sé hacer es correr por la playa. Corrí desde que nací. Corrí
jugando, corrí escapando de la perrera, corrí esquivando los pendejos guitudos
que bajan con sus jeeps a hacerse los pijas y de los turistas que se quedan
encajados. Corrí una liebre un día, incluso, y muchas conejas. Corrí desde San Clemente hasta
Punta Médanos por la playa. Así que de eso, al menos de eso, algo sé.
Pero me entró hasta el caracú la guacha. Y acá estoy, bajo
este sol de diciembre, abajo de un tamarisco todo torcido por el viento sudeste,
a donde llegué rengueando, meta tarasconearme entre los dedos. Al pedo, porque
no hay caso. Tendría que pedir ayuda, juntarme con los otros vagos a ver si a
alguno se le ocurre algo. Sé que andan por acá cerca, que todavía los escucho
ladrar.
Puta madre, ya van cinco días y no me la puedo sacar. Debe ser una
espina de pescado, la reconcha de su madre.
22 noviembre 2015
Apuntes desbocados.
- El peronismo suele reconstruirse "imitando" a sus vencedores. Para más datos, veáse la "alfonsinización" de la renovación peronista en 1984.
- Es falso que "aquellos dirigentes que se fueron" del peronismo "no pueden formar parte de su reconstrucción". Veáse, precisamente, la entrada Antonio Cafiero de la peronpedia. Antonio "se fue" en el 85 y volvió como máximo dirigente de la renovación en el 87.
- Lo anterior nos permite colegir dos cosas: a) que Massa puede volver al PJ b) que de volver lo hará "macrizándose". Sus declaraciones de recién hablando de "modernizar la política", "renovar los dirigentes", es el primer paso de eso.
- También nos permite sospechar, haciendo casuística, que no será Massa el próximo "jefe" del peronismo. O al menos no lo será "necesariamente". Veáse, al respecto, la entrada "Menem, Carlos Sául vs Cafiero, Antonio. Internas PJ 1988.
- Acápite para la militancia. La tentación, el acto reflejo, el primer músculo, manda a "resistir". Bueno, habrá que tratar de evitar esa diagonal. Elegir desde ya la épica resistencial es seguir cometiendo alguno de los errores que venimos cometiendo pero al revés. Es seguir dándole la espalda a las mayorías de nuestra sociedad. Y por eso, entre tantísimas cosas, es que se pierden elecciones. Hay que guardar esa épica resistencial para cuando sea efectivamente necesaria. Y será necesaria o no lo será según efectivamente gobierne Cambiemos.
- Mientras tanto, como siempre, hay que apostar a lo que permitirá, hipotéticamente, resistir las medidas impopulares del nuevo gobierno macrista: la organización. Y eso es volver a apostar a la política.
- Es falso que "la gente nunca se equivoca". Claro que "la gente", como vos, como yo, como cualquiera, nos equivocamos. Eso no quiere decir caer en el resentimiento o el enojo contra los que pretendemos representar. Lo primero, siempre, es tratar de entender por qué hacen lo que hacen y votan lo que votan. Y tratar de repasar lo que hicimos mal. Y tratar de no volver a repetirlo.
Sobre estas cosas se escribirán toneladas de papel.
- Córdoba: Capital Nacional del Centralismo Porteño ¿70% para Macri? Manden mucho boldo de esas sierras.
- Me habrán leído más de una vez relativizar o poner entre paréntesis la centralidad de los medios masivos de comunicación en los resultados electorales. Porque con este mismo mapa de medios, CFK sacó el 54% en 2011. Pero bueno, es un monstruo grande y sigue pisando fuerte. Porque el kirchnerismo logró demostrar que dejó de ser cierto que 5 tapas negativas de Clarín te tiraban un gobierno. Pero 11.357 tapas seguidas te lijan de lo lindo, eh.
- Como siempre, mantedremos nuestro esfuerzo en diferenciar a los propietarios de los medios de los periodistas que ejercen su oficio en ellos. En diferenciar a los magnettos de los pasantes. Y en diferenciar a estos dos extremos de un tercer subconjunto: el lado Majul de la vida. Eso sí que es abyecto y lo seguirá siendo, salgamos como salgamos.
- Los que jugaron "a perder" no merecen perdón. Los que ahora hagan leña del árbol caído (especialmente si hasta ahora la única crítica que ejercieron fue la literaria) merecen ser llamados a la discrecionalidad y al silencio (de ser posible cara a cara). Será todo un desafío, al menos así lo siento ahora, mantener ese sano equilibrio de la autocrítica que evite caer en autoflagelos con la misma intensidad que evite caer en "cargar las tintas" contra un otro (sea ese otro quien sea).
- Hacemos política (en ciertas épocas militando, en otras escribiendo, en otras trabajando) desde hace demasiados años. Es nuestra responsabilidad, la de aquellos que hemos atravesado etapas muy lejanas al poder, acompañar ahora a los que empezaron a militar en buenas épocas. Y vamos a hacerlo.
- Los balances se hacen de a poco. Lentamente, con el paso de los días, con la atenta escucha de otros compañeros, con la lectura de los analistas. Y con racionalidad.
Pero además tenemos corazón. Y ese es el motor siemrpe. Y estamos orgullosos de haber sido parte. Y no nos arrepentimos. Y gracias a todos, a todos, por todos estos años de tantas alegrías, emociones, rutas, asados, reuniones, militancia.
Existimos. Somos. Seremos.
Gracias a todos, compañeros.
Abe.
- Es falso que "aquellos dirigentes que se fueron" del peronismo "no pueden formar parte de su reconstrucción". Veáse, precisamente, la entrada Antonio Cafiero de la peronpedia. Antonio "se fue" en el 85 y volvió como máximo dirigente de la renovación en el 87.
- Lo anterior nos permite colegir dos cosas: a) que Massa puede volver al PJ b) que de volver lo hará "macrizándose". Sus declaraciones de recién hablando de "modernizar la política", "renovar los dirigentes", es el primer paso de eso.
- También nos permite sospechar, haciendo casuística, que no será Massa el próximo "jefe" del peronismo. O al menos no lo será "necesariamente". Veáse, al respecto, la entrada "Menem, Carlos Sául vs Cafiero, Antonio. Internas PJ 1988.
- Acápite para la militancia. La tentación, el acto reflejo, el primer músculo, manda a "resistir". Bueno, habrá que tratar de evitar esa diagonal. Elegir desde ya la épica resistencial es seguir cometiendo alguno de los errores que venimos cometiendo pero al revés. Es seguir dándole la espalda a las mayorías de nuestra sociedad. Y por eso, entre tantísimas cosas, es que se pierden elecciones. Hay que guardar esa épica resistencial para cuando sea efectivamente necesaria. Y será necesaria o no lo será según efectivamente gobierne Cambiemos.
- Mientras tanto, como siempre, hay que apostar a lo que permitirá, hipotéticamente, resistir las medidas impopulares del nuevo gobierno macrista: la organización. Y eso es volver a apostar a la política.
- Es falso que "la gente nunca se equivoca". Claro que "la gente", como vos, como yo, como cualquiera, nos equivocamos. Eso no quiere decir caer en el resentimiento o el enojo contra los que pretendemos representar. Lo primero, siempre, es tratar de entender por qué hacen lo que hacen y votan lo que votan. Y tratar de repasar lo que hicimos mal. Y tratar de no volver a repetirlo.
Sobre estas cosas se escribirán toneladas de papel.
- Córdoba: Capital Nacional del Centralismo Porteño ¿70% para Macri? Manden mucho boldo de esas sierras.
- Me habrán leído más de una vez relativizar o poner entre paréntesis la centralidad de los medios masivos de comunicación en los resultados electorales. Porque con este mismo mapa de medios, CFK sacó el 54% en 2011. Pero bueno, es un monstruo grande y sigue pisando fuerte. Porque el kirchnerismo logró demostrar que dejó de ser cierto que 5 tapas negativas de Clarín te tiraban un gobierno. Pero 11.357 tapas seguidas te lijan de lo lindo, eh.
- Como siempre, mantedremos nuestro esfuerzo en diferenciar a los propietarios de los medios de los periodistas que ejercen su oficio en ellos. En diferenciar a los magnettos de los pasantes. Y en diferenciar a estos dos extremos de un tercer subconjunto: el lado Majul de la vida. Eso sí que es abyecto y lo seguirá siendo, salgamos como salgamos.
- Los que jugaron "a perder" no merecen perdón. Los que ahora hagan leña del árbol caído (especialmente si hasta ahora la única crítica que ejercieron fue la literaria) merecen ser llamados a la discrecionalidad y al silencio (de ser posible cara a cara). Será todo un desafío, al menos así lo siento ahora, mantener ese sano equilibrio de la autocrítica que evite caer en autoflagelos con la misma intensidad que evite caer en "cargar las tintas" contra un otro (sea ese otro quien sea).
- Hacemos política (en ciertas épocas militando, en otras escribiendo, en otras trabajando) desde hace demasiados años. Es nuestra responsabilidad, la de aquellos que hemos atravesado etapas muy lejanas al poder, acompañar ahora a los que empezaron a militar en buenas épocas. Y vamos a hacerlo.
- Los balances se hacen de a poco. Lentamente, con el paso de los días, con la atenta escucha de otros compañeros, con la lectura de los analistas. Y con racionalidad.
Pero además tenemos corazón. Y ese es el motor siemrpe. Y estamos orgullosos de haber sido parte. Y no nos arrepentimos. Y gracias a todos, a todos, por todos estos años de tantas alegrías, emociones, rutas, asados, reuniones, militancia.
Existimos. Somos. Seremos.
Gracias a todos, compañeros.
Abe.
10 octubre 2015
Aguas británicas
Esto se escuchó ayer por la tarde, a eso de las 19 horas, por la señal TN de Noticias.
Dejemos de lado la desmentida de ayer mismo de los impulsores del frustrado viaje. O sea, que sean o no de La Cámpora solo sirve para asustar tías. Pero que se te escape "aguas británicas" para nombrar las cercanías de las Islas Malvinas es de una [llene con su opinión, que para eso estamos en democracia] tremenda.
Dejemos de lado la desmentida de ayer mismo de los impulsores del frustrado viaje. O sea, que sean o no de La Cámpora solo sirve para asustar tías. Pero que se te escape "aguas británicas" para nombrar las cercanías de las Islas Malvinas es de una [llene con su opinión, que para eso estamos en democracia] tremenda.
17 septiembre 2015
Democracia de pocos
Fragmento del fallo judicial que anuló las elecciones en la provincia de Tucumán:
"En las sociedades modernas las relaciones clientelares han logrado sobrevivir y adaptarse, tanto frente a la administración centralizada, como frente a las estructuras de la sociedad política (elecciones, partidos, parlamentos). (cfr. Bobbio, Norberto; Matteucci, Nicola y Pasquino, Gianfranco, Diccionario de política, 8ª edición, Siglo XXI Editores, Madrid, 1994, pág. 234).
En este orden de ideas, se ha descripto al clientelismo como un elemento principal, aunque no el único, que conforma una “institución informal, permanente y ubicua” con enorme influencia en la mayoría de las democracias latinoamericanas (O'Donnell, Guillermo; Contrapuntos, Ensayos escogidos sobre el
autoritarismo y democratización, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1997, pág. 307).
El concepto general de clientelismo político está acotado en nuestra sociedad a una mera permuta de favores entre jefes partidarios y potenciales electores provenientes en su mayoría de clases bajas y desamparadas. Sin embargo, la lógica del poder que responde a su raíz profunda va más allá de un simple intercambio de mercaderías por votos.
El esquema desplegado es mucho más complejo y aquél es, en última instancia, el resultante final de una larga cadena (cf. Dinatale, Martín, El festival de la pobreza,La Crujía Ediciones, Bs. As., 2004, pág. 41).
Ahora bien, no puede dejar de reconocerse que la relación entre “punteros políticos” y “población desprotegida”, en muchos casos, responde a un sistema de subsistencia alimentaria que resulta difícil cuestionar desde el discurso jurídico frente a la situación de extrema vulnerabilidad y profunda pobreza como la que, es notorio, padece un amplio sector de nuestra sociedad. Empero,ello no obsta a concluir con acierto que las prácticas clientelares conspiran precisamente contra la expresión de libre voluntad que constituye un presupuesto indispensable del ejercicio del sufragio".
(las negritas son mías)
O sea, que nos quede bien clarito a todos, están diciendo:
HAY POBRES
ESOS POBRES SON VULNERABLES AL CLIENTELISMO
ESO CONSPIRA CONTRA LA LIBERTAD DEL SUFRAGIO,
POR ENDE: LOS POBRES NO DEBEN VOTAR.
31 agosto 2015
Cuando llega ese viento
Y entonces todo se revuelve. Empezando por las tripas.
Porque cuando sopla hay que estar atentos a las tripas. Ahí, solo ahí, está el
centro del huracán. Claro, que si fuera eso nada más no pasaría demasiado, como
en la vida. Porque en la vida no pasa demasiado, viéndolo fríamente. Te
despertás, te levantás, te bañás, salís, alguien nace, volvés, alguien muere, cocinás,
comés, te dormís. Y eso es todo, claro, viéndolo fríamente.
Pero a veces hay otro viento. Y cuando hay otro viento, como
decía, primero lo notás en las tripas. Y después en las manos, después en la
cara, y al final en todo el cuerpo, que es como decir en la mente. Y ahí es
cuando todo se revuelve.
Que no todos los vientos son iguales, ni en el soplar ni el
sentir. Los hay amables y moderados, como esos vientos primaverales que no
olvidan que existen para transportar cosas delicadas y frágiles, vientos
fecundadores. También los hay tempestuosos e inconstantes, llenos de tormentas
de verano en sus entrañas, pasajeros. Los hay aburridos, permanentes,
interminables, como los inviernos y la injusticia.
Hay muchos vientos, tantos como velas para amarrarlos. Pero
todos ellos no son nada al lado de una sudestada hecha y derecha. Ella llega
ululando, levantando arena y recuerdos, borrando barreras, destruyendo contornos
y mapas, creando territorios y zanjones. Inundando. Y es distinta porque otra
es la disposición para el encuentro: mientras los otros vientos invitan a dejarse
llevar, la sudestada convida a ponerse de frente y a apechugar. La sudestada te
define para siempre, que es como decir hasta la próxima vez.
18 agosto 2015
Volver al 45
La candidatura de Scioli tiene un desafío bastante complejo.
Si bien los 38,4 puntos que alcanzó en las PASO, más la importante diferencia
que le sacó a Macri (que además debe contemplar mantener el porcentaje de votos
que lograron sus adversarios Sanz y Carrió en la interna de Cambiemos), son una
importante base hacia las elecciones de octubre, no queda demasiado claro que
el solo impulso de haber salido primero le garantice llegar a la Presidencia.
Veamos un punteo rapidito de cosas a favor y cosas en contra
que afronta su campaña...
Sigue en Artepolitica.
11 agosto 2015
¿En qué estanque tiene que pescar Scioli?
Pasadas 48 horas de las elecciones, se van configurando dos
hipótesis acerca de qué tipo de discurso debiera realizar Daniel Scioli para
crecer en cantidad de votos en la próxima elección de octubre.
Hipótesis 1: "Llegó la hora de deskirchnerizarse".
Pagni es uno de los analistas que tributa en ella y quien
más directamente la expresa: "Scioli se alejará de Cristina Kirchner. Lo
tenía previsto antes de conocer los resultados. "A partir de las
primarias, Daniel sale del clóset", vaticinaban sus intérpretes. Querían
señalar que, consolidado el frente interno, se dirigiría al electorado independiente,
más centrista. La matemática de ayer acelerará ese desplazamiento".
Digamos que, brutalmente, el pensamiento detrás de esta
hipótesis es el siguiente: el 38% de Scioli en las PASO es el "techo"
que tiene hoy el kirchnerismo en la sociedad, y si querés crecer tenés que
ampliar tu oferta hacia otros sectores sociales que se han mostrado
refractarios al gobierno nacional.
Debilidad de esta hipótesis: el pensar que todo el que no
votó a Scioli es "opositor" al gobierno y que para interpelarlo hay
que girar el discurso hacia posiciones antikirchneristas.
Hipótesis 2: "Scioli tiene que reforzar su kirchnerismo".
No la vi escrita, pero se conversa por ahí. Y esta hipótesis
sostiene que el candidato del FpV no logró captar la totalidad del voto
simpatizante del gobierno (dicen que hay estudios que hablan que hay un 2% de
votantes kás que no votaron a DOS). También la sustentan con datos sobre imagen
positiva del gobierno y de la Presidenta (según Poliarquía actualmente el 51%
aprueba la gestión gubernamental y un 45% tiene buena imagen de CFK). Y se
puede justificar así: "hay que hacerse fuerte en lo propio, sin
titubear".
Debilidades de esta hipótesis: la más obvia es confundir
"imagen positiva" con "intención de voto". La otra, si se
quiere más sutil, es no contemplar que una parte de la imagen positiva de la
Presidenta tiene que ver, sencillamente, conque termina su mandato. Porque, no
está de más reiterar, hay siempre un componente "emotivo" en nuestras
percepciones y evaluaciones, y el hecho de que CFK se acerque al fin de su
mandato sin grandes crisis a la vista, y entendiendo que "puso todo"
por 8 años, genera una suerte de mirada benevolente
. Porque "imagen" es como darle un "like" a un político, algo
hasta superficial. Pero votar a alguien es entregarle un cheque en blanco por
cuatro años.
¿Y entonces? Porque las hipótesis son, estrictamente,
contrapuestas ¿Qué tiene que hacer Scioli si quiere más votos?
Fácil: no darle bola a ninguna de las dos y, al mismo tiempo,
hacer las dos. Porque la trampa, en los dos casos, es tener como premisa que
los votantes, o el pueblo, o la gente (llenar como le apetezca querido
saltamontes) tienen pre-configurado de fábrica su "escucha". Y no.
Eso les pasa a los hiperpolitizados como nosotros (incluyendo en el
"nosotros" los que están en el borde de la grieta). Y qué porcentaje
de nuestra sociedad está "hiperpolitizada"? Una minoría intensa, pero
minoría al fin. Y las elecciones se ganan construyendo mayorías. Y para
construir mayorías, como diría Obi Wan Escriba, hay que salir a hablarles a
todos. A todos.
Entonces aquí se abre otra pregunta: ¿hay un modo de
hablarles a todos sin espantar a algunos de esos todos? Por supuesto que la hay, me atrevo
a enfatizar con una modestia que dejé colgada en el tender a ver si se seca.
Pero para eso me van a tener que contactar a través de mi representante o
esperar a que tenga ganas de escribir otro post.
Ta luego.
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