18 agosto 2008

Es fácil: apaguen todo menos la luz

Hasta donde pude le hice caso al compañero Sirinivasa. Y me largué nomás a enfrentarme con una abstinencia de medios. Insisto, hasta donde pude, porque como algunos saben, uno se gana el mango laburando. Por suerte para salvar los trapos con eso existe San Google y sus Alertas que te dan una mano desde el cielo de internet.

Entonces: hace semanas que no leo editoriales ni columnas de opinión en los diarios, ni veo programas de TV políticos por cable, ni revistas de actualidad y -ésta me costó de verdad- apagué la radio en AM que antes usaba debajo de la almohada. Así que seguiremos sin dar nuestras populistas y chapuceras opiniones sobre la actualidad. Aunque es notable: se puede vivir sin medios, incluso de mejor manera.

Se preguntarán, pues yo me lo preguntaba: ¿qué hacer ahora con todas esas horas libres?
Bien. Por si a alguien le llegara a interesar yo hice esto: pensar, escuchar discos nuevos y leer. Un triunvirato aclaramarulos.

Aquí una cita (gracias Usi, Negro) de esas que valen la pena citar para compartir con ustedes:

“El Gran Kan ya estaba hojeando en su atlas el mapa de ciudades amenazadoras de las pesadillas y las maldiciones: Snoch, Babilonia, Yahoo, Batúa, Brave New World.
Dice: -Todo es inútil si el último fondeadero no puede ser sino la ciudad infernal. Y donde, allí en el fondo, en una espiral cada vez más cerrada, nos sorbe la corriente.
Y [dijo Marco]Polo: El infierno de los vivos no es algo por venir, hay uno, el que ya existe acá, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.
La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizajes continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”

Italo Calvino, “Las ciudades Invisibles”

Ahí tienen. Pavada de elección, ¿no?

7 comentarios:

Charlie Boyle dijo...

si se le complica con la plata podemos hacer una vaquita entre los amigos. No para que se envicie, o sí, pero para el arroz le va alcanzar

Ochoa dijo...

Que envidia Mendieta, que envidia le tengo.

Uno se gana el mango en una redacción y el vicio nos pega tanto que sólo en los 15 días de vacaciones leo menos de 6 diarios por día.

Estos muchachos de Estelares muy interesantes, usted está casado creo pero le recomiendo para sus amigos a las chicas que van a los recis de la banda. Muy gauchitas
Saludos viejo

Primo Louis dijo...

Mendieta,
No puedo creer la coincidencia, ese párrafo es uno de los más personales, sentidos, repetidos y disfrutados de mi pequeña biblioteca, especial para esos momentos donde uno tiene que rearmar los pedazos en los que se transformó (y ya no se reconoce) y de alguna manera volver empezar, hacia algún lado.

Definitivamente avise cuando ande por Córdoba que brindaremos con un buen vino por las coincidencias, el rastro de esas ciudades invisibles, los infiernos venidos y los no-infiernos por construir.

Salud amigo!

Mendieta dijo...

Charlie: se aceptan donaciones. En vez de arroz, pueden ser mostacholes?

Ochoa: ya falta poco para las vacaciones. Falta poco. Y avise cuando tocan Estelares y dónde y vamos.Con mis amigos, claro.
Primo: groso no? El viento nos amontona. Un dia de estos salgo para allá. Abrazo.

Milton! dijo...

Creo que estamos todos un poco en la misma situación... me preocupa a mi (que no laburo de nada relacionado con el asunto) hacerme ignorante de la realidad... pero es increíble la bronca que me da leer diarios argentinos ultimamente...

Habrá que volver en algún momento... ¿habrá que volver en algún momento?

Ni buena ni mala... dijo...

uy, y yo que en mis tiempos libres leo "Quien se ha robado mi queso".
Gran libro, gran escritor y gran cita, lo digo por Calvino y Ciudades Invisibles. Igualmente no le hace sombra al que estoy leyendo, jua.
saludos

Federico dijo...

Mendieta: A partir de la ira que me produjeron los medios por su manera de informar el conflicto con los patrones de estancia disfrazados de chacareros, decidí suprimir de mi vida a buena parte de ellos. Primero le dije al Cholo, mi diarero, que no me traiga más Clarín (35 años lo compré). Establecí en casa una antidemocrática pero sana (en defensa de mi presión arterial) prohibición de ver cualquier canal del grupo al que pertenece dicho diario o a cualquier otro que reprodujera opiniones similares. Apagué la radio de mi mujer cada mañana cuando al volver de la ducha aparecía la voz del "dotor Nelson", como lo llamaba Zulema.
Pero no me quedé totalmente sin medios, porque hay unos pocos que no reproducen la visión de la realidad de los sectores dominantes (casi digo "las clases" ¡Qué viejo anacrónico que soy!) Sigo leyendo Página, veo muchísimo más canal 7, y escucho en el auto (cuando la parrilla lo permite) Radio Nacional y Radio La Voz de las Madres. Fortifica saber que no estamos solos. Y no vaya a ser que sigamos siendo mayoría y en la próxima elección nuevamente el pueblo le gane a la opinión pública.