21 marzo 2012

Por qué me fui, por qué vuelvo


Hace un par de noches, desbordado, después de dos copas de vino, cerré la cuenta de tuiter. Hace rato que la actividad allí me venía dando más “problemas” que satisfacciones. Por un lado, lo que comenzó –al igual que el blog- como un juego, como la construcción de un personaje, se me había ido de las manos.

Es traicionero el formato. Sin ser demasiado consciente, sujeto a la inmediatez de la velocidad, el retruécano y los impulsos, fui mezclando –otra vez, al igual que en el blog- el chiste entre un personaje sólo existente en la virtualidad y mi “yo” real. Vamos: que me cada vez que @mendieta se exponía públicamente, parte de Abelardo quedaba en pelotas como los indios.

Este es un tema que forma parte de mis intereses hace rato: el cambio en los conceptos de lo privado y lo público en tiempos de redes sociales. Y aunque simule y surfee en esas olas, no queda más que admitir que cuando nací no había computadoras, cuando crecí no había internet y cuando me hice adulto no había facebook. O sea: no soy nativo, no me es “natural”, no lo manejo bien. Tuve etapas de adicción a la herramienta. De pensar primero en tuitear algo en vez de vivirlo. De mandarme varias cagadas y hacer doler a otros.

Por otra parte, cuando entré al tuiter, allá por 2007, éramos muy pocos, tanto que durante meses me aburrí. Luego se fue armando una comunidad que era cómplice en ciertos códigos, más allá de los intereses, las personalidades o las ideologías de cada uno: el uso del humor y de la ironía, el respeto hasta cuando te peleabas, la sensación de que –del otro lado del tuitdeck- hay una persona de carne y hueso que tiene algo, lo que sea, para aportar. 

Yo creo firmemente en la creación colectiva de sentido, en que la inteligencia de a muchos es mucho más que la inteligencia de cada quien. Y creo que eso se fue perdiendo. En parte por la masificación, pero sobre todo por cierta polarización que ya no está la mayoría de las veces basada en los contenidos o en las opiniones sino simplemente en el prejuicio. Gente que entra y sin siquiera tomarse el trabajo de seguirte un par de semanas para ver qué onda, te etiqueta, te pone en uno de sus frasquitos prefabricados para clasificar a los otros. Y eso no es polemizar. Eso es el simulacro berreta de la polémica. Y yo soy calentón. Y me hago mala sangre ante esas cosas. Y me quiero ir a las manos. Y está mal. De verdad: soy tan boludo que me pongo mal, me afecta, me entristece.

Recién leí por google que muchos se preguntan por qué me fui del tuiter y aquí hay algunas respuestas. Otros me piden que vuelva y, reconozco, me molestaba haberme ido así. Porque conocí mucha gente agradable, inteligente, sensible. De aquella vereda y de esta. Así que, en esta nueva etapa, ahora que regreso, trataré de modificar mis modos de tuitear. Para empezar, pretendo combatir la adicción, evitando compartir cosas que forman parte de mi vida real, la única que –en el fondo- intento que tenga algún  sentido, de ser posible mágico.

Para seguir, ignorando a todo aquel que ponga por delante -para relacionarse- agresiones o insultos y, por cierto, evitando caer en la misma mierda de insultar en la cual algunas veces caí.
Salvo que me pasen la dirección de la esquina en donde voy a ir a buscarlos así nos agarramos bien a trompadas. De verdad, como se hace en el lugar de dónde vengo, y no a través de una pantalla, atrás de la cual soy un cagón.

Veremos. Y gracias.

19 comentarios:

Sophie dijo...

Podría decir que por la búsqueda de muchos de esos que mencionás de Twitter, es que te empecé a seguir hoy. Me interesaba saber quién era Mendieta y después de leer este post, con más razón te sigo.

Gracias que volviste para dar lugar a nuevos followers.

Slds.

@leti_boop

polifemosolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
polifemosolo dijo...

Es lo que hay kumpa, sepa que se lo aprecia y respeta muy mucho.Esto es virtualidad y como tal, ficcion;quiza por eso muchas veces la literalidad ortodoxa del palo "periodistico" queda pedaleando en aire, creo, me parece, derepente...sin el animo de explicar tensiones, mas bien de dejarlas en evidencia (?)

Federico Verde dijo...

También creo en la creación colectiva de sentido. Y en algún momento me pasó algo parecido a lo que te estuvo pasando a vos. La masificación arruina esa pequeña (aunque numéricamente sea grande)"familia virtual" que se construye en determinado estadío de las redes sociales. Pero la gente valiosa sigue estando y sigue ingresando cada día. Por ahí es más costoso encontrarlas, pero no tengas dudas que están. Por ahí ya estás muy cansado para aguzar la vista y tratar de visualizarlos. Ojalá te den ganas.

Itatí Carrique dijo...

Hoy me dije, voy a ver qué anda escribiendo Mendieta. Entré a tu blog y me di con que te habías ido de twitter, así como me fui yo hace casi una semana por razones más o menos similares a las tuyas.
El miedo a estar dejando el corazón abierto en cada tweet me hizo huir.
No sé si volveré como vos, pero sí sé que tengo la suerte de poder seguir leyéndote por acá siempre. Y digo suerte porque aunque a veces mis ideas (políticas) no estén en la misma vereda que la tuya leerte ha sido siempre un placer no sólo por el modo en que lo hacés, sino también por la inteligencia y gracia que le ponés a cada palabra.
Andate mil veces más de twitter si querés, Abelardo, pero no dejes de escribir nunca acá.
GRACIAS.

Chuzina dijo...

Gracias por volver, sigo tu blog desde antes de tener tuiter y facebook y esas yerbas que despersonalizan y te dejan en taparrabos a la hora de enfrentarse con los "yo" reales.
Si bien oy de la generación que "tenía" internet, yo no tuve acceso hasta que con mi primer laburo a los 18 me enfrente con un browser. Leer tu blog me hace bien, a mi usuario en twitter también y sobre todo me deja pensando.-
Ladridos!

@chuzina

Abel B. dijo...

Mendieta:
Me desconcierta. No me animo a decir que me enriquece.

Aclaro. O traduzco, desde el lenguaje de otra generación u otra sensibilidad.
Estoy en twitter. Como estoy en Facebook. Son anexos al blog (Mi nombre en Tw no es Abel: es elblogdeabel). Los uso para divulgar los posts. A veces, tw algún impulso, contesto un comentario. Pero nunca, nunca, lo pensé como una forma de interactuar.

Demasiado breve. Pero, sobre todo, exige inmediatez. Como se dice ahora, estar conectado.

No es lo mío. No en esos términos. Hasta puedo imaginarme usando Fb más, aunque su diseño no tiene nada que ver con mi idea de expresión.
Pero twitter! No lo veo.

Y es curioso. Porque lo que Ud. describe, Mendieta, que había logrado con Tw, es como yo lo siento al blog. Pienso seguir con él, mientras pueda sentirlo así.

Este comentario fue un impulso. Pero no me cabía en 140 caracteres.

Un abrazo

r.- el corre ambulancias dijo...

me entristecio tu ida, para mi, se iba alguien con quien no siempre estoy de acuerdo
pero cada vez que te leo me dejas pensando
y eso, mi amigo, es lo que vale

y es feo decir que se es calenton, es mejor decir que somos impetuosos

abz de gol

celina fabregues dijo...

Que si vengo que no voy que si estoy que me pierdo
que si tengo que no doy que si estoy que me vengo
Te dije no mas
y te cagaste de risa...
Es más o menos así la cosa. Pero lo que importa es el último párrafo, así que pase nomás.

Un lector dijo...

Get a life.

Eva Row dijo...

Me acuerdo, en la reunión bloguera que hicimos en la Av Caseros, tu cara mirándome atentamente, con esos ojos tan abiertos. Justo estaba diciendo que había que salir del anonimato del nick y de la virtualidad y sacar el culo de la silla de la computadora.
Me acuerdo también que insistías con Twitter que yo no le agarraba la onda.
Así como vos sentiste que te ibas por el agujero de Twitter, yo sentí que me iba por el agujero del blog y también me alejé para respirar sin irme del todo.
Pero desde que dejé de obligarme a hacer posts me siento oxigenada y libre. Escribo poco. Y me saqué la adicción.
Pero hay algo que me preocupa en serio de todas las redes sociales, casi todos asumen el "personaje" hasta cuando los ves en la vida real, y eso me parece trágico. Cualquiera puede desaparecer de las redes sin que se note. En las "redes sociales" no hay solidaridad posible, no hay "colectivo" que se forme en serio, tan sólo reuniones evaporadas que se disuelven como si no hubieran existido.
Y me preocupa toda la información que cada uno de nosotros pone al servicio de los Servicios.
Si alguno se muere, ninguno de followers se enterará ni irá a su velorio, a no ser que lo conozca personalmente o sea famoso.
Me acuerdo cuando a Lucas Carrasco no lo conocía nadie y cerró su blog después de una amarga despedida. Nadie se dio cuenta. Fui capaz de armar un bruto kilombo para que aparezca. Pero se me terminó la ilusión de que alguna vez formemos una familia desde la virtualidad. Esto es pura espuma. La vida pasa por la carne y los huesos.

Ezequiel Meler dijo...

Mendieta tiene la habilidad de escribir cosas que uno siente y comparte, y francamente, que uno quisiera haber escrito. Porque, como dice Abel, a mi me pasa lo que dice el autor del post, pero con el blog, con internet, con TW, con cualquiera de estos medios. Y me caliento, y me enojo, y creo que en el fondo no sé todavía qué es exactamente lo que hago en ellos. Y me voy, y vuelvo, y en fin.

Siempre hubo mala leche. Desde 2008, cuando llegué, sólo se incrementó. No me manejo bien con ella, ni con los que creen que el mundo se resuelve en un duelo final de posts. Pero la herramienta expresa otra cosa: el choque de voluntades y personalidades que existe entre distintas minorías que ni por un segundo compartirían un café en un bar real. Porque al bar vas con los amigos, con Mendieta, con Eva, a disentir dentro de un marco. Los imbéciles confunden el marco con la ventana, se meten y ahí tu semi privacidad vuela por los aires. Y todavía te piden explicaciones. Pero es medio así: esto es parte de lo que viene. Aprender que para algunas cosas está el bar y para otras la PC.

Abrazo grande, Mendieta.
Welcome home,
Ezequiel

Grupo de Expertos en Todo dijo...

Me pasa lo mismo que a Ud.: soy un calentón. Estoy intentando curarme pero no es simple.
Por otra parte, creo que aprendí a tomarles el tiempo a los matones de teclado para que la úlcera no progrese.

Yo en twitter estoy bastante poco, debo reconocer que soy más bien una visita. Y muchas veces me gusta lo que leo y muchas veces no.
Y casi siempre estoy calladito leyendo. Mudito de dedos yo.

Primo Louis dijo...

Culiao, que susto que me diste. Te entiendo, yo siento que no puedo soltar la logica de la confrontacion en twitter y me aburro de mi mismo ultimamente.

Hay que encontrar la manera de darle una vuelta de rosca a esta porqueria.

Abrazo enorme

Victor dijo...

Me siento identificado en parte compañero, bastante. Descanse, póngase bien y vuelva recuperado que lo necesitamos, usted es uno de los pocos nac&pop (lamentablemente) con los que se puede conversar esperando buena leche, aunque disintamos en casi todo.

Animo chango!

el del sur dijo...

Juassss y yo no soy nada calentón (o caliento íntimamente), le doy una bola informativa a twt. Decíamos que es una comunidad banal, donde se encuentran algunos banales queribles, con los que estamos dispuestos a compartir otras cosas. Eva tiene razón, no me dí cuenta que habías salido un rato largo, ni me daría cuenta de otros, con seguridad. Lo bueno es que a pesar del hecho me alegra haber tomado contacto con vos, no nos conocemos o sí, creo que como todas las relaciones, se construyen con esa mezcla de complicidad/ironía/capciocidad/hijaputez que no llega a lastimar a nadie y te acerca a algunos.
#ojotafashion, seguí con la escafandra, vos con la acade y los soldados del coco, yo lavándole las medias a mi jefe de racing, mi hijo ya un clásico jugando para racing y yo, cuervo siempre.
Te seguiré leyendo, acá, en Artepolítica, o cuando Abel te enaltece en su blog. Y seguiremos militando por un país cada vez mas mejor y lleno de ladridos.
Beso y abrazo, nos vemos en La Gota, o en la tele o en una librería, o en Racing.
DFT

PD: a los nabos, nabos y solo eso, por ahí pasa no saturar se.

@tilio ® dijo...

Para variar, vengo a contramano del resto. Me dí cuenta al toque que te habías ido porque sigo a muy poca gente, y, porque con tu ida perdí el 12,5 % de mis seguidores, los que recuperé cuando volviste. Noté que te estaba absorviendo el tw y no me gustó, entre otras cosas porque le restás dedicación al blog, que para mi es de los imprescindibles.
Este espacio ayuda a pensar la realidad.El twitter me recuerda demasiado a esas cenas con mujeres con corsé y hombres con pelucas blancas y calzas, riéndose fingidamente y tratando de ser ingeniosos todo el tiempo, de las películas de época. Una lucha de egos.Un abrazo y tómeselo con calma.

Gerefeman dijo...

¿¡Cómo que te fuiste!? ¿¡Cómo que ya volviste?!

Es que, como Abel, no estoy en eso de la inmediatez.

Un saludo, viejo.

Rodrigo Herrero dijo...

Es interesante eso de que podés volverte un poco adicto y vivir para escribir una frase en twitter o facebook... Quiero decir: pasa cuando uno lee un libro que le gusta: "opa, esa frase queda linda para el face/twitter".

Tiendo a usar el twitter para difundir alguna gansada que escribo en el blog, como le pasa a uno de los comentaristas que pasó por acá y como le debe pasar a todo aquel que tiene un blog. Pero las tecnologías son muy autistas si uno no las administra bien.
Uno difunde, el de al lado difunde, el de más allá difunde, pero diálogo poco y nada. Por ahora, el blog me parece más interesante, porque cada tanto leo algún comentario que me enriquece en mi propio blog o me permite comentar en blogs ajenos que me parecen piolas.

El facebook es ideal para los adolescentes, pendejos que van al gimnasio o minas lindas que quieren satisfacer su ego al poner una foto para que los demás digan "me gusta", o "qué linda estás", o llenarse de solicitudes de "amistad". No me parece mal, al contrario, creo que es entendible y que es una forma de socializar.
Igualmente, de varios "amigos" que uno puede tener, tarde o temprano el círculo se va cerrando y se conoce gente piola y sensible.
Sabemos que el equívoco puede ser nada menor: un cura irlandés, sesentón, homosexual reprimido, católico y medio facho puede hacerse pasar por una adolescente colombiana, veinteañera y partidaria del Che Guevara.

En fin: buen post.
Saludos