22 abril 2010

Alabanza al malvón

La terraza de la casa de mi abuelo, en Boedo, tenía sus infaltables macetas con malvones. También el zaguán, ese zaguán que todavía está sembrado de desteñidas baldosas amarillas y guardas negras. En ese zaguán, las macetas, esas de cemento con patas hechas para que se quebraran con el peso del tiempo y de las lluvias, tenían malvones. Malvones rojos, rosas, blancos, naranjas.
La casa almagrense de mi otra abuela, en la terraza y en el patio que daba a la cocina, también estaban cubiertos de malvones en flor. Y así fue que heredó, el fondo de una casa pueblerina que llamarlo jardín sería exagerar, esas plantitas y esas flores tan desprestigiadas.
Dediqué toda mi infancia a combatir los malvones casi tanto como a la ruda que estaba en el pasillo del costado. Las hojas de los malditos malvones eran toscas, groseras, ásperas. Las flores sin mucho perfume, sosas, burdas. Tuve una etapa en que me dediqué, allá por los 12 años, a cuidar con esmero mi cantero de conejitos. Hasta logré, en esta guerra de trincheras, componer un cantero entero de conejitos violetas, blancos, rojos amarillos y azul francia. También, tejiendo alianzas antimalvones, regué sistemáticamente los rosales y hasta los gladiolos. Esperaba ansioso la llegada de la primavera para ir al vivero de la avenida y cambiar un par de horas de laburo embolsando tierra negra a cambio de unas petunias coloridas.
Después me fui. La casa de mi infancia se vendió y es ahora un chalet feo y ostentoso, con esas dobles puertas que sirven para entrar los plasmas sin que se rayen. Quizás anhelando Atlantic City, y a dos cuadras del Atlántico pero en el hemisferio sur, el nuevo dueño la decoró con esas mangueras de luces navideñas yanquis que recorren todo el frente por debajo de los aleros.
Ya llegado a la ciudad supe tener, hasta en los monoambientes que fueron mi refugio estudiantil, una macetita con alguna flor en el marco de la ventana que daba al pozo de luz. Ahí me sentaba a leer y a fumar y a pensar en escribir. Luego, más luego, que ya van muchos años, fui agregando macetas en los balcones y me dediqué a la horticultura ciudadana. Una vez coseché dos morrones y un tomate y estuve a punto de ir a afiliarme a la Federación Agraria de la emoción.
Cuando me mudé por última vez, a donde ahora escribo esto, con un hermoso balcón que da al oeste y al sol de la tarde, fuimos con Cachorra a un vivero y nos trajimos una azalea y seis hermosas macetas de diseño –esas modernas, cuadradas y grises, de cemento- llenas de petunias, siempre vivas y margaritas. Todavía no teníamos camas ni mesa en la cocina.
Eso fue hace casi dos años. En el medio se fueron muriendo algunas plantas, fuimos metiendo una enredadera y hasta un par de potus y helechos que me traje del departamento de mi vieja cuando ella se murió. Y otra tarde de domingo nos afanamos de una vereda un gajito de malvón. Y se plantó.

Recién salí al balcón, antes de sentarme a escribir esto, regué las plantas y me quedé mirando un rato largo las tres plantas de malvón floridas. Malvones rojos. Rojo sangre, brillantes. Y me acordé de todo esto que ahora les cuento.
Un cuento que, quizás, habla del triunfo de la memoria y de la familia.

11 comentarios:

Yaya dijo...

Las macetas de cemento, esas con pata y rayas a los costados, pobladas de malvones también me recuerdan mi infancia. En esa larga y despareja hilera de malvones y otras esepcies que ya no recuerdo improvisaba por las tardes largas travesías selváticas con los soldaditos y acuanautas (era lo que había).

Artemio López dijo...

yo no logro que el pasto cubra el espacio de tierra que le reserve en el fondo. Mi frustración era tan grande que decidí olividar, este post me lo recordó no sé bien porque pero es asi....muy bueno Mendieta!

Fitus dijo...

muy bueno compañero... muy emocionante!

un abrazo.-

Anónimo dijo...

yo lideré la alianza antimalvón en avellaneda. no puedo sentir ese olor sin q me recuerde a mi madrina y su peluca, al pasillo interminable lleno de familia, plantas y bichos, a mi padrino y su busto de evita q cuidaba más a la peluca de su mujer, a mi abuela agachada pelando perdices...
siempre hubo malvones y siempre los combatí. había calas y gladiolos, que tamopoco me gustaban pero mi problema eran los malvones, su olor y esas hojas rústicas con pelos horribles.
en esos días cuidaba mis hortensias lilas y ahora de mis cactus, q aprendo a querer con los consejos del gallo bataraz.
q buenos recuerdos mendieta, pese al malvón. abrazo, normis

Anónimo dijo...

yo lideré la alianza antimalvón en avellaneda. no puedo sentir ese olor sin q me recuerde a mi madrina y su peluca, al pasillo interminable lleno de familia, plantas y bichos, a mi padrino y su busto de evita q cuidaba más a la peluca de su mujer, a mi abuela agachada pelando perdices...
siempre hubo malvones y siempre los combatí. había calas y gladiolos, que tamopoco me gustaban pero mi problema eran los malvones, su olor y esas hojas rústicas con pelos horribles.
en esos días cuidaba mis hortensias lilas y ahora de mis cactus, q aprendo a querer con los consejos del gallo bataraz.
q buenos recuerdos mendieta, pese al malvón. abrazo, normis

nilda la otra. dijo...

Me acorde leyendo esto de un breve poema ruso
Al que nunca sembro, lo maldice la tierra//el que nunca sembro/sera polvo,no tierra./Mi mano no sembro.

Pero,si, mi mano sembro malvones,en mi infancia, porque el generoso malvon, cortas una ramita, la pones en la tierra, y florece, con su olor raro y sus democraticos petalos con los que jugaba encimando a mis uñas, simulando uñas pintadas de rosa malvon.
Lanus digo, y no miento.
(Mi fondo da verguenza, tendria que plantar malvones)

rinconete dijo...

La melancolía es una fuente inagotable de inspiración.

Muy buen post, aunque con el potus no lo sigo.

Saludos,
r.

Enrique Pazo dijo...

"La casa de mi infancia
fue cuna de alegrías,
lugar de las palabras
que decían verdad.
Tenía un fondo largo
con árboles y plantas,
y un trino suave y tierno
de pájaro en sus ramas..."

Anónimo dijo...

que cosa no? el malvon es una planta rustica,comun y bien popular...crece en cualquier lugar...por eso diraimos esta en las añoranzas de muchos....tal vez esto le sirva para hacer asociaciones...
Muy lindo lo que escribio y tambien lo que figura al pie de ..."quizas tambien le interese".......

natanael amenábar dijo...

No me digas que este no es uno de esos posts que más te gustan, porque no te creo.

Mendieta dijo...

Obvio. Es más, todo el resto de los posts son excusas para traer tráfico y que lean algunos de este tipo.
Abrazo!