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15 mayo 2008

Autocrítica: nos pasó por ansiosos, che.

El pasado 25 de abril pegamos un ladrido en Artepolítica. Era éste. No se molesten en linquear si les da fiaca. Decíamos algo así: “Si este clima de crisis dura un par de días más van a salir desesperados a despegarse del oficialismo. Pienso en un ejemplo. Me viene a la cabeza un Aníbal Ibarra. Ahí está: juego una bolsa de Eukanuba Premium a que en cualquier momento lo veo en la tele o en una entrevista jugando de “independiente”.

Bueno, acepto humildemente mi error (seguramente producto de algún tipo de animadversión personal que desconocía para con él). El clima de crisis del Gobierno nacional siguió y Aníbal tardó más que un par de días en salir a despegarse: tardó 20. Miren, miren.

Uno a veces se equivoca.

24 diciembre 2007

Noticias de ayer: ¿Roza lo discriminatorio, Aníbal?


Macri a través de sus funcionarios adelanta que piensa implementar algún tipo de admisión en los hospitales públicos para que los ciudadanos porteños tengan “prioridad de atención” por sobre los bonaerenses y los compatriotas del resto de las provincias. La cuestión es conocida y viene meneándose desde hace algunos días. Asombrarse o indignarse por esto es perder el tiempo: para ese tipo de cosas lo votaron, muchachos.

Así que, desde acá, el vizcachazo va para otro lado. Para vos Ibarra, Aníbal. Que salió a la prensa y dijo (acá y en 20 lugares más): “este acto roza lo discriminatorio”. ¿Cómo roza? ¿Roza?

¿Eso es la máximo que vás a decir? Claro, no sea cosa de malquistarse con los porteños que quieren que, efectivamente, se levante un paredón en la General Paz. Cuánto progresismo, puaj.

Hay instalada cierta opinión crítica mayoritaria contra Ibarra que sostiene que “Aníbal” es un saltimbanqui del progresismo capitalino dispuesto a cualquier trapisonda con tal de mantenerse en el poder. Fundamentan tal opinión descalificatoria en su historial de alianzas y “lealtades móviles”: fue chachista hasta que pudo autonomizarse como Jefe de Gobierno de la ciudad, “aliancista” hasta el 20 de diciembre al mediodía y el 21 visitaba su pueblo natal, Lomas de Zamora, para pactar la transición con Duhalde. Luego coqueteó con Carrió. Luego con Kirchner y ahora, legislador porteño “reloaded” se preocupa en demasía de declamar su “autonomía crítica” del Gobierno Nacional. No sea cosa que lo salpique algo feíto.

Pues bien. Nosotros no estamos de acuerdo con esa descripción maliciosa e interesada. Nosotros sospechamos que a Ibarra no lo desvela el poder ni la política. Siempre se jactó de que la política lo aburría y el poder lo tuvo varios años y no hizo absolutamente nada para retenerlo ni para ejercerlo en algún sentido.

Lo que desvela a Aníbal es la fama. Que lo saluden las chicas bonitas y le tiren besitos al aire. Que dé lindo en las fotos de los personajes de Gente. Que no se le note la pelada incipiente. Que en televisión los primeros planos capten esos ojos con brillito de ocasión. Para el caso, lo mismo hubiera sido para su ego que esa fama se la ganara como galancito de telenovelas, o integrante del equipo de Copa Davis, o como cocinero del Gourmet. Ese, y no otro, es el “noventismo” que encarna.

Pero fue “famoso” por la política, que le vamos a hacer. Y ahora pretende ser la principal figura opositora a Macri. Andá.

Los porteños estamos al horno.

22 noviembre 2007

Una para el Criador y una para MEC


Café en el centro, a un par de cuadras de la Rosada. A Mendieta le presentan a un señor que apoyaba la candidatura de don Lavagna y formaba parte de su núcleo cercano. No te digo un Alberto Coto, pero ponele un Disco.

Digo formaba parte, porque a tenor de los insultos pareciera al menos conveniente utilizar el pretérito. Entre puteada y puteada, la siguiente revelación: la candidatura de Roberto Lavagna alcanzó un 16,88%. Esto es poco más de tres millones de votos desde La Quiaca hasta Ushuaia. ¿Y adivinen qué? Con toda esa parva de votitos no metió ni un solo senador, ni un solo diputado, ni siquiera un concejal, en ningún lado. Ni uno.

¿Se entendió? Los que pudieron entrar colgados de la candidatura presidencial de Roberto fueron radicales, aliados, vecinalistas o cualquier corno. Pero “Lavagnistas” ni uno. Cero. Sapo. Un armado nanointeligente, digamos.


Otra cosa. Mi amigo Juan José Giani escribe hoy esta cosa de negros en Página/12. Ya sabemos que se viene discutiendo hace rato en los blogs. Pero lo interesante aquí es que Juan José es el subsecretario de Cultura de la Municipalidad de Rosario. Sí, con los socialistas. Si bien es un orgánico del Frente Grande santafesino, hace rato que apoya a los dos que están en esta foto. ¿El progresismo blanco se torna gris? ¿Et tu Sabatella?

Por último: ya se vienen los post de Venezuela con nuestros enviados especiales. A alguno convencimos.