20 mayo 2009

¿Quieren laburar en una campaña?

Soy un firme defensor de la militancia política, cualquiera sea el partido donde se ejerza esa militancia. Un tipo que milita, así sea en la UPAU, merece mi respeto. Por supuesto, eso no quiere decir que lo considere un compañero o un tipo que me caiga simpático. Eso sí, me parece alguien con quien discutir, de quien aprender y a quien convencer. Sí: cuando uno es partidario de una idea, de un proyecto o de un partido, todos, absolutamente todos los que nos rodean, son un objetivo a trabajar.

Por otra parte, y quizá como deformación profesional, pero también como militante político, soy un firme defensor de la utilización de todas las herramientas que permitan mejorar las chances de éxito de mi elección política. Para citar un ejemplo: me parecen equivocados aquellos compañeros que, por un infantil prejuicio ideológico, abominan de las herramientas del marketing electoral. Eso es dejar en manos de tus adversarios demasiados elementos a su favor. No es a poncho, y nunca lo fue, como se gana una elección.

Se gana con militancia, claro. Pero también con organización, con una clara conducción táctica y, también, claro, también, con análisis de encuestas, con focus groups, con avisos publicitarios, con un buen equipo de prensa, con comunicación. (No me olvido, tranquilos: también con laburo en internet, ¿por qué no? Pero ojo: el fenómeno Obama está muy superficialmente tratado desde estas pampas y, concretamente, sobrevalorado. Pero esto es motivo de otro post, no me voy a extender. Tampoco me voy a extender en justipreciar la importancia relativa de cada cosa: ni seguidores de encuestas y endiosadores del marketing, ni desconocer la necesidad de estas cosas).

Una de las claves de cualquier campaña, y quizás lo más difícil de lograr para quienes son los encargados de llevarla adelante, es que cada uno tenga bien en claro su misión y su función en el marco de la estrategia general. Que el candidato sea candidato, que el jefe de campaña sea jefe de campaña, que el encargado de la comunicación sea el encargado de comunicación, el equipo de discurso sea el responsable del discurso, el encargado de la agenda sea el encargado de la agenda y el responsable de los recursos de los recursos. Esto, que parece muy sencillo, no lo es. En general siempre es un quilombo, los roles se cruzan, se pisan y se entreveran.

Ahora bien. Hay una función que les cabe a todos y a cada uno. Empezando por el candidato y llegando hasta el último de los militantes: convencer a todos los conciudadanos posibles de las ventajas de votar a ese candidato. Este es el primer ladrillo de la pared. Y para eso, en términos ideales, claro, la campaña te tiene que dar los elementos (discurso, argumentos, materiales de propaganda, etc.)

Eso sí. Hay dos cosas que nadie te va a dar: convicción e inteligencia. Eso depende de cada uno y de las relaciones políticas y sociales que te enriquezcan y te nutran a la hora de salir a hacer lo que hay que hacer: convencer.

Y aquí quería llegar. Debemos partir de la base, siempre, que convencer a alguien de algo nunca es fácil. Lo más probable es que desconfíen, que te ataquen, que te contesten mal. Muchas veces fracasaremos en nuestro intento y nos frustraremos. Ahí es cuando hay que recurrir a la convicción y al aprendizaje. Cuando esto pasa, lo peor que podemos hacer es enojarnos, calentarnos, acusarlos de necios o cosas por el estilo (lo podemos pensar, claro, pero nunca decírselo. Recuerden: estamos en campaña, queremos su voto). El fanatismo está muy bien entre los propios. Para afuera no mide.

Otro secreto. Demoslé la razón en algo. No hay nada más convincente que darle la razón en algo a tu oponente. El “Sí, en eso tenés razón, pero…” es un buen comienzo. Funciona. Predispone al otro a escucharte con mayor apertura.

Recuerden: por cuarenta días, los militantes de todos los partidos, estamos de levante. Compitiendo con otros militantes.

Salgamos a enamorar.

Ya lo hicimos. Vamos a hacerlo.

11 comentarios:

Ariel dijo...

¡Qué sería de la retórica si no fuese por la concesión!
¡A convenir y a convencer!

Andrés el Viejo dijo...

¿La inteligencia es una conditio sine qua non?

Tomás dijo...

Firmo a los pieses.

40 días de pluralismo no mataron a nadie.

escriba dijo...

Grosso.
Un abrazo !!

Yaya dijo...

Yo diría que pizca de inteligencia y de picardía, ¿no Andrés?

El Tucu dijo...

En eso estamos y en las capas medias (al menos por acá) se nota mucha más permeabilidad que la esperada.
Regla, se trata de convencer a los "no convencidos", o sea los que aún no tomaron posición definitiva por alguna opción. Con los contra se justifica contraponer argumentos frente a terceros a sumar. En lo posible dejarlos a ellos en una posición talibana. Siempre argumentar de buena onda.
Como forma, o etapa, de convencimiento por ahí tiro alguna información poco difundida o le paso el plumero a alguna que quedó en el olvido y dejo el tema abierto evitando la "bajada de linea", ya que todos tienen en claro para donde tira uno.
Con la campaña instalada veo que hace agua el discurso "republicano" y el famoso postKirchnerismo termina siendo un bumeran, ya que las alternativas existentes no convencen "a la gente".
Otro de los temas sensibles es el de preservar el trabajo en la crisis, por un lado el discurso y las acciones del gobierno, por el otro los antecedentes del Colo en Casa Tía.
También hay que apoyarse en la gestión local cuando esta suma, dejando en claro que esta fue posible en el marco de la gestión a nivel nacional.
Tampoco descuidar la tropa propia, aunque por acá las opciones "PJtistas" por fuera son muy minoritarias.

Diego F. dijo...

Mendieta: muy bueno tu post, pero la verdad es que esta frase me cuesta digerirla: "El fanatismo está muy bien entre los propios. Para afuera no mide." Yo creo que el fanatismo nunca mide, no sé, últimamente estoy percibiendo una tendencia hacia esto bastante pronunciada y por parte de compañeros del espacio nac&pop. Reconocer los errores es un acto interno que creo que cada uno debería hacer para darle más credibilidad a las convicciones. Más que el "Sí, tenés razón pero.." como táctica, creo que el reconocimiento sincero de los errores u horrores propios mide mucho más a la hora de ser creible ante un potencial elector.
Lo digo porque hace poco llegué a escuchar una frase que todavía me hace ruido y es "gracias Nestor por intervenir el indec". Eso no puede ser funcional a convencer a nadie de nada, ¿no?
Es cierto que las elecciones polarizan, pero una cosa es polarizar y otra fanatizarse...
Abrazo

FERNANDO LUIS dijo...

Gracias nestor por intervenir el indec, y, denle una ak47 a moreno, son mis frases mas seductoras, previo a la escupida en un ojo...
¿como andaré pa la politica? je

Si, usando algunos de esos rudimentos que enumeró -sabiamente- el lucido can, vengo con uno resultados mas piolas de lo que se esperaba, tambien hay que decir que la cosa no está tan brava como quiere hacer creer el periodismo independiente...

luzbelita dijo...

Esto lo escribio mi amigo tato, para compartir


Vergüenza perdida

Les pido un favor, denme una manito. Sucede que yo no sé defender, soy regular para atacar y muy empeñoso en el arte afectivo de cuidar y con diferentes resultados. Pero mi defensa es como la de Independiente.

Este lunes le pegaron a un amigo, lo acorralaron con artes mañosos y lo hicieron muñeco de reproches, críticas y agravios, con fundamentos llenos de prejuicios, con la insidia que aceita hoy a la mayoría de los medios de comunicación, especialmente los medios concentrados.

Y la verdad no sé como hacer para presentar una defensa, solo se me ocurren puñetazos al viento. Porque la desvergüenza es inasible y por lo tanto intangible y entonces no se le puede atinar un ataque. Los empleados de Hadad, por ejemplo, señores de diferentes profesiones, de intelectualidad mediocre, de afectaciones falsas y de moral difusa, se escurren en la viscosidad de su propia indecencia cuando uno pretende tomarlos.

La señora Giudici, diputada nacional, como otra muestra, pobre mujer que transita la irresponsabilidad política con la misma inercia que la expone en el caso “Cromagnon” en calidad de desvaída silueta tanto como la punta de lanza legislativa contra la ley de democratización de la palabra pública, laborando aquí a favor de los monopolios. En ambos casos un personaje de medianía absoluta, si es que vale el contrasentido.

El constitucionalista Gregorio Badeni, sosten legal de ADEPA, núcleo reaccionario con formato de organización de prensa, histórico colaboracionista de los golpes militares y defensor a ultranza de la institucionalidad legal de la dictadura en materia de medios, defensor de Antonio Buzzi y de Edgardo Patti, tanto como del orden legal impuesto por la 22285.

Y el “Grupo” que se expone como pista de despegue de estos obuses, con el candor y la inocencia de las madamas, como si se estuviese hablando de un asunto que no lo involucra como factotum y actor principal de los intereses en juego.

Entre todos se han escandalizado públicamente porque un joven militante, intelectual, académico, realizador cinematográfico, amante del tango y del box, peronista cultural y buena persona, relató en el relax de una entrevista que fue, a los 22 años, gerenciador de una radio “trucha”.

El pecado pasó de venial a mortal por decisión de oportunidad y no hay Dios consultado.

Durante más de veinte años los argentinos hicimos crecer un sistema mediático alterno y en contradicción con las malformaciones que la década de los noventa producía fuera de políticas concentradoras y privatizadoras. La palabra pública, igual que los ferrocarriles, las aerolíneas, el gas, la minería y los teléfonos, se enajenaba de su raíz original. Muchos, por aprovechamiento tecnológico, le pusimos el pecho a esa corriente, y construimos un espacio alternativo al hoyo simbólico que se tragaba todo. Lo hicimos con riesgo y con amor, como todas las cosas que tienen bondad de origen. Mientras dábamos esa batalla, los gendarmes del silencio nos denunciaban y perseguían blandiendo nada más y nada menos que la ley de la dictadura, un agravio adicional en medio de la democracia sangradamente recuperada.

Éramos radios truchas.

Ahora, veinte años después, la misma descarada reacción, el mismo oprobioso estigma, pretende pringar la voluntad política de los hombres que empujan la creación de un marco legal de la democracia para la comunicación audiovisual, una ley construida y consensuada, en recabo de la experiencia internacional con vistas a reinstaurar la cuestión de la comunicación en el seno de la cultura.

Es demasiada infamia a la que no se puede devolverle solo silencio,
Una mano entonces les pido, yo que no sé defender, para darle amparo a una vocación legítima y a una necesidad fundante para el orden institucional de la Argentina.
No dejemos sin censura social y sin respuesta a semejante mendacidad.

Ley de medios ya. Tratamiento parlamentario ya. Hablemos para recuperar la voz.

Anónimo dijo...

Mendieta, vos pensás que haciéndote el buenito 40 días vas a tapar 6 años de agresión, insultos, confrontación gratuita, vulgaridad, soberbia, arrogancia... No es condición necesaria actuar de esa forma para ser progresista... Aprendan de Lula, con el 85% de imágen positiva luego de dos mandatos... Salgan del termo naz&pop y dense cuenta que la "actitud K" es lo que más molesta...

Mendieta dijo...

Anonimo: reprobado. Como me va a convencer diciendome esas cosas? Los tips que escribi sirven para cualquier fuerza politica. Incluso para nabos como usted. Vuelva en diciembre.