04 marzo 2012

Relatame #Esta


Lo voy a sintetizar de este modo: estos últimos días estoy repodrido.

¿De qué?, se preguntará el único que todavía sigue leyendo después de un primer párrafo tan breve y tan espantoso.
Bueno, a vos te digo, mártir: del 99 por ciento de las cosas que leo, miro y escucho que tienen que ver con la “actualidad política” de nuestro país.
¿Y por qué?, preguntás vos, master, crack, ídolo, que te estás bancando este post de mierda.
Bueno, porque el 99% de las cosas que miro, leo y escucho me parece que se dedican a analizar, valorar y contraponer “dichos” en vez de centrarse en hechos. (Por cierto: conste que miro, leo y escucho bastante. De un lado y del otro. De arriba y de abajo. Y hago esto en parte porque es mi pasión, en parte porque a veces es mi trabajo. Y en parte porque tengo un costado levemente masoquista, vale ir reconociendo).
Estoy recontrarepodrido de las polémicas centradas en la contraposición de “relatos”, como si fueran los mismos los únicos constitutivos de la realidad. Claro que importan. Claro que la “batalla cultural” y todas esas paparruchadas que nos interesan a una muchedumbre del 3 por ciento de la población. 

Estoy inclinado a creer, en estos días, que la saludable politización que como sociedad hemos sabido conseguir en estos últimos años, ha entrado en una especie de letargo, de cámara lenta. Porque si bien la politización se hace palpable en la discusión pública, ésta sólo es posible de sostenerse –y mejorarse, cosa que no vendría nada mal- si esos debates están sostenidos en hechos, en medidas, en visiones de acciones y no sobre “qué dijo tal y por qué” y “qué dijo cuál”. Para colmo los medios tradicionales se han “bloguizado”. Es decir que dedican buena parte de sus contenidos a lo que habitualmente hemos hecho en los blogs: crítica de medios. Qué quieren que les diga: me aburre.

Hace unas semanas una militante territorial (sí, una militante del Eje del Mal y de la Organización Terrorista La Cámpora) me contaba que habían dedicado un fin de semana a relevar, en una villa del conurbano bonaerense, a chicos indocumentados y tramitarles la consiguiente AUH. La cosa es que me decía que en ese barrio nadie tenía la más pálida idea de qué cuerno era La Cámpora. Pero sí sabían muy bien que era la Asignación Universal por Hijo.

Buenas noches. 

6 comentarios:

La Corriente Kirchnerista de Santa Fe dijo...

Otro post imprescindible para tomar aire en estos díoas, Mendieta.

Jack Duluz (Sub Cte Bizarro) dijo...

Gracias. Mucho ruido y pocas nueces. Y el kirchnerismo, sobre todo, tiene que seguir estando un paso adelante del resto con gestión, transformando. Hay que terminar de hablar de Clarín y la pirotecnia verbal por dos años.

Leonardo F. dijo...

Los Dianos Contis necesitan un Magnetto para exorcizar todos los días, sino cómo mantienen la fe.

Si la virtud del Kirchnerismo son los hechos, hay algunos que todavía nos tienen impacientes.

Alejandro dijo...

Excelente Mendieta. Cuando usted saca las "armas" no queda otra que aprender o retroceder.

Saludos,
Alejandro

PD: Que el gobierno tome las medidas que haya que tomar para solucionar lo de los trenes pero POR FAVOR que no se los vayan a dar a EDESUR.

el del sur dijo...

El último párrafo es el que mejor refleja la realidad, esas personas que vemos cada semana en esos lugares de nuestro país no tienen el menor interés que le digan si somos y que negrura nos endilgan, sí que logremos darle esperanzas de cambiar su vida y que lo hagamos al ritmo posible, hechos=política=territorio.
Si alguien tuviera idea de la movida que hay, quedaría más que sorprendido, pero mejor, así.
Abrazo #ojotafashion
DFT


PD na seeee La Gota, me está gustando El Chiste, vió???!!!!

Uno dijo...

Si, por favcr! Basta de épica, relato, gesta. Basta de medios hegemónicos, nacional y popular. Se repite tanto que queda vacio. No sirve como referencia, deja de representar algo positivo y se transforma en algo anquilosado y conservador.
Es tiempo de trabajar, transformar y de abandonar esos lugares comunes.
Me sale el ricotero que dejé en un cajón: "Ya nadie va a escuchar tu remera".