
Ahí está. De un saque. Se acabaron las vacaciones.
Mientras todos, editorialistas, analistas y bloguistas -me incluyo claro-, teorizábamos sobre los alcances de la partidización/pejotización, sobre sus causas y probables consecuencias en el sistema político, Néstor Kirchner vuelve a sorprender y –en otra de sus jugadas silenciosas que tanto le agradan- cierra el reingreso de Lavagna al peronismo y sacude el tablero nacional.
Algunas reflexiones rápidas, al paso y, por ende, casi seguro erróneas:
- Kirchner continúa a paso firme en la consolidación de uno de los dos polos en que quiere ver dividido el sistema. Y como sabe que para el costado izquierdo de él no hay mucho que digamos, empieza por fortalecerse hacia el centro, o “centroprogresismo”, pfff. Néstor K demuestra, una vez más, ser el político con más iniciativa del último quinquenio.
- Scioli debe haber leído el Clarín al mismo tiempo que nosotros. Y a nadie le gusta enterarse estas cosas por los diarios.
- Carrió debe estar pensando: “ahora Macri va a tener que llamarme”. Macri debe estar pensando: “Ahora Carrió va a tener que llamarme”. Bergoglio debe estar pensando: “Voy a llamar a Michetti para que llame a Carrió y a Macri”.
- La UCR oficial acaba de despertarse de la siesta. Ahora van a trenzarse en tres plenarios, cuatro reuniones del Comité Nacional y 128 bares cercanos al Congreso a ver quién tiene la culpa.
- El centroizquierdismo en todas sus variantes, las cercanas a K (movimientos sociales, Partido de la Victoria) o las “autónomas” (Binner, Sabatella) siguen, igual que Mendieta, viéndola pasar con la ñata frente al vidrio. Salvo que Mendieta no ve con temor, más bien con entusiasmo, la decisión de Kirchner de presidir el PJ. Y volvemos a decir, con todas las letras, que es el único dirigente que puede ordenar –si quiere- ese conglomerado de sellos y sellitos en el marco de un frente que tiene –obviamente- al PJ como columna vertebral.
- ¿Y Duhalde? ¿Dónde está Tachuela?
