17 noviembre 2009

Apuntes sobre Psicogeografía Argenta

“Más viajo a la Costa, más entiendo a Mendieta”.

Alguna vez leí por ahí que todo el saber de Leonardo Da Vinci cabría hoy en un pendrive. ¿Qué tremenda pelotudez, no? Pensar que el saber se puede acumular, digo.
Sin embargo, lo que es innegable de los tiempos que corren, y cómo corren, es la ultraespecialización de cada saber, de cada rama de la ciencia, de cada periodista deportivo.
Es así que hace rato que vengo postulando, entre bar y bar, la necesidad de fundar una nueva especialidad: la psicogeografía.
No se rían. Lo digo en serio. Sospecho que la estructura mental (con perdón de la palabra estructura, claro, que está más demodé que la palabra “organización” en una fuerza política) de un ser humano tendría fuertes ligazones con el ambiente geográfico en donde transcurra su infancia y su temprana adolescencia. Momento en el que, y eso sí lo sabemos todos, se constituyen algunas de las características psíquicas de cada uno de nosotros. Y ojo: digo “sospecho” y “tendrían” nada más para hacerme el modesto y concursar alguna beca del Conicet cosa de hacer la investigación, pero, entre nosotros, no digan nada, estoy seguro.
Ponele: Un tipo de la pampa tiene una relación con el espacio, y por ende con lo finito y lo infinito y, por consiguiente, con la trascendencia, radicalmente distinta de un chabón de la cordillera. Hipoteticemos: te levantás en Quemú Quemú y mirás para todos lados y sólo ves horizonte. Pasto y horizonte. A lo sumo un alambrado en el medio, pero poco más. Necesariamente, esa aparente monotonía –insisto: aparente, que para algo están los baqueanos cimarrones- generará un espíritu afecto a la imaginación surrealista, un ahorro patológico de palabras, cierta inclinación a la soberbia (si todo es infinito, ¿por qué no yo mismo?) y una tendencia irrefrenable y comprensible a enfrentarse con Dios: si hiciste así de chato todo,  te discuto mano a mano, que a mí me da el cuero.
En cambio, un tipo nacido y criado al pie de un cerro será diferente. Consciente de su inmensa pequeñez, que no es necesario mirar al cosmos con el Aconcagua ahí. Hay, en su alma, matices de colores y sombras que reflejan las escarpadas y los valles. Será la constancia y el empeño y la relación con el tiempo una de sus cualidades. Que subir la cuesta no se hace rápido ni de golpe, que estamos yendo pero para llegar, despacio, pero sin parar. Y Dios, aún para los ateos, los agnósticos e incluso, y sobre todo, para los apóstatas montañeros, es un tipo de temer y respetar.
Se preguntarán, espero, cuáles son las características psicogeográficas de los nacidos frente al mar. Bien, que ahí quería llegar. Una irrefrenable pasión por la crítica y la autocrítica nacida de la contemplación de las olas. También, surgida de ahí, cierta inclinación al pragmatismo: “Si, todo muy lindo, allá vemos el horizonte, pero en el medio las cosas se mueven, cambian casi constantemente y si queremos llegar tenemos que ir adaptando las velas”. Consciente de lo eterno y de sus límites, que para eso basta intentar contar los granos de arena, ayer montañas, de un médano. Cambiante, dubitativo, inquisidor.A veces sí, a veces no. Como las mareas. Afecto a la metafísica de rastrón y a las inutilidades. Y así de cambiante su relación con la divinidad: son, en su amplia mayoría, ateos no practicantes. No sea cosa de que mañana haya sudestada y yo sin mi estampita.
Podría seguir y establecer luego diferentes particularidades. Que no es lo mismo si vivís en un pueblo de mar que si vivís en el edificio Havanna de Mar del Plata, en el Cerro Colorado que en el Cerro Castor. O la influencia psicológica de un río largo. O ancho. Pero eso lo dejamos para la tesis.
Sólo voy a terminar bosquejando algunos caracteres patagónicos versión costado atlántico: mezclen mar, desierto, una montaña en el horizonte, un río donde termina la ciudad, cerca de las casitas y agreguen viento. Mucho viento. Está jodida la cosa.

20 comentarios:

Estudiante crónica dijo...

Totalmente de acuerdo!
creo que la gente que vive en islas tambien tiene algo distinto (mas desconfiados?), que el viento-frio es un factor importante en la psicologia patagonica (resignacion-locura), y que no es que los santiaguenhos sean vagos, es que hace demasido calor.

Pedro dijo...

Muy interesante el post, me gusto el termino "psicogeografia". Visto desde el paisaje "natural" no hay mucho escrito, los analisis caen en lo pintoresco y la paja poetica pero no en "el hombre comun". Tienden a "el descubrimiento del paisaje de un Zaratustra urbano" .Lo que si hay son escritos y teorías sobre la ciudad entendida como paisaje artificial y los efectos psicologicos que produce en las personas (Kevin Lynch, "la imagen de la ciudad", 1967; es quiza el libro que le dio un marco mas accesible al tema). De lo que no hay nada escrito es sobre el efecto psicológico de las personas en relación al paisaje dentro de un determinado contexto histórico-social. Yo creo que estas cuestiones que planteas en el post son necesarios para aquel que quiera modificar las cosas, minimamente para hablar de federalismo con propiedad o tener las llaves del conurbano.

Saludos
Pedro

Inmanente dijo...

MB mendiet, pero yo incluiría la dimensión Urbana, el carácter se forja en las interrelaciones sociales con el marco geográfico de fondo, y no es lo mismo un pueblito pampeano de 1000 hab que una ciudad como Rio Cuarto o Bell ville, pampeanas pero con otra escala denmográfica, igual debe pasar para el costero de pueblo y el de Mar del plata x ej.

Comandante Cansado dijo...

Esto es muy, muy bueno. Le tiro línea, Mendieta: ¿y cómo sería la gente de las islas del delta, la que vive en el río Capitán, por ejemplo?

Mendieta dijo...

Estudiante: sí claro. Al menos las primeras investigaciones nos muestran eso.
Pedro: voy a tratar de leer ese libro que cita. Gracias.
Inamente: Pero claro! Le digo más: no es la misma psico vivir al frente o contrafrente.
Comandante: eh, buena pregunta!

Tomás dijo...

Este es muy bueno. Y yo no querìa morirme sin que me citen en el margen derecho. Doblemente agradecido.

El Canilla dijo...

El tipo que se cria al lado del mar , con las cuchillas y las lomas de un lado y un mar que , cuando sopla el viento sur se pone muy jodido, supongo que tiene aguante. Y aunque esté jodida la cosa, se ata al timón , porque tiene que seguir embarcado.

Anónimo dijo...

Interesante su inquietud Mendieta.- Siguiendo su pensamiento ¿no es clara la diferencia en la música de pueblos de montaña y los de llanura? La cueca chilena, el jodl (no sé si se escribe así) suizo o los valses austríacos, música de paisajes montañosos, es alegre, ligera, optimista.- La milonga sureña de la Patagonia, la música gitana de la "puszta" húngara, etc. tiende a ser más melancólica, contemplativa y lenta.- Sobre esto creo recordar que se llamaba "La pampa verde" una obra del poeta Hamlet Lima Quintana y el músico Oscar Alem que se refiere a las músicas del hombre en el paisaje llano e inmenso de nuestras pampas.- Un abrazo.- Capitán Medibacha

Mendieta dijo...

Comandante: me quedé pensando. Debo admitir que tengo una relación muy especial con el Delta. Parte de ello tiene que ver con ciertos genes de abuelos. Parte con el consumo de sustancias muy apropiadas para el entorno (diría que hacen un excelente maridaje con los sauces llorones). Lo que estoy seguro que es diametralmente diferente la psicogeografía de la Sección 1 y la de la Sección 2. eSO.

Mendieta dijo...

Tomás: graciavó. Ahora le estoy preparando algunas ideas para el post de Poder.
Canilla: ay. Cómo se llamaba el capitán de Moby Dick?
Medibacha: es cierto. Ahí tiene una subespecialización. La música.

Ariel dijo...

Mendieta, el post esta super, y la idea está buena, pero la disciplina ya existe como tal (no exactamente con ese nombre, claro: está consagrada gringamente como Environmental Psychology). Lo importante es que después de ganar la beca del CONICET podés publicar tus resultados en el Journal of Environmental Psychology (http://www.elsevier.com/wps/find/journaldescription.cws_home/622872/description#description), o en Environment and Behaviour (http://eab.sagepub.com/).

Cine Braille dijo...

Qué cosa Ariel, es como dice Dolina: todo lo que a uno se le ocurre, antes lo pensó un chino de hace mil años. O un alemán o un norteamericano, agregaría.

Ariel dijo...

Cine Braille, tu comment me llevó a leer de nuevo lo que escribí y debo reconocer que estuve medio boludo... citando a Dolina también, actué como un refutador de leyendas (je). Entonces agradezco el buen trato (merecía un "tomatela"), y disculpen la deformación profesional (eso sí que te condiciona el funcionamiento del celebro!). Saludos

Rodya Raskolnikov dijo...

Radiografía de la Pampa, che

Mendieta dijo...

Ah, claro. Ahora son todos expertos en "psicogeografía" de acá, los antecedentes de la misma, etc. No loco. No me caguen las ideas.
Por eso decidí que no leo más. No quiero que ninguna idea brillante sea mínimamente obturada por algún idiota precursor. Así se llame Martínez Estrada ni ocho cuartos.

Lic. Baleno dijo...

El Capitan Acab, ese que dijo "no se lo que pueda venir pero ire hacia eso riendo" mientras buscaba a la ballena perfida.

Ariel dijo...

Perrrrdooooonnn! No quise... como dicen por aca... fui mal cara!
Ahora pórtese bien, déjese de berrinches, y siga leyendo y escribiendo para que nosotros disfrutemos, que está bueno! Saludos.

Martín (Latino) dijo...

Está muy buena la idea, pero es un poco riesgosa... digo... ¿usté dice que hay algo en común entre, pongamos, un Kirchner y un Das Neves? o peor ¿entre un Sabbatella y un Rousselot?
¡Chan!

Comandante Cansado dijo...

Gracias por la respuesta, Mendieta. ¡Mire cómo la pegué y era usted nomás un conocedor (mucho más que yo, que simplemente quedé impresionado por la singularidad del lugar en una corta estancia por ahí)! Es impresionante la cantidad de microclimas (en sentido metafórico), atmósferas y estilos que hay en el delta.

El Asesor dijo...

Muy buen texto, mendieta. y lo bueno se agradece.

Gracias.