22 septiembre 2012

Ladrando Nacional

Audio de la entrevista que Mario Wainfeld realizara a Alejandro Grimson y a un servidor el pasado miércoles, por Radio Nacional.

Sigo haciendo amigos por acá y por allá. Soy un piola bárbaro.
Contrataciones para quedar desubicado a través de este blog.

20 septiembre 2012

Si pudiera leer

Escucha sus gemidos, a mitad de camino entre la llovizna de Zufriategui y la oscuridad que resplandece dentro del predio.En su letanía de incoherencias, de zapatos gastados, de carros vacíos y ausencias llenas, sólo puede pensar en que él debiera leer. Y si pudiera leerle, le leería:

La vida puede ser sentida como una nausea en el estómago; la existencia de la propia alma, como una molestia muscular. La desolación del espíritu, cuando se la siente agudamente, produce mareas, desde lejos, en el propio cuerpo, y duele por delegación. 
Soy consciente de mí en un día en que el dolor de ser consciente es, como dice el poeta, languidez, mareo y angustioso afán. 

Pero ni leerle puede. Y bebe vino del malo y pastillas de las que lo hacen artificialmente bueno. Hasta que le llega el sueño.

16 septiembre 2012

Un poco de antipopulismo por el amor de Lacló


¿Cuántas veces escribimos sobre esto? Un montón. Pero de vez en cuando hay que volver a poner las patas en la fuente.
En este blog –y en su hermano mayor, Artepolítica- hay una profunda lectura del concepto de populismo que hiciera “famoso” Ernesto Laclau. Y decimos profunda lectura por dos razones: primero porque forma parte de nuestras lecturas y reflexiones políticas desde hace por lo menos unos siete u ocho años; y segundo porque cuando decimos “populismo” no estamos queriendo decir un concepto descalificativo (tal como debés entenderlo si lo escuchás en la CNN) pero tampoco con una lectura apresurada y superficial, donde pareciera que ser “populista” es simplemente buscar el conflicto que marca un parteaguas en la sociedad.

Los populistas entendemos que sin conflicto no hay política. Y que sin política no hay democracia. Y que sin democracia no hay posibilidad efectiva de poder popular. Pero, sobre todas las cosas, los populistas saben que la primera condición de existencia es la construcción de mayorías.
Por eso, y tal como lo expresa la teoría –que, como toda teoría no es más que una conceptualización de fenómenos existentes o potencialmente existentes- el “saber populista” consiste en la articulación de demandas sociales diferentes y hasta contradictorias bajo un paraguas que las contiene y las expresa como totalidad: la mentada “cadena de significantes vacíos” viene a construir un zurcido que une lo que no está unido socialmente.
Bien. Dicho esto pasemos a la actualidad política.

Las demandas que expresan los sectores de la oposición que protagonizaron el cacerolazo de la semana pasada tienen estas características: son diversas, múltiples y –a veces- hasta contradictorias. Algunos protestan por el dólar, otros por la inseguridad, otros por “los modos”, otros porque creen ver el germen del autoritarismo en sectores del oficialismo, otros porque añoran un modelo liberal, otros por la inflación, etc ¿Qué los une? En principio, una sola cosa: su oposición al gobierno nacional y al proyecto político ideológico que este encarna. Nada más. Ni siquiera los une una pertenencia clasista. Porque, no jodamos, seamos serios entre nosotros, mi vecina que caceroleaba tiene mucho más en común socialmente conmigo que con un cacerolero de La Horqueta, en San Isidro. Y conozco gente de La Horqueta kirchnerista, por cierto. Así que, si bien podemos agruparlos a todos dentro de esa entelequia denominada “clase media”, es de una pereza importante postular que son “todos iguales”. Y nosotros no somos perezosos.

Acá también decimos que esos sectores que protestaron en la semana no tienen quién los represente políticamente y eso es un riesgo para el sistema. Porque la legitimidad del sistema democrático –donde algunos ganan elecciones y otros las pierden- está dada por aquellos que, perdiendo, reconocen su derrota y aceptan que la misma se produce en términos limpios. Si estos sectores de las cacerolas no encuentran su representación en los comicios, vacían el sistema. Lo desconocen. Lo anulan. Y no por, otra vez no seamos perezosos, por “golpistas” (que los hay, claro, como los hubo siempre).

Entonces, lo que no se entiende, es por qué desde el campo del oficialismo se hace todo lo posible por hacer el trabajo que debieran hacer los políticos opositores: unir a los que salieron a protestar. Tratarlos como un todo, no reconocer y operar sobre sus diferencias –atendiendo algunas de sus demandas e ignorando otras-, convocar a supuestas “contramarchas”, no es más que unir lo que no está unido. Y, aquí el problema, es unir en el campo contrario antes que en el propio. Y eso no es populismo. Eso es un error.  

Porque, además, hay quienes creemos que la operación "populista" no es siempre conveniente. Una cosa es en elecciones, otra sin ellas. Una cosa es en situaciones de coyuntural minoría, otra expresando mayorías. De hecho, acá sospechamos que el populismo alla Argentina es conveniente a la hora de construir poder siendo oposición, pero hay que prescribirlo con dosis homeopáticas siendo gobierno. 

El kirchnerismo, o al menos un sector importante y hasta conductor de él, parece estar preso de su propia ventaja: la inexistencia de otros actores políticos opositores consistentes y organizados. Entonces tiende a hacer el trabajo propio y el ajeno.

Lo que es por mí, que soy vago, dejaría que se arreglen solos sin ayudarlos. Ni acá ni en Miami. 

05 septiembre 2012

Estatalismo Sensible


El que ama al Estado se ama a sí mismo.
 El que ama al Estado ama a cada uno de los gusanos que componen al magnánimo Estado.
El que ama al Estado se odia a sí mismo.
 El que ama al Estado odia a cada uno de los gusanos que componen al magnánimo Estado.


"Ministerio de Desarrollo Social", de Martín Rodríguez.
Bajalo de acá.

Subía los cuatro pisos por las escaleras haciendo tintinear un anillo sobre los pasamanos que eran de bronce. Escaleras que hacen un cuadrado, donde uno de los lados es cada piso. Dejaba el escritorio y las planillas excel y mientras subía, repetía de memoria los pueblos con los peores índices combinados de mortalidad infantil y carencia de núcleos húmedos. Seco, subía, a tomar unos mates en la única oficina de ese elefante gigante en que encontraba compañeros.
Siempre a destiempo, habíamos llegado a la mística temprano, cuando ni siquiera están los ascensoristas.





23 agosto 2012

La desmesura



Ahora cualquier perejil es nazi. Y ni hablar con que hasta el último de los mohicanos puede ser un fascista. Obviamente, todo argentino es un autoritario. Y toda argentina que se precie una stalinista.

Claro, que no todas son pálidas y no todo apelativo tiene una connotación negativa. La inauguración del montacargas presidencial Mariano Moreno es histórica. Y el enjuague post lavado con camellito para prendas finas es soberano.

Postulo –que lindo decir postulo- que el progresivo uso y abuso de adjetivos calificativos rimbombantes y desmesurados es inversamente proporcional a la profundidad de los hechos: las grandes cosas se nominan solas. Y las enormes, todos lo sabemos, son innominables.

Aflojen, manga de desaforados. Que si siguen jodiendo con el lenguaje va a llegar un momento en que absolutamente nada logrará conmovernos. Además los voy a matar a todos.  

Menos es más. 

19 agosto 2012

Mañana


En este blog se extraña a José Barrita. El que escribe este blog al compañero Juan Cruz.

17 agosto 2012

Una duda cartesiana


Ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre.




Varios días sin leer los diarios más que una pispeada a las tapas, una leidita de apuro de los títulos, como mucho unas bajadas. Informándome con la radio mientras voy al laburo, un cachito de algún noticiero, un zapping nocturno entre Berlín Este y Oeste o los comentarios en el laburo y en las cenas con Magia.
Puede ser un ejercicio interesante, con mesura, claro, si realmente te interesa la comunicación. Porque es, ni más ni menos, como se informa el 90% de nuestros compatriotas. Y, no está mal recordarlo, no puede comunicar aquel que se encierra. Aunque el encierro sea en los medios.

La cosa es que hoy me levanté y acabo de ponerme al día. Como siempre, primero La Nación, después Clarín y después todo lo demás. Y entonces una duda me invade: ¿realmente piensan que los lectores son todos boludos, se creen lo que escriben o, la peor de las hipótesis, somos todos boludos?

Porque el supuesto escandalete de La Cámpora “adoctrinando” en las escuelas y jardines de infantes es tan risible como el 0800 no sé qué, porque enterarse de que estamos en la vía directa al socialismo es risible, porque el nivel de parcialidad que han alcanzado en sus “análisis” es mucho más propio de un fanzine de secundario que de diarios señeros. A mí, posta, me daría vergüenza ser tan pero tan obvio.

Porque es obvio que la agenda de estos días apela a los rincones más oscuros de cierto “sentido común” que aún anida en las sobremesas de las tías y las mañanitas tempranísimas: la política es mala, y si encima la hacen los jóvenes, es peor. Entonces hay que asustar, hacer temer. ¿Sabe usted Mendieta lo que está haciendo su hija en este momento en la escuela?

Ya que no caben dudas –oh, ventajas de ciertos debates de estos tiempos- de que han abandonado toda pretensión periodística para caer en la propaganda lisa y llana, no estaría mal que repasen ciertos conceptos de la comunicación política: infundir miedo puede ayudarte a desgastar al adversario, pero nunca, ese issue en solitario, te hará consolidar una fuerza propia. Y ya que los armadores de la oposición política son ciertos medios y los políticos opositores son tan vagos que no hacen más que seguir la agenda que aquellos les imponen, no estaría nada mal que los muchachos se anoticien que, mal que les pese, los cambios vendrán de los votos positivos a algún candidato o no vendrán.

Entonces la duda es esa: ¿son boludos ellos, creen que somos boludos, somos boludos?

Adenda: ya que estamos camino al comunismo, ¿para cuándo un proyecto de Ley de los terro-diputados de La Cámpora que  aborde el problema de los alquileres para los jóvenes? O sea: ¿no les dicen sus propios militantes que alquilar es un verdadero bardo?
¿Ven? Puedo ser más crítico con los compañeros yo que Bonelli y Lanata juntos. Se trata de dudar de todo, empezando por uno mismo. 
Así me va. 

08 agosto 2012

Unidad de conducción y burocratización


"Además, los obstáculos no sólo traban la marcha en el área económica sino que aparecen también en el plano político. La conducción vertical y la unidad de mando impuestas por el Gral. Perón favorecen la ejecutividad: las decisiones son inmediatas, como asimismo la implementación de las mismas para concretarlas. El mismo se burlará, más de una vez, de los amplios cuerpos colegiados donde se discute mucho y no se hace nada, de los proyectos enviados "a comisión", como así también de que "lo mejor para no hacer un cambio reside -no en oponerse sino en proponer otro- pues las interminables discusiones concluyen por esterilizar la propuesta. Pero también es cierto que el liderazgo unipersonal, con férrea disciplina hacia abajo, concluye por eliminar a los más aptos y conformar una burocracia de obsecuentes. Jauretche comenta al respecto: "Recuerdo que una vez, en una reunión de ministros, Perón hizo una pregunta y yo los veo a los ministros que todos empiezan a pasarse la pelota, que nadie quiere dar su opinión: ¿Qué decís vos?, le dice uno al otro. ¿Y usted qué dice? Y se siguen pasando la pelota porque saben que Perón es un tipo rápido de imaginación, rapidísimo y que no aguanta mucho sin hablar, sin opinar. Entonces, Perón da su opinión. Es decir, han pasado los cinco minutos necesarios y Perón ya da su opinión. Entonces, uno lo mira al otro y le dice: fenómeno, pero te das cuenta como las ve todas,pero qué talento, qué genio, cómo las comprende ... ¡Qué hijos de puta!, digo yo. Porque esa vez Perón tenía razón en sus conclusiones, pero si no hubiera sido así, si se hubiera equivocado, si la hubiera visto mal, igualmente habrían dicho lo mismo... Los adulones son una cosa terrible, porque destruyen, porque no ayudan, no informan y engañan..." (2 A. Jauretche, En Escritos inéditos, edit. Corregidor, Bs. As., 2002) Leído acá. Y es la segunda vez que lo posteo. Y parece que va a hacer falta seguir y seguir posteándolo. Porque algunos leen de Jauretche nada más que lo que les dicen.

El Subte, un agujero kirchnerista

No entiendo la estrategia del gobierno nacional con respecto al tema de los subtes. Y si no la entiendo hay tres posibilidades: a) soy muy boludo; b) no está bien explicada; c) está equivocada.

Por supuesto tiendo a pensar que la posibilidad a) es la correcta, pero eso no exime que intente con b) y con c), al menos para no sentirme tan a)

Cuando un servicio público esencial como es el transporte público deja a los usuarios desprotegidos, la capacidad de tolerancia y de análisis se torna casi inexistente. Hay miles de personas, en estos días, que no solamente viajan para el culo (como habitualmente viajan), si no que deben invertir mucho más tiempo para llegar a sus trabajos. Invertir más tiempo para eso es de por sí un atentado a la salud de la población. Es menos tiempo descansando, menos tiempo con la familia, menos tiempo con los chicos. No sé a ustedes, pero a mí eso me subleva. Y más me subleva que nadie se haga cargo.

No voy a profundizar en lo que ya sabemos: es obvio el doble discurso de Macri, que ayer decía querer el traspaso del subte y ahora no. Que ayer firmaba el traspaso, aumentaba la tarifa y luego se borraba. Que ayer dice querer diàlogo y soluciones pero que nada hace para lograrlo. Eso lo sabemos. Pero no es el punto.

Algunos compañeros dicen que este conflicto desgasta a Macri. Ponele que tengan razón. Ponele que, una vez más, se demuestra la absoluta ineptitud del Jefe de Gobierno porteño para hacer su trabajo y hacerse responsable de sus obligaciones. Algo habitual en alguien que nunca laburó. Algo habitual en tipos que su máximo esfuerzo en la vida fue heredar guita, relaciones y poder. Ahora bien: ante quién se desgasta Macri? Ante sus votantes? Ante la opinión pública?, esa misma opinión pública que mira con desdén y despreocupación cómo se deteriora la escuela pública o los hospitales porteños? Tengo mis dudas. En el "contrato social" que Macri ha establecido con sus votantes estos temas no forman parte de ninguna claúsula. A Macri se lo elije por otra cosa y se lo apoya por otra cosa. Se lo apoya por oponerse al gobierno nacional y se lo elije para que otra corriente ideológica y política, la neoliberal, sea una opción latente al proyecto nacional vigente desde 2003.

En cambio, considero que el Gobierno nacional paga más costos que Macri con este conflicto. Puesto que el  oficialismo es, por acción y por discurso, por, ejem, relato, un (algunos pensarán que "supuesto") defensor de los sectores más humildes, más necesitados. Y, uopa, son estos los sectores que toman bondi, tren y subte.

Entonces, visto así, el macrismo está siendo inteligente con su gente: se opone al gobierno nacional. Cumple con ellos. Pero el oficialismo está fallándole a la suya: por una pelea de carácter político y gestional (pelea válida, claro, pero qué priorizamos?) permite la continuidad de un conflicto que perjudica, únicamente, a los laburantes. Tanto a los del subte como a los que los usan.

Que los sindicatos del subte tiran demasiado de la cuerda? Bueno: hagámonos cargo que los que patearon el acuerdo ayer fueron los de la UTA. Y que entre los Metrodelegados tenemos varios compañeros. Así que no podemos hacernos los boludos.

O, por lo menos, yo podré ser boludo -opción a)- pero no me gusta hacerme el tal.

Mi kirchnerismo fue, es y será hechos o no será.






06 agosto 2012

Me tatué esto:

"Para el psicoanálisis no puede haber una sociedad utópica, una sociedad reconciliada consigo misma que haga desaparecer la política; la política va a existir siempre porque la fractura que constituye a lo social es ineliminable, como la fractura que constituye al sujeto. No puede haber tampoco “progresismo” en el sentido de que no hay una naturaleza progresista de la historia ni del sujeto. “Revolucionario” también es una palabra que hay que tomar con más prudencia porque puede ser, como dice Lacan, un retorno al mismo lugar. El problema no es la revolución, sino el día después, lo que la organiza. El problema no está en el acontecimiento sino en el trayecto de verdad que ese acontecimiento inaugura, la manera en que el acontecimiento se transforma en una verdad colectiva. Es cierto que el acontecimiento hace al sujeto y no el sujeto al acontecimiento. El 17 de octubre constituyó una subjetividad política en este país, no fue la subjetividad política la que inventó el 17 de octubre. Pero lo importante es ver cómo eso realiza un trayecto, cómo se transforma en una idea colectiva. Una idea colectiva es una cosa muy rara; no es una cosa permanente, garantizada, que los pueblos ya sepan y lleven en su estructura".

Y además me leí esta nota de Jorge Alemán con todo el detenimiento que ya no puedo dedicarle a Majul. 
Supongo que la misma ya forma parte del Plan de Estudios de Formación Militante Siglo XXI. Ah, no? Bueno, debiera. 

Hay unas cuantas claves para pensar el presente desde un lugar que valora el pasado pero no lo repite como síntoma. 
Ta luego.