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18 enero 2008

Buenos Aires: Capital mundial de la queja.


¿Vieron que una de las ventajas de internet es que podés encontrar absolutamente cualquier índice sobre cualquier cosa? Digo: estadísticas, cuadros comparativos, gráficos de barras, tortas, etcétera y etcétera sobre: economía, política, calidad de vida, reservas de agua dulce, reservas de petróleo, producción mundial de dulce de leche, flujos informativos, cantidad de discos de ABBA vendidos en cada país, calidad educacional, ránkings de clubes de fútbol, discos más vendidos, discos más pirateados, listados de “best sellers” y millones y millones de datos así de importantes para entender “el mundo que nos rodea”.

Juro, sobre el carné de Racing, que en algún momento entré a alguna página que tenía lo que enumero acá arriba. Ahora bien, si esos datos son verídicos o no lo son es otra cuestión que no hace al caso. Porque acá estamos hablando de la “existencia” de estadísticas y no de su validez (y muchísimo menos de su validación, que soy Licenciado en Comunicación, che). Porque no hay que mezclar peras con morenos. Y para seriedad estadística lo mejor es que hablen con el compañero éste.

Ahora bien. A qué viene todo esto. A que en este humilde pero solemne acto, Mendieta propone a la humanidad toda, empezando por la argentósfera, una nueva medición. Porque busqué y busqué, pero no la encuentro en ningún lado. Se trata del “Coeficiente de Quejosidad Permanente” (desde ahora, CQP), en dónde al estilo del afamado Índice de Gini, un 0 viene a constituir “Quejosidad nula” y un 1 “Quejosidad insuperable”.

Digamos que si los habitantes de una ciudad “X” ostentan un CQP de 0 es bastante probable que, o bien sean todos idiotas o bien que vivan baja una dictadura atroz con un régimen de censura total e impermeable. Porque, vamos, el paraíso no existe.

Pero, y también digámoslo de una vez –que para eso escribimos todo esto-, si el CQP es un enterito 1, seguro, pero seguro seguro, eh, estamos hablando de los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ustedes dirán: ¿cómo a Mendieta se le ocurrió semejante pavada? Fácil: escucho radio AM desde las 7 de la mañana. ¿Quieren ejemplos? Sufran como yo y claven el dial en 590 o en 710 o en 790. Verán como en “Coeficiente de Quejosidad Permanente” los porteños somos “o mais grande do mundo”.

**Atenti, aclaración: por si algún gil se piensa que estoy hablando de movilizaciones, cortes de calles y esas cosas. Esas cosas no son “quejas”, sino reclamos. Cuando hay organización y ocupación del espacio público peticionando a las autoridades sobre determinada cuestión, yo lo llamo política. Que podrá ser justo o injusto, que es otro cantar. ¿Cómo reconocer una “queja”, entonces? Es aquella opinión expresada por un individuo, a título exclusivamente individual, sobre algo de lo que en general no entiende ni quiere entender, habitualmente por teléfono y a un contestador y que termina con un “sssunabarbaridad…”

*** Ya sé, yo también mido en el CQP por quejarme de los quejosos. Y bue.