29 noviembre 2009

Teorías incomprobables sobre:

Los modos de lectura y otros consumos culturales (?):

Empecemos por el principio. A mí me gusta más leer que escuchar la radio, música, ver televisión o ir al cine. Y esto sí lo tengo científicamente comprobado. Por empezar, si voy por la calle caminando, o en el bondi, no puedo dejar de leer. Y que se entienda. No digo que voy leyendo un libro o el diario, no.

No puedo parar de leer todo lo que sean letras y pasan delante de mis ojos. Algo así: Subte, Haciendo Buenos Aires, camas, licencia número 2134 GCBA, papas dos kilos tres pesos, sinteplast, andamios BA, salas de ensayos, clarín miente, su ruta. Pero esto no es todo. Las ganas de leer le pueden llegar a ganar a todo. Otro ejemplo: estoy viendo Racing contra Boca, es domingo a la tarde y tirado en el piso está Enfoques de La Nación. Posta que lo termino ojeando mientras mantengo atención flotante sobre el relato que llega desde la tele.

Ahora bien. Soy un pésimo lector. Por empezar no puedo leer un solo libro a la vez y muchísimo menos clavarme las obras completas de nadie de un saque. Yo necesito ir mechando el siguiente combo: una novela (si es policial negro mejor), algún clásico de la literatura, un ensayo sobre política o filosofía y uno de historia. Así, un rato cada uno, asegún el humor. Pero, para colmo, no puedo parar de –mientras voy leyendo- pensar cómo hubiera editado yo ese párrafo. Y ojo: salvo contadísimas excepciones, me le animo a cualquiera con la reedición. Al menos dentro de mi cabeza.

Con la radio tengo menos entreveros y un abordaje más utilitarista. La pongo, ahí, de fondo, mientras hago alguna otra cosa, pero nunca me van a ver sentado escuchando la radio. Es más, si hasta cuando hago radio me dan ganas de pararme y ponerme a caminar y hasta estoy tentado de llevarme la plancha, el apresto y las camisas al estudio para ir aprovechando el tiempo.

En cambio, así como soy un muy mal lector, soy el perfecto espectador de cine y el sueño de todo director: un chabón que abandona todo tipo de incredulidad al entrar a la sala. Para que se entienda: si la película es de terror yo no las puedo ver porque me dan miedo. Si es de guerra pienso que en cualquier cambio de escena me clavan un tiro a mí que estoy ahí sentado. Si es comedia me cago de risa aunque sea mala. Si es de esas cultas que pasan en el Malba dirigidas por algún chico rico que tiene veleidades metafísicas y rebeldía adolescente a los 40, me duermo. Es por estas razones que hace mucho tiempo que no puedo ver ningún film que sea un drama, porque lloro a moco tendido y no puedo evitar identificarme con el que la pasa mal.

Ya bastante tengo con mi propia mirada cuando salgo a la calle para andar pagando para sufrir. 

5 comentarios:

Ignacio dijo...

En mis veintes tenía el mismo problema, lo cual me perjudicaba enormemente con mi carrera universitaria.
Fue asi que recurrí a un curso de "Concentración y Focalización" (tal era el nombre) y luego de terminarlo deduje dos cosas: La primera fue que la dispersión no se cura pero puede reducirse en cierto grado, y la segunda, que mi carrera no me gustaba en absoluto, por lo que decidí pegar un volantazo y tomar un nuevo rumbo.
Con el cine me pasa lo mismo, para mi es inevitable terminar de ver el señor de los anillos y querer salir a matar orcos, je.

Anónimo dijo...

mendieta es una ternurita.
abr
normis

Marco[s] dijo...

mendieta pongase recio, no le pueden decir ternurita como asi no mas.

pd: lo de la plancha fue un exceso. el hombre no plancha salvo la camisa del sabado a la noche. el resto de los dias es ponerse la remera y mojarla con los dedos mientras se la estira en los 4 sentidos cardinales.

margarita dijo...

siii es una ternurita

Martín (Latino) dijo...

Mendieta, en cuanto a libros soy peor: leo usualmente de a uno y muuuuuy lentamente. Si me aburre, empiezo con otro pero lo dejo totalmente colgado al anterior hasta que en un futuro lejano resurge de las cenizas. No me pasa de pensar en reformular la redacción de un libro, sí me pasa de hacerlo en los programas de radio o TV ("¿por que no le preguntó tal cosa?"). Y de las películas, totalmente a la inversa. No me puedo creer ninguna, y pierdo el foco muy rápidamente.

Salutes.