30 diciembre 2011

Qué hacemos el año que viene?



Este 2011 no da para más. Ya fue. Basta. ¿Demasiado, no? Cerremos. Pero vieron que el tiempo sigue siguiendo (últimamente estoy monotemático con el temita del tiempo, ¿notaron?) así que un par de días, chau, ya estamos en junio de 2012.

Así que, desde aquí, desordenados, inconexos, chapuceros, algunos puntos de cómo vemos que vendrá el 2012:

- El otro día lo dije en @JunglaPolíticaV: estimo que 2012 es un año de “sintonía fina” para todos: oficialismo y oposición. No hay elecciones y eso te da margen de maniobra y un colchón para explorar con mayor tranquilidad caminos imposibles de recorrer cuando estás en tiempos electorales.
- El gobierno tiene como mayor desafío afrontar lo que necesariamente sucederá: el impacto de la crisis económica global (y su consiguiente menor tasa de crecimiento) y las tensiones que eso acarreará sobre la puja renta-salarios, consumo y producción. De cómo atraviese esa situación, con qué herramientas y con cuáles políticas, será la clave para la elección de medio término de 2013.
- Un dato interesante: si hacemos un poco de memoria, los dos gobiernos kirchneristas parecieran tener una dinámica que se repite: en los años impares (los de elecciones) tiende a la “administración” de lo existente. Y en los pares avanza con medidas transformadoras y que lo han dotado de cierta identidad propia (algunas que salieron bien, otras mal: la 125, la AUH, la estatización de las AFJP, et.). O sea: puede haber un par de sorpresas de esas que nadie prevee. Veremos. 
- La militancia oficialista tiene por delante el asumir que está en una nueva etapa: es  una minoría que, en cierto modo, ahora debe hacerse cargo de “representar” una mayoría, el famoso 54%. Mayoría, como todas, circunstancial. Adaptarse a eso, entender eso en profundidad, puede ser la clave para consolidar un armado propio potente. No se trata de alquimias ni recetas de laboratorio. No se trata de transversalidad vs. Pejotismo o ese tipo de cosas que sólo nos interesan a algunos political junkies. Se trata de organizar, de asumir el aluvión de flamantes “simpatizantes líquidos” y  a la vez contenerlos y –también- nutrirse de ellos. Ser mayoría, ser mayoría, ser mayoría. Es así. 
- La oposición también tiene sus propias y complejas tareas para afrontar. Para empezar, dejar de ser “la” oposición para pasar a ser “las” oposiciones. La estrategia de “todos juntos contra el gobierno porque está todo mal” fracasó estrepitosamente. Los que sepan leer la realidad en vez de Clarín y La Nación tendrán una oportunidad de mejorar. Los que no, bueno, manden saludos por TN.
- El periodismo también tiene lo suyo para el 2012. Quizás, y solo quizás, podamos recuperar cierta serenidad analítica tan ausente en este año que pasó. Y vale para las dos orillas del río. 

- Epílogo, preocupación y deseo: no voy a sumarme al coro que hoy le entra a Feinmann por su reportaje en La Nación. Ya hace rato que Feinmann me parece arrojado al mundo de su ego desmesurado y, solo por eso, sus posiciones han perdido el atractivo que antes tenían sobre mí. Sin embargo, quiero hacer notar un despropósito de esa entrevista. El desprecio petulante con el cual se refiere a los jóvenes militantes oficialistas de hoy: “hay un exceso de pragmatismo y una carencia de ideas. Además, muchos han tomado puestos en el Gobierno, cosa que la Juventud Peronista no había hecho y se pasaba el día hablando de ideas, ideas e ideas”. Mire, profesor: al menos idealmente, se trata de ser gobierno para cambiar la realidad. Y en un sistema democrático, acceder al gobierno es un instrumento, una herramienta –sin dudas la más importante- para trabajar para ese cambio. Sin despreciar la reflexión y el campo de las ideas, abjurar del campo de la praxis es una irresponsabilidad intelectual mayúscula. Lo que importa, en definitiva, es lo que se hace o se deja de hacer desde esos lugares de gestión. Y es por esto que deseo fervientemente que los jóvenes dirigentes y legisladores que han accedido al Congreso y a importantes cargos de responsabilidad institucional se ocupen de un temita que se las trae: la dificultad que las generaciones más jóvenes (y no tanto) tienen hoy y hace tiempo –en todos lados, en todos los segmentos sociales-  para acceder a una vivienda propia. Ya sea comprando o alquilando. Ese imprescindible y necesario paso que los pibes y las pibas deben dar hacia la independencia debe ser facilitado,impulsado, legislado. 
Vamos, que el peronismo es amor. 

Como quizás este sea el último post del año, les deseo a todos un muy feliz 2012. Y fuerza y buena vibra a la Presidenta. Hasta luego. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

De acuerdo con vos, Mendieta. Solo un agregado. Feinman, hace rato dejo de ser Peronista, y lo ha dicho

Marta dijo...

Un abrazo Abelardo buen año, y a ponerse las pilas que habra mucho para hacer, y..... como, Feinman fue peronista???? Pregunto porque nunca me lo cruce por el camino,

Marta Calello

Tio Pepe dijo...

Será un gran año, sin dudas. Me sumo a la buena vibra para nuestra Presidenta!!

@tilio ® dijo...

Abe: Un abrazo y que tengas un muy buen año

Roberto Mosqueira dijo...

Mendieta, te pido que incluyas este nuevo blog -made in córdoba- y algo diferente...
http://robertolomje.blogspot.com/

Alejandro dijo...

Llego tarde...

1. Qué buena contestación a JPF.
2. Adhiero también a lo de la vivienda.

Slds,
Alejandro