06 agosto 2012

Me tatué esto:

"Para el psicoanálisis no puede haber una sociedad utópica, una sociedad reconciliada consigo misma que haga desaparecer la política; la política va a existir siempre porque la fractura que constituye a lo social es ineliminable, como la fractura que constituye al sujeto. No puede haber tampoco “progresismo” en el sentido de que no hay una naturaleza progresista de la historia ni del sujeto. “Revolucionario” también es una palabra que hay que tomar con más prudencia porque puede ser, como dice Lacan, un retorno al mismo lugar. El problema no es la revolución, sino el día después, lo que la organiza. El problema no está en el acontecimiento sino en el trayecto de verdad que ese acontecimiento inaugura, la manera en que el acontecimiento se transforma en una verdad colectiva. Es cierto que el acontecimiento hace al sujeto y no el sujeto al acontecimiento. El 17 de octubre constituyó una subjetividad política en este país, no fue la subjetividad política la que inventó el 17 de octubre. Pero lo importante es ver cómo eso realiza un trayecto, cómo se transforma en una idea colectiva. Una idea colectiva es una cosa muy rara; no es una cosa permanente, garantizada, que los pueblos ya sepan y lleven en su estructura".

Y además me leí esta nota de Jorge Alemán con todo el detenimiento que ya no puedo dedicarle a Majul. 
Supongo que la misma ya forma parte del Plan de Estudios de Formación Militante Siglo XXI. Ah, no? Bueno, debiera. 

Hay unas cuantas claves para pensar el presente desde un lugar que valora el pasado pero no lo repite como síntoma. 
Ta luego.