Acto 1: Ayer al mediodía en la city. Oficina. - Ring, ring, ring.
- Hola X, que tal... (X soy yo cuando no soy Mendieta)
- Hola che, cómo andás?
- Bien, necesito hablarte de tu blog.
- ¿De mi blog? ¿Qué pasa?
- No, por teléfono no. Te espero a las 5 en San Juan y Boedo.
- Ni en pedo. Al Homero Manzi no entro más ni que me garpen. Yo iba ahí cuando era un bar con mármol en la barra y los pisos de baldosas gastadas. No la sucursal de un shopping para gringos.
- Ufa. Ta bien. ¿Dónde?
- En La Puerto Rico de Alsina.
- Mierda. Siempre vos con tus iconos fundacionales montoneros.
- Má que montos. Quiero un merengue.
Acto 2: 17 horas. Bar La Puerto Rico (vayan, pidan un café de verdad).
- Que hacés X?
- Bien che. Que cara. ¿Pasa algo?
- Y… me tenés preocupado. Bah. Vos, Mendieta, no sé.
- A ver, largá. ¿Qué te preocupa? Mozo: un café más para el compañero.
- El blog papá! No te das cuenta, ¿no?
- De qué?
- Se está yendo al carajo. Toda esa onda de los bares, de las historias de la noche. Encima estás chupando mucho. Y tu blog era serio, hablabas de política, hasta saliste en el Página un par de veces.
- Disculpá, te agradezco. Ese reproche ya me lo hicieron hace unos días. Pero todo lo que yo escribo es en serio, especialmente cuando escribo en joda. Aunque tenés razón en una cosa y en otra no. Sí se está yendo al carajo el blog, pero no estoy chupando tanto como Mendieta. ¿No te das cuenta que es un personaje?
- ¿En serio? ¿O sea que son mentiras las historias de bares?
- No. Cuando están escritas son verdad. Más verdad que la realidad, que no sé muy bien que es pero me parece una triste mentira. Es más, si esas historias estuvieran mejor escritas, con mejores ideas, se llamaría literatura.
- Ah. Es que, igual, no sé. Tendrías que hacer una encuesta entre tus lectores si les interesa cuando ponés esas cosas.
- Ni en pedo. Mi blog es el único espacio de absoluta libertad que tengo. Aunque es cierto que en las historias de bares tengo menos comentarios que si me peleo con Mariano T. La vida es así, me parece. Mide más la pelea que cierta pretensión de sensibilidad.
- Hablando de sensibilidad, aprovecho para contarte algo. Yo sé que no somos amigos íntimos ni nada de eso, pero, no sé, leyéndote medio que me sentí identificado con algunas cosas y, bue…
- Pará. Mejor salgamos y caminamos. Quiero fumar.
Acto 3: Paseo Colón. Sol. Primavera. Caminata.
- Y, ¿qué querías decirme?
- Sabías que me peleé con Y. hace unos meses, no?
- Ajá. Sabía. ¿Cómo andás?
- Acostumbrándome. Entendiendo de a poco. Creo que mejor.
- Si, pasa eso. Desde lejos se ve mejor y se empieza a entender.
- La cuestión es que, cuando leo tus historias, siento que me gustaría vivirlas. Quisiera conocer a una Rulitos, charlar con J. o con el barman. Andar de noche por ahí.
- Upa. ¿No era que tenía que postear sólo de política? Mirá. Vamos a hacer esto. Mañana a la noche nos vamos a tomar un vino a la peña. A Rulitos no te la presento ni a ganchos, pero la morocha que baila entre las mesas está perfecta para vos.
- Me volvés loco ¿De verdad existen?
- Tenés que creer. Si salís a encontrar y no a buscar, existen. Y te aclaro que de esto hago un post. Pero la vamos a pasar bien. Que de eso se trata y es primavera. Aunque quizás la encuesta que me decís no estaría mal. Mañana lo voy a charlar con Mendieta mientras me miro al espejo y me afeito.