02 junio 2015

Campañas electorales: algunas obviedades



- Las cosas, en líneas generales, tienden a terminar siendo como venían siendo. Muy raramente, si algo tiene una tendencia a salir mal, va a salir bien.

- Sin que sea contradictorio, cuando las cosas vienen bien el riesgo de que empiecen a ir mal crece. Porque es más fácil cometer errores que aciertos.

- Una de las claves en una campaña electoral es lo que se conoce como "el manejo de los tiempos". Y esto no tiene fórmula. Es una mezcla de análisis, estudios, intuición y suerte. Entonces: el que maneja los tiempos tiene ventaja.

- Dentro de todo lo que puede ponerse bajo el paragüas "manejo de los tiempos" (por ejemplo, el momento de anunciar una alianza o un apoyo, el momento de sacar un spot u otro, etc.), uno de los fundamentales -quizás el principal- es saber administrar la línea discursiva. O sea: hay, como en la colita de cuadril, un punto exacto para cambiar. Porque llegar a instalar una línea discursiva equis lleva su tiempo. Es por goteo. Y los goteos son lentos. La medida nunca es, repito, nunca, la sensación de quienes hacen la campaña. Ni la de los periodistas. Ni la de las redes sociales. Entonces el primer riesgo que se corre es que el propio candidato se aburra de sí mismo y quiera modificarla antes de que haya permeado donde tiene que permear.

Pero también existe el riesgo contrario: que cuando una línea política equis "camina", el candidato y su equipo de campaña se enamoren de la misma y no la quieran largar. Entonces, lo que en un primer momento fue eficaz, deja de serlo. Porque tu mensaje ya llegó y la buena disposición a ser escuchado por los ciudadanos puede tornarse aburrimiento. O peor: "este tipo no tiene mucho que decir".  

¿Cuándo es el momento justo de cambiar de discurso (cambiar en el sentido de "agregar", "complementar", "desplegar")? Otra vez: no hay recetas. Mezcla de análisis, intuición, culo. Arte.

- Las campañas deben ser integrales o no son campañas ¿Qué quiere decir esto? Además de que hay que tener una estrategia de campaña y sus tácticas derivadas, es fundamental que antes de eso el candidato y su equipo tengan muy claro el objetivo. Aunque suene raro, el objetivo de una campaña no siempre es "ganar". Porque la política podrá estar llena de mediocres, pero no de pelotudos. Y cada candidato y cada fuerza política sabe perfectamente cuando puede ganar y cuando ni a ganchos. Entonces hay que hacer campañas con objetivos claros, ya que eso condicionará la estrategia y todo lo que se haga.

- Incluso hay algo anterior a la campaña, y que de algún modo también se emparenta con la cuestión de la "integralidad". Podés tener la mejor publicidad del planeta. O el mejor discurso del mundo. O la guita del universo. Pero si no tenés estructura política que pueda sostener esas ventajas, no vas a ganar. Serás más competitivo, pero no vas a ganar. Aún en estos tiempos de desterritorialización y de predominio de "los medios". Porque, tatuémonos esto en la frente: los medios no ganan elecciones.  

Ahora cada quién lee cada párrafo según cada cual de los precandidatos. Es un como un jueguito fácil. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustó mucho el post mendieta. en el último punto me acordé de la campania de la rua vs duhalde del 99 y me parece que los "medios" que le valieron a DLR su victoria sobre duhalde cuentan los medios de opinión pública. el honestismo y gorilismo hizo mella, en dos sentidos, ambos igual de importantes para ganar una contienda electoral:
1. ganar la cabeza de una parte de tu electorado
2. meter en la cabeza de una gran parte de la organización política de tu contrincante que no tienen la razón "histórica" y que perderán.

abrazo,
carlos

Contradicto de San Telmo dijo...

Pongamos una Consultora, Mendie.

Habiendo gente que vende "colores" (amarillo, naranja...) nosotros podríamos vender figuras básicas ("opino de que tus ideas se ven reflejadas en el triángulo"???)

Y así.