18 febrero 2015

Trazo grueso

El país no está "dividido". Está fragmentado, que es parecido pero no es igual. Y está fragmentado en dos núcleos "duros" y un, a mí modo de ver, anchísimo (y mayoritario) campo en el medio, fluctuante y a la deriva.

Por si no queda claro:
- un núcleo duro está protagonizado por los simpatizantes del oficialismo, que cuentan a su favor con organización política (el Frente para la Victoria) y cierto mínimo común denominador alrededor de ciertas nociones básicas sobre el rumbo que pretenden para el país. En contra: el desgaste natural de 12 años de gobierno, cierto agotamiento del cuerpo discursivo fundante del proyecto, cierta encerrona en aferrarse a tácticas que hasta aquí funcionaron y parecieran haber entrado en crisis. El oficialismo tiene un desafío enorme: además de gestionar debe (volver a) hacer política.

- el otro núcleo duro está constituido por "el antikirchnerismo", que cuenta a favor con el desgaste natural de 12 años de gobierno, con cierto agotamiento del cuerpo discursivo del oficialismo y con la acumulación de sectores de poder adversarios decididos de las políticas impulsadas por el kirchnerismo (empresariales, judiciales, sindicales, sectoriales y, sí, mediáticos). Tienen en contra hasta el momento: la carencia redonda y completa de un liderazgo claro en términos políticos, la ausencia rotunda de un mínimo rumbo para proponerle, de manera transparente, a la sociedad. Lo que no quiere decir, claramente, que no haya en su interior diversos actores que tengan diversos "rumbos deseables". Pero no pueden amalgamar ese mínimo común que cualquier proyecto político debe ofrecer a la hora de enfrentar una elección. El antikirchnerismo tiene un desafío enorme: empezar a hacer política.

¿Qué tienen en común estos dos núcleos? Que atraviesan una etapa en que, preocupados por enfrentarse y preocupados por fortalecerse cada cual, ignoran todo lo que ocurre fuera de su círculo y del círculo del adversario.

Y como postulo arriba de todo: afuera está la mayoría.
Y las elecciones se ganan por mayoría. Mayorías a las que hay que convencer. Y para convencer hay que hacer política.

Quien rompa su círculo y la lógica de funcionar en espejo con el de enfrente, quien tome el control del "medio campo", ganará el partido.

Es la hora de los enganches.
Empecemos de nuevo.

8 comentarios:

Pablo dijo...

Este es, sin dudas, el mejor análisis que leí hasta el momento sobre la marcha. Conciso, resaltando lo importante. A dejarse de joder con la opo y Clarín, y tratar de atraer a las mayorías haciendo política.

Anónimo dijo...

Coincido parcialmente con la intro, pero: "Volver a hacer política y dejar de gestionar" mestasjodiendo?!? Jamás dejaron de politiquear de la peor manera posible. El kirchnerismo es incompatible con el sistema republicano, y peor aún, incompatible con el código penal. Para volver a empezar necesitan mucha guita y el problema es que ya no hay mas.
Victor.

Anónimo dijo...

Anónimo de 10:40h... leíste el post antes de comentar? Donde dice "..dejar de gestionar"?... ademas de rabiosos están quedando analfabetos?

Flics/Brasil

Anónimo dijo...

Muy buena tu mirada Mendieta. Qué desafío para los presidenciables!

Anónimo dijo...

Muy buen análisis, ahora me queda claro: Todos con Scioli.

Apostemos a la continuidad

ruben dijo...

mendieta muy buen analisis futbolero jajaja!!!

Hector Salto dijo...

"Y Jesús dijo me voy,de tacticas ya no hablo pero un consejo les doy: la pelota siempre al diez que ocurrira otro milagro"

www.youtube.com/watch?v=6Wn0y2ecVl4

Ezequiel Meler dijo...

Me gustó el posteo. Efectivamente, cuando acaba el ruido de las tapas de los diarios, las consignas, los discursos, hay una mayoría silenciosa, porcentualmente muy alta, que ni se siente enamorada de la crítica republicana, ni adscribe automáticamente a la valoración que el oficialismo hace de sí mismo. ¿Qué piensa esa mayoría? ¿Qué quiere? Esa es la pregunta que tiene que hacerse todo aquel que aspire a liderar la Argentina.