23 febrero 2008

Sentir a distancia

La idea es un poco loca. Y casi seguro que es tonta y equivocada. Por ende, ya debe haber varias tesis escritas sobre ella y hasta un par de libros que se compran en las librerías de Marcelo T.

De hecho, quizás ni siquiera sea una idea mía, de esas que uno realmente inventa. Pero, confesémoslo, Mendieta es de esa clase de lectores que lee algo e inmediatamente se olvida dónde lo leyó y quién lo escribió. Lo mismo me pasa con las películas, los directores y los nombres de actores. Esta dis-cualidad fue un gran problema mientras me enfrentaba a una mesa de examen y una bendición a la hora de sanatear. Digamos que, como verdaderamente no me acuerdo si tal cosa la leí o no, no necesito andar citando a ningún consagrado por el sistema académico para fundamentar nada. No hay culpa, no hay choreo.

Hecha la introducción, a los bifes:

En una sociedad centrada en la imagen, sensibiliza más lo transmitido por TV que aquello visto a través de nuestros propios ojos. Si, además, lo transmitido por TV cumple ciertas reglas de narración adecuadas, ciertos recortes de sentido apropiados y se lo musicaliza convenientemente, no duden que podemos hacer llorar a una piedra.

Claro que, este tipo de “sensibilización” de segundo orden es cualitativamente diferente a la “sensibilidad” generada cuando uno pone el cuerpo, cuando uno está ahí. La primera está, precisamente, “mediada”. Hay allí una distancia, una lejanía. Y es esta distancia la que oblitera cualquier tipo de asunción de responsabilidad o compromiso para modificar, o al menos intentarlo, las causas primarias de esa situación “sensibilizadora”.

La “sensibilización” mediática es así, tan posmoderna. Dura lo que dura el informe del noticiero o la entrevista por la radio. Genera un “pobre gente, que barbaridad” veloz, instantáneo y efímero. Y siempre se puede recurrir al control remoto si la cosa dura “demasiado”. Pobre gente los inundados de Salta, los aborígenes de Formosa, los campesinos desalojados de Santiago del Estero.

Eso sí. Que no se les ocurra acercarse a dónde yo vivo, cortarme la calle en una manifestación, acampar en mi barrio. Porque claro que jode que se te instalen enfrente de tu departamento un contingente de cartoneros a vivir. Pero es una doble molestia: una superficial, concreta diría; la basura, el ruido, los llantos de los bebés, el olor a torta frita. La otra, mucho más profunda, cuasi inconsciente: están ahí, son de carne y hueso, los veo con mis ojos, no puedo tocar el botón y cambiar de canal, podría ser ellos si yo no fuera yo. No sólo son un “otro” ajeno, son un “otro” al lado mío y esto está mal y yo debiera hacer algo para cambiarlo. Ma sí, que los saquen con la infantería de una vez. Grande Mauricio. Esta vez estuvo bien ese de Aníbal Fernández que dejó que la Policía haga algo, eh.

Es como si la mediatización de la exclusión social anestesiara el músculo de la reacción concreta ante las injusticias. Y esto en el mejor de los casos. Porque aparte están los hijos de remilputa que no les importa un carajo nada de nada. Y que, para colmo, cada vez parecen ser más.

Sentir cada injusticia del mundo como si fuera en carne propia no tiene mucho rating hoy por hoy. No mide. Vivimos tiempos jodidos para los sensibles de buen corazón.

7 comentarios:

Musgrave dijo...

Mendieta solo me queda decir:
SAY NO MORE

escriba dijo...

"Sensible" en inglés quiere decir sensato. Qué loco ¿no?.
Saludos!

Musgrave dijo...

Nada de loco Escriba, nada de loco.

Recuerde el tema las pelotas, "siento luego existo".

Faco dijo...

En inglés "sensible" es nuestro sensato y "sensitive" es nuestro sensible. El famoso "sentido común" es en realidad "common sense" o sea, sensatez común. Explica mucho, ¿no?

Digo esto porque no tengo nada que agregarle, Mendieta.

Paula Carri dijo...

Sólo agregaría: Se engañan a sí mismos. Hipocresía, bah. un saludo

Diego F. dijo...

Es largo el tema Mendieta, pero hay mucho de lo que dice. En principio el problema de los medios en una sociedad de masas es que -vaya perogrullada- la única manera que tenemos para conocer lo que excede lo inmediato -los amigos, el trabajo, familia- son los medios de comunicación. La imagen que reflejen sobre lo que nos es lejano es la que llegará a nuestras retinas.

Justamente el otro día estaba hablando con un amigo y hablabamos de un tema que pega en el palo (que no viene al caso) pero en un momento nos cayó la ficha de que cuando pensábamos en Irak, Irán, Afghanistán por ejemplo, nos imaginamos a terroristas con fusiles en medio del desierto; no nos imaginamos pongale, si hablamos de Teherán, que es esto, esto o esto.

Lamentablemente hay mecanismos, digamos "bugs" del humano que son explotados por quienes detentan el control de los medios masivos en todo el mundo y es muy dificil pelear contra eso. Imagínese que un tipo promedio es un espectador pasivo, sólo recibe imágenes fragmentadas que van creando imágenes fantaseosas, estereotipadas y que apelan a lo irracional, al sentir en el momento.

Me estoy yendo por las ramas. Cierro con una frase de Adorno respecto de la televisión, que dice que "convierte a los televidentes en lo que ya son, pero con más intensidad."

Abrazo

Clandestina dijo...

Manipular, inducir. Pueden hacer llorar una piedra tanto como transformarla en un proyectil q las manos de alguien arrojen a ciegas. Pueden saturar de información, q es la mejor manera de desinformar.

Pueden quitarnos hasta la magia de una lluvia q nos moje x sorpresa, pero no pueden ser nuestros ojos, ni nuestra conciencia ni nuestra piel. Aún si contaran con nuestra más repugnante mansedumbre y condescendencia, siempre hay un lugarcito del q no podemos escapar, q tarde o temprano nos alcanza.

"...podría ser ellos si yo no fuera yo." Ese es el punto: yo, nosotros podríamos ser ellos y eso es lo q no se les puede permitir ni mucho menos perdonar (cuánto cinismo, acusar a las víctimas de victimarios). Esos millones de ellos nos muestran lo q más tememos, la amenaza q nos acecha. Pero como nosotros "no somos ellos", urge q los quitemos de nuestra vista, nuestros sentidos y sentires para q no nos recuerden más q sí podemos ser ellos. Urge q los deshumanicemos. Es casi un asesinato silencioso -otro más-. Y no hay perdón, derecho, justificativo ni razón.

Disculpas x dejarles sólo esta impotencia.