08 marzo 2011

El círculo


Cualquiera gusta del mar en primavera aunque la mayoría desconoce, cegados por el sol de enero, que las olas de fines de septiembre suenan con una música distinta al atardecer. Basta, para escuchar, con caminar en soledad por la playa, ver las gaviotas volar contra el viento y respirar hondo.

He visto, en el verano, que hasta las almas más pobres piensan un instante en resignar sus bolsillos de riquezas y ponerse un bar cerca del balneario. Sonriendo, siempre sonriendo. Amontonados, siempre amontonados. Con miedo, siempre con miedo.

Con los años y la distancia –esos modos del tiempo- vas valorando de modo distinto las marejadas del invierno. El frío. Sepan que el frío produce una espuma más blanca y espesa que se mantiene por mucho tiempo en la orilla. Y cuando el viento viene arremolinando la levanta, y podés ver, al amparo del médano, como se va disolviendo en el aire. Siempre pensé que eso era una gran metáfora, aunque todavía no pude ni quise decidir metáfora de qué.

Todavía no logro, debo ser sincero, vestir de gala el oceáno de otoño. Es mar gris, es sudestada y bruma y humedad. Es feo. Feo y gris como las tormentas que nacen de adentro. ¿Llegará el día en que el círculo se cierre y me deje llevar otra vez por ese viento?

Y volver hasta ahí.

4 comentarios:

oscarfquinteros dijo...

Hermoso Mendieta...pero cual de esos mares llevamos adentro?

Mauricio Alonso dijo...

http://cosaspoliticas.blogspot.com/2011/03/choripanes-para-todos-o-la-ausencia-de.html

jjv dijo...

Casa vacía.
Plaza vacía,
mirada perdida.
Tarde sombría.
Casas vacías,
gente en la calle
y tanto frió,
ausencia,
falta.
Carne en el campo,
rodeada de alambre
y tanto hambre,
silencio,
llanto.
Playas vacías.
Casas vacías.
Ollas vacías.
Panzas vacías.
Mentes vacías.
Corazones fríos.
Barrios vacíos.
Departamentos vacíos.
Ojos vacíos.
Platos vacíos.
Cerebros vacíos.
Corazones fríos.

@tilio ® dijo...

Compañero hace 4 años que vivo en la costa, y nunca he visto 2 mares iguales, pero puedo jurarte, que ayer, a las 21 hs, con el agua hasta los tobillos, caminando junto a mi esposa y charlando sobre nuestros hijos,viví un momento de felicidad absoluta. Si la vida son instantes, espero morir recordando ese momento.