29 septiembre 2010

La irresponsabilidad y la desfachatez


Voy a dar un largo rodeo  para llegar a casa. 

Todos nosotros, todos, siempre admiramos a alguien. Hay veces en que esas admiraciones son cómodas, sencillas, casi obvias. Si te gusta el fútbol y sos de Boca, admirar a Diego es, digamos, una obligación moral. El problema es cuando te gusta el fútbol y sos de River. Ver jugar a Diego y admirarlo exige de vos un plus de ¿hidalguía?, ¿nobleza?, ¿reconocimiento? Digamos que, siendo gallina, no es imposible que puedas admirarlo, pero que un poco se te complica, se te complica.

Como sea.  Este ejemplo parece de sencilla resolución. Veamos otros más complejos: te gusta la política, lo público, tenés una ideología, sos del partido tal, militás en tal agrupación y, de pronto, te encontrás admirando algún aspecto de un adversario político tuyo. Y pasa. Porque si no te pasa quiere decir que no mirás. Y si no mirás sin anteojeras, convengamos, estás haciendo política mal.

Hecha esta larga introducción nos vamos acercando a donde quiero llegar. Sigamos por esta pregunta: ¿son “transferibles” las admiraciones? Con transferibles me refiero a lo siguiente: que Maradona sea dios del fútbol, me habilita a mí mismo a respetar su palabra santa en el tópico “política internacional” o “biología molecular”? Porque digamos que él, como todos, es libre de decir lo que se le canta. El problema es mío, de cómo y desde qué lugar estoy dispuesto a escucharlo ¿Hay “intocables” todo terreno en el ágora? ¿el hecho de "admirar" a alguien lo hace, repito, intocable? ¿In-criticable? ¿Si la admiración se transforma en a-crítica, no estamos en el camino del fanatismo religioso?

Creo que van sospechando hacia dónde voy, así que vamos de una vez.
 Admiro inmensamente a las Madres de Plaza de Mayo. Admiro así de igual a las Abuelas y a muchos organismos de Derechos Humanos. Admiro inmensamente a Hebe de Bonafini tanto por su labor por la memoria, la verdad y la justicia en este país como por su militancia social de todos estos años. Y así como sería absolutamente incapaz de discutirle un ápice cualquiera de sus posiciones en torno a los derechos humanos, no tengo empacho en decir que he disentido más de una vez con sus posiciones ¿políticas? Y supongo que lo seguiré haciendo con el mismo énfasis que seguiré apoyando su lucha.
Ahora bien: hoy, después de su discurso de ayer, está de moda criticar a Hebe. Así que no voy a aportar mi granito de arena a eso. Hebe es como es, todos la conocemos: dice lo que piensa, sin hipocresías, sin especulaciones.
Mi crítica va para otro lado y va en formas de preguntas. En cierto modo, muy remotamente, asumo que es una autocrítica, en el pequeñísimo grano de arena que me toca como parte de un inmenso conglomerado nacional y popular.
Mis preguntas incómodas, que seguramente me traerán más de un dolor de cabeza son estas: a) con el inmenso tejido político/social/cultural/gremial que se construyó detrás de la nueva Ley de Radiodifusión, ¿era necesario que fuera Hebe (o Estela) quienes hicieran uso de la palabra ayer? ¿Todos los prestigios son transferibles, en cualquier circunstancia y para cualquier lucha? ¿No hay una irresponsabilidad colectiva en esa ausencia de, je, “otras voces”??
b) Si escribo esto, con respeto pero con sentido crítico, con libertad de pensamiento y de opinión, ¿paso a ser un traidor que no aguanta los trapos?¿No hay una inmensa desfachatez en mi al hacer este planteo?
c) Desde cuando pasamos a entender y profesar la política como “tener la razón” en vez de “el arte de convencer a los demás de que se tiene la razón”? ¿Desde cuándo vale más “el aguante” que “enamorar”? ¿Se puede seguir teniendo una épica “resistente” cuando somos gobierno hace siete años?
Si no somos mayoría no somos populares. Me lo voy a tatuar en el pecho. Al lado de Dalma Y Gianina.

20 comentarios:

Gabriel Puricelli dijo...

Le firmo abajo, Mendieta.

NS/NC, mi blog

Gonzalo Pardo dijo...

Yo también firmo abajo. Incluso me ayudaste a ordenar un poco lo que andaba pensando desde ayer. Saludos!

Gerardo Fernández dijo...

Hoy voy a abrir el programa leyendo el post de Sebastián y el final del tuyo.
Sabelo.

Soleeedá dijo...

De acuerdo, igual noto siempre un miedo a criticar a Hebe. No es que se puso de moda criticarla, es que de repente a muchos no les gustó lo que dijo y en el contexto entonces no es uan cuestion que cuando uno la critica es porque "esta de moda" sino porque quiere expresarse y no hay que tener miedo a decir: "la verdad que no estoy de acuerdo con ella" sin miedo a que otro te venga a decir que sos un pro dictador que apoya la frase "Locas de la Plaza de Mayo" o esas idioteces que he escuchado por estos días a todo aquel que se anime a decir que no esta de acuerdo o que no le gustó.

Como dije en otro lado, no es una cuestion de blancura ni de formas, sino 100% de inteligencia y le faltó inteligencia.

Ahora, eso no hace que la dejemos de apoyar por lo que representa sólo que quizá no fue la mejor idea.

Necesitamos agregarle inteligencia a la pasión, sino estamos hechos.

Anónimo dijo...

Tal cual, compañero.Para enamorar, no sólo es lícito sino recomendable, lavarse los dientes, elegir la pilcha y asegurarse de poner el mejor perfil.Independientemente de que ayer había que poner la gente en la plaza (cosa que se hizo)como hecho fundamental políticamente hablando, en lo de los discursos me parece que debiéramos resaltar el abanico al que hacés referencia, como un efectivo ejercicio de unidad popular.
Ser mayoría también implica una vocación de serlo.Creo que vivimos un período bisagra donde no nos convencemos del todo que se acabó la resistencia y comenzó el desarrollo de un proyecto que sin negar sus antecedentes resistentes, está obligado a ofrecer respuestas y generar nuevas preguntas, como la suya.
Los prestigios bien ganados no sólo no nos eximen, sino que nos obligan a cuestionar cuando algo no nos parece acertado.Es lo que cada compañero merece.Eso sí, sin darle espacio a las ratas de la vereda de enfrente.
un abrazo
PEJE

Nicolás Lichtmaier dijo...

Coincido. Hoy en Twitter vi posturas tremendamente duras con cualquiera que critique a Hebe. Se dijo “vendepatria”, o que uno necesita mucho Toddy, o cosas así. También vi a más de uno repetir la consigna aprendida de “tomar el palacio de Tribunales”.

Y todo lo que yo decía era: “Yo respeto a Hebe por su historia, su militancia. Y respeto su derecho a decir lo que quiera cuando va a una entrevista en C5N, pero si se suma como militante a una pelea complicada como ésta por la ley, debe ser para ayudar. Y se puede criticar, no seamos zombies...”

Un pensamiento que no me animé a twitear es que se me ocurrió que quizá, con la historia enorme de Hebe, la ley de medios le parezca poca cosa... y su motor principal sea seguir en su pelea, en su épica, levantando sus banderas. Así la sigan cinco, mil o millones...

Y bueh...

sin dioses dijo...

Una respuesta
http://bit.ly/8YsFb5

ElGauchoGPS dijo...

Mesmamente, Mendieta. Fijate si podés en mi blog, en el que destaco lo que creo que perdimos (al pedo) ayer... no para cazar brujas, si no para crecer! Abrazo!
elgauchogps.blogspot.com

Flavia dijo...

No tantos dolores de cabeza, ya ve (por lo menos, por ahora).

Creo que más que temor a criticar a Hebe, es temor a sumarle argumentos a los que la/nos quieren bajar de un hondazo; y sí, también autocensura para evitar la reprobación dura de los que son del palo.

Y así, con todas las críticas que uno podría hacerle al gobierno, por lo que considera fallas o cosas que no están buenas. La discusión de siempre: sí la crítica y el debate interno suman o no. La autoindulgencia, seguro que no.

Triste no poder pensar que la crítica puede ir de la mano del respeto, la admiración, el aguante.

CynAcu dijo...

Coincido en parte con el final de la nota, lo de enamorar, es muy cierto. Pero tambien es cierto y convengamos que la excusa de hacerle el juego a la derecha por esa frase de tomar el palacio ya no es necesaria para que nos demonizen, si no hubiera dicho eso seria otra cosa, como los bolsones de comida, etc.Seria igual de aplicable a lo de Lucas Carrasco y me parece que fue todo una gran pelotudez de Leuco y Cia.
Trabaje y milite junto a las madres de Hebe mas de 5 años y las conozco desde muy adentro por eso capaz que no soy la persona mas indicada, pero a mi entender son las unicas personas con las cuales disenti miles de veces, pero jamas las criticaria en sus exabruptos o lo que fuera, no se, no me da, me da verguenza.me siento cerca de los miles de imnbeciles con los que me cruce en toda mi vida, madres de terroristas, blablabla.Creo que estan en todo el derecho de decir lo que quieran y al mismo tiempo creo que no hay nadie capaz de decirles que no suban a hablar a una madre o a una abuela.Hubo discursos mejores? mas moderados? mas enamoradores? seguramente. las mas aplaudidas fueron hebe y estela.
Creo que a un compañero/a, se lo defiende siempre. No se es mi humilde parecer y proceder. estan muy buenos tus posts y es muy enriquecedor leerte.Gracias.Saludos.

Soleeedá dijo...

No entiendo esa idea de que Hebe de Bonafini es sagrada. Los que dramatizan las criticas son los que defienden sin darse la posibilidad de disentir o simplemente no estar de acuerdo.

Si entramos en la idea que a Hebe no se la puede criticar porque sufrio mucho en la vida y fue victima del terrorismo de Estado entonces no podemos criticar a ninguna victima de nada.

No muchacho, hay que entrar en razon y saber que es SALUDABLE poder disentir y expresar cuando no estamos de acuerdo, sea Hebe de Bonafini, Madre Teresa de Calcuta, Cachito Vigil o quien sea, no existen las vacas sagradas o por lo menos, no deberían existir.

rinconete dijo...

Sin duda no hace falta acordar con todo lo que dicen aquellos que admiramos, ni siquiera es necesario filtrar cada frase para aceptar un discurso.

Estoy a favor de las Madres y en desacuerdo sobre los comentarios de Hebe referidos al atentado a las Torres Gemelas. Comparado a aquellos, el discurso frente a Tribunales solo me fastidió.

Pero cada vez que ocurre algo así, la explosión de un energúmeno y el fastidio de aquellos que soñamos con otras formas para enamorar a los no enamorados, recuerdo que fue justamente cuando teníamos de ministro a un civilizado como Lousteau (cuya llegada aplaudí) y a un JDG que comparado a Aníbal era el conde Chikoff, que el país se incendió y que Cristina casi vuela por el aire.

Recuerdo la 125 y creo que los energúmenos saben algo que nosotros no.

MarianoMundo dijo...

Hola Mendieta y cía,
un aplauso por el post.
Vengo masticando las ideas respecto al discurso, y realmente me cuesta encontrar un punto medio. Respeto y orgullo, por supuesto. Y lo de enamorar, perfecto, estoy de acuerdo. La conocemos bien a Hebe, sabemos de su verba, no debiera sorprendernos. Ahora, ¿le podemos poner una mordaza? Y no, seguro que no. ¿Le podemos pedir que haga otra cosa de lo que viene haciendo? Tampoco.
Yo creo que Hebe tiene más autoridad que muchos otros para estar arriba de un escenario. Ella (ellas) son uno de los actores principales de este proyecto, de hecho la política de medios las tiene en el centro de escena justamente por los crímenes de lesa humanidad que involucran.
Siguiendo el hilo, en el momento que Moyano, por tirar un ejemplo, diga algo que no enamore, ¿también lo tendremos que bajar del escenario?
Por otro lado, no dejo de pensar que sería deseable bajar un cambio, también. A todo nivel (sea un blog, el twitter de Anibal o el escenario en la Plaza). Confrontar todo el tiempo con todo el mundo suele espantar a la bendita clase media, la que debieramos enamorar. Y cansa un cacho polarizarlo todo.
No se che, sigo en el mismo goyete...

RR dijo...

Hola Mendieta, mirá hay algunos que pensamos que ya no vale la pena callarse la boca todo el tiempo, que hay que escuchar permanentemente palabras agresivas sin responder en haras de la convivencia o el respeto. Ya lo hicimos durante mucho tiempo y sin embargo igual nos siguen agrediendo. Esto desde lo cotidiano, de cada día con los compañeros de laburo por ejemplo. Y respecto de la sociedad o la "opinión publica", la gente, la que conserva los modos en el hablar, son los que de algún modo comparte lo expresado por los medios y sus lenguaraces los intelectuales orgánicos del poder cultural hegemónico. A Hebe la critican no solo por lo que dice sino por lo que ahora esta apoyando.
un abrazo

Jorge dijo...

El instaurar un tema secundario como principal pasa a ser parte del juego del enemigo. No voy a pontificar acerca de las virtudes y defectos de los dichos de Hebe. Lo que si tengo claro es que la Ley se promulgó hace UN AÑO. Y que con la complicidad de diversos estamentos judiciales y con la anuencia o impotencia de los supremos las prácticas de las cautelares mantienen las cosas en un status quo que irrita, molesta e influye en el ánimo de los militantes y simpatizantes. No es cuestión de hacer magia ni de proponer la revolución bolchevique. Pero si los dichos de Hebe son groseros o injustos, no lo fueron menos los de Biolcatti, Morales Sola, Lanata, Buzzi, D'Angeli y de cuanto transtornado del rejuntado A que ha encontrado al gobierno enfrente de sus intereses. Sin dejar de mencionar el comunicado a traves del blog judicial en el se enfrenta mentirosamente al gobierno, afirmando que se ha reducido el presupuesto judicial. Que cambian los dichos de Hebe? Donde está lo trágico de tal discurso? El que no sea politicamente correcto? Lo veremos en los tiempos. No creo, de ninguna manera que sean decisorias de los acontecimientos que se avecinan. En todo caso Lorenzetti tambien deberá dar cuenta de su mendacidad. Y en esos tiempos nos veremos a ver quien retrotrae una bravuconada o una mentira. Por otro lado no leo la desmentida de Lorenzetti acerca de su reunión con Rendo fuera de los ambitos judiciales.

Alejandro Turner dijo...

Suscribo hasta las comas. Qué suerte estar del mismo lado. Una vez más.
Abrazo.

petinto dijo...

Muy bueno lo de Mendieta sobre el aguante y el enamoramiento. Un tal Antonio Gramsci explicó muy bien este tipo de asuntos. Creía que en política no se puede luchar sin tener en cuenta la hegemonía, un concepto bastante complejo que básicamente significa que una mirada parcial –de una clase, de un bloque histórico- alcance el valor de lo universal.

Podemos bajar un poco el nivel de complejidad y, más en criollo, decir que no se puede hacer política pensando que el medio está vacío. Que todos son nuestros o de la contra. Y entonces todo consiste en motivar a los nuestros y maltratar a la contra. Todos los términos políticos son territorios de conflicto, no hay ninguno neutral. Pero la historia de los pueblos consagra algunos y les asigna valor general. La democracia, el estado de derecho, la independencia de la justicia son valores a los que nuestra terrible historia les ha dado una importancia central.

Son nuestros y no de Magnetto. Somos nosotros los que nos enorgullecemos porque a los asesinos del terrorismo de Estado se los juzga con todas las garantías, las mismas que ellos negaron a sus víctimas. Somos nosotros los que exigimos que se respete el voto popular que dio lugar a este gobierno. Nosotros los que repudiamos a los grupos económicos mediáticos que no cumplen con las leyes.

No hay por qué regalarle a la derecha el vocabulario democrático y republicano. Como dice Mendieta, para ser populares hay que ser mayorías. Cuando las condiciones nos llevan a ser marginales o testimoniales mala suerte, lo somos. Pero es muy malo que la marginalidad nos seduzca hasta querer quedarnos en ella cuando estamos disputando el poder.

Anacrónico (de www.revista-umbrales.blogspot.com)

paniagua dijo...

Uno de los modos de bajar a Hebe de ahí es dejar de tributar diciendo siempre cuánto se la admira, como pidiendo disculpas para disentir un poquitito. ¿Se entiende?

Abrazo

Anónimo dijo...

yo kiero crecer con hebe arriba de los escenarios. y la verdad q justo ponerla en el mismo renglón q un "cacho vigil" es una sutileza demasiado innecesaria. abrz, normis.

Carlos G. dijo...

Hay algo que se llama honestidad intelectual y creo que de eso, entre otras cosas, habla tu post.
Y lo comparto.
¿Es un traidor Ricardo Forster cuando dice que el discurso de Bonafini fue extemporáneo e injusto?
Cuando no se puede decir lo que uno piensa para "no darle argumentos al adversario" estamos por mal camino.