15 diciembre 2012

Cuando llueve en primavera

De donde vengo by Miro y su fabulosa orquesta de juguete on Grooveshark


De vez en cuando viene el viento, ese viento, ese otro viento como aquel, y se lleva puesto los enquinchados de los médanos, desparramando viejas sogas enterradas ¿Qué brota de la playa, además de sogas, cuando viene el viento?
Hay una arquelogía latente en cada sudestada.

Mirar el mar buscando respuestas, debiera haber sabido, cómo mierda nadie me avisó, me pueden decir, es como preguntarle algo a yahoo, intentar informarte leyendo un diario o buscar serenidad en el facebook.
Porque claro, ¿cuál es el mar que estamos mirando cuando miramos? Este mar tan río no tiene el lento derivar del Paraná con su decidido arrastrar de barcazas, llenas de naranjas y de prensado paraguayo, ni la transparencia abrumadora del Mendoza, donde te ves los pies y perdés las ojotas. Este mar, manga de hijos de puta que se lo tuvieron bien callado hasta ahora, no tiene colores caribeños y arrecifes de coral. Ni tiene, tampoco tiene, las huellas en la orilla mediterránea de imperios civilizadores y poetas árabes.
No. No tiene nada. De eso, nada.
Este mar lo que sí tiene es un fondo eléctrico, con todos esos granitos de arena dando vueltas y vueltas, caóticos, perdidamente despelotados e ignorantes. Difícil ver algo ahí.
Micropartículas de rocas en el fondo. Micropartículas de agua en la niebla. Canciones de liberación.