21 mayo 2010

Hacer historia


Ayer tuve un día agitadito, así que empiezo por el final: a eso de las nueve de la noche pasamos caminando por Defensa y Alsina con Lucas -por si no lo recuerdan, en esa esquina estaba la Jabonería de Vieytes- y, enfundados en unos sacones muy decimónicos, nos encaminamos a un bar a trazar el impecable plan que nos llevará indefectiblemente a una revolución acá y a arreglar el mundo después. Poniéndonos a tono con el Bicentenario, discutimos cómo hacer historia hoy. Tomamos unas cervezas, fumamos en la vereda y al par de horas nos fuimos contentos porque habíamos fracasado. Es nuestro estilo, qué le vamos a hacer.

También nos peleamos, por supuesto. Quizás acá valga la pena contar cómo son las salvajes peleas que tenemos con Carrasco. Uno empieza tirando una sentencia lo más extremista posible y el otro sube la apuesta. Algo así: "el Bicentenario es una chotada propia de estos porteños del orto", dice Lucas. "Tenés razón, lástima que los entrerrianos como vos al final ayudaron a los unitarios. Así que bajá el tonito que en el fondo sos cómplice", le contesto.
Eso, a la larga, larga que dura un par de botellas, deriva en Lucas defendiendo la Primera Junta y yo a las montoneras federales. Digamos que lo que nos gusta es pelear para después amigarnos. También pensamos que hay algo que recuperar, algo filosófico que recuperar y defender del olvido: la capacidad del polemista que no busca ni persigue un beneficio material de la discusión que está llevando a cabo. Ni siquiera el placer de ganar la discusión. Además de practicar para el Congreso, hay algo de poético en discutir por el sencillo hecho de discutir. Y ya sabemos que lo poético les gusta a las chicas, en especial a mi novia y todas las novias que Lucas va a tener (esto último puesto al sólo efecto de no tener que escuchar un reproche esta noche. Utilitarismo, que le dicen).

Igual yo iba a escribir de otra cosa. Iba a escribir que antes de eso estuve chusmeando un poco en la Plaza de Mayo la Marcha de los Pueblos Originarios. Había ido con la pretensión de escribir una crónica pero no pude. Lo que escribí son estos tuiters mientras estaba ahí:
- Pza de Mayo: las banderas de colores resaltan sobre el blanco "refulgente" del Cabildo.
- La tierra es una sola, dice la oradora. Todos nosotros también, pienso al toque.
- Banderas de CTA, Tupac, Comedor Los Pibes, 678, Humansitas y Comision Interna de Clarin y Perfil. Ah no, esas no. 
Asociación libre: Pachamama, tierra, ruta, arena, playa, mar, mi pueblo. Ahora los invitoa ustedes...

Ahí, en el último tuit, mi pensamiento más profundo del Bicentenario. Hay un aspecto de conmemorar el Bicentenario que poco tiene que ver con "la historia objetiva" de nuestro país. O, mejor dicho, tiene que ver en cómo -desde nuestra propia e inevitable subjetividad- nos apropiamos de esa historia para resignificarla y hacerla propia. ¿De qué soy, somos, herederos? ¿De qué luchas, de cuáles fracasos, de cuáles épicas, de qué sangre, de qué pequeños triunfos, de cuáles aberraciones? ¿Qué mochila de doscientos años eligo para ponerme en la espalda para dentro de un rato levantarme de acá, vestirme, lavarme la cara y salir a trabajar? ¿Cuánto de esa mochila pesa y cuánto te hace volar? ¿Por qué siempre, cuando pienso en eso, no puedo dejar de pensar en el mar, en los tamariscos de los médanos, en los amigos de la niñez? 
Quizás, solo quizás, saber de dónde venimos sea más doloroso, más emotivo y más paradojalmente sencillo que elegir a dónde queremos ir. Es jodido, desafiantemente jodido, asumir que también todos nosotros, hoy, acá, estamos haciendo historia. La que leerán nuestros nietos. ¿Estaremos a la altura? Y ojo que no planteo estar a la altura de "los próceres" eh. 
Estaría contento...no, contento no. Estaría sereno si supiera que la historia que estamos haciendo la hacemos entre muchos, por justicia por la mayoría y para que todos se sientan parte. Aunque sea, los menos, se sientan parte de los perdedores.
Eso. Hacer la historia entre muchos y para muchos. Y me doy por pagado.
 

2 comentarios:

guille dijo...

Paciencia.

Lucas Carrasco dijo...

Me hiciste re{ir. Es cierto que esta el placer de discutir porque si nomas, pero uno debe intentar creer que tiene un sentido trascendental, que sino, sale mal la actuacion