23 marzo 2009

Una duda cruel que me carcome

El sábado me distraje un rato mirando los foros de Crítica y de La Nación. No le dediqué demasiado tiempo, no. Me aburren esas MAYÚSCULAS indignadas, esas frases hechas sin un mínimo de argumentos y tanto enojo. Pero bueno, todo el mundo se merece –si bien no sus 15 minutos de fama- al menos sus cinco líneas de catarsis.
Ayer, domingo, caminaba cerca del Parque Rivadavia y leí un grafitti que atrajo mi atención. Decía algo así: “Sicópatas (sic) K, nos robaron la seguridad, vayansé Sicópatas”
Fue allí que las dos cosas se unieron, el foro, el grafitti, y me generaron la siguiente duda/reflexión:
Como sociedad somos bastante afectos a depositar en otros nuestros sueños, angustias, errores, anhelos y frustraciones. Quizás esto sea característico de toda sociedad moderna, lo ignoro. Pero parece que acá llevamos eso a límites un tanto exagerados. A veces sucede con deportistas (eh Diego, grande Diego), con artistas o famosos (lo dijo Mirtha, lo dijo Marcelo) o, a veces, con la irrupción de alguien que “cataliza” determinado “momento social” (anteayer Blumberg, ayer De Angelli, en la edad media el rabino Bergman).
Ahora bien. ¿Qué onda esto con los políticos argentinos? ¿Cuánto hace que un político con poder o en funciones de gobierno no resiste demasiado tiempo de “conexión positiva con la opinión pública? ¿Desde cuándo se perdió esos lazos que hacían que los hombres públicos tuvieran, más no fuera la adhesión, al menos el respeto de los “ciudadanos de a pie”? ¿Comenzó a perderse con el “Felices Pascuas” de Alfonsín? ¿Siguió con la década infame de Carlos? ¿Con el “es un pelotudo” de De la Rúa? ¿Con los modos “agresivos y agonales” de Néstor?
Y entonces: ¿cuánto puede soportar la democracia ésta tensión, ésta brecha, éste divorcio aparentemente irreconciliable entre “los políticos” y “la gente”?
Antes que me acusen de “corporativo” una aclaración. Cierto que hay enorme responsabilidad de los políticos ante esta situación y por un doble motivo: expectativas frustradas cuando son gobierno y discurso antipolítico cuando son oposición (no, y hay que repetirlo cien veces: no es lo mismo ser oposición a un gobierno que enmascarar esa oposición tras una verba antipolítica porque coyunturalmente mide. Eso es escupir para arriba)
A qué iba, que ya me desvié bastante. Iba a que si algo me llama la atención de este momento social de cierta crispación no es tanto el notar que los ánimos “se van calentando”. Lo que me preocupa es la profusión de adjetivos “psicopatológicos” para acusar al actual gobierno: Los K son “sicópatas”, ella una “conchuda bipolar”, él un “loco demente inestable”.
Es de desear que tal operación discursiva no se trate de una “transferencia”.
¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Estamos todos locos los argentinos?

14 comentarios:

El Conurbano dijo...

sabe que pasa Mendieta? yo creo que para cada momento hay una respuesta, porque esos mensajes que a usted le llaman la atención, fueron escritos por distintos sectores.
Con Alfonsín, mucha gente se sintió defraudada mal. Con el Carlo, indignaba ver lo que pasaba. Con De la Rua, bueh, ya sabemos. Y ahora, como dijo Don Arturo "esa clase estéril e infecunda, siempre que el pueblo comió vio demagogia".
saludetes

schussheim dijo...

No será hora de que en las próximas elecciones elijamos a un nuevo pueblo, en vez de a nuevos diputados?

Ana C. dijo...

Feíto lo que pasa ¿no?

Yo también me lo pregunté bastante. Y creo que la respuesta es que lo que esperaba la gente era paz y justicia, y se llevó una flor de desilusión, encima con malos modos.

Lo que hace el gobierno también es antipolítica, eh, no se crea que la oposición tiene el monopolio.

El Canilla dijo...

Para mi tiene que ver con la gran victoria cultural del neoliberalismo, que transformó a los ciudadanos en consumidores.
Ocuparse de que al país le vaya bien exije participación. El ciudadano participaba, el consumidor compra un paquete de solución política. Y no hay 0800 que valga.

pastore dijo...

Los K han pecado de arrogancia .
La subestimación del discernimiento ajeno es una acto de jactancia y de ceguera.

.."no son los grupos de tareas, no son los comandos civiles"..

es la pobreza y la exclusión , Eskenazi,Cristobal Lopez, Calafate Propiedades, Cerro Dragón, Petroleum Oil, Albistur Ulloa Miceli Uberti Varizat Gioja Barrionuevo Rico Saadi Ischi Otaeche, las viviendas prometidas y los Skanska cumplidos es Tartagal , la mentira , y los pequeños obsecuentes

Casta Diva dijo...

Yo voy a empezar a preocuparme el día que gente como Ana C. o Pastore aprueben lo que hacen los Kirchner.

Ana C. dijo...

Canilla, yo diría que el camino del neoliberalismo hacia la falta de participación no pasa tanto por lo del consumismo sino por haber dejado a mucha gente con demasiado poca energía para participar. La precariedad no contribuye a la participación política, digamos.

Casta Diva, comentarios como el tuyo son los que me preocupan a mí, la verdad. ¿Cómo es la "gente como Ana C. o Pastore"?

Lic. Baleno dijo...

Es un reflejo de la opinion de Grondona o Fontevechia.
Que le vas a decir a un tipo que acumula reservas, trata de mantener supervit fiscal y comercial, tiende a una leve mejora de los salarios reales, no reprime ninguna manifestacion, mantiene la desocupacion pisada cuando en todo el mundo se dispara y tiene un discurso racional sobre dd.hh.? que esta loco, que es hitler, etc.
Bien mirado los Kirchner no han hecho cosas muy raras ni muy extremas... pero sin duda no chupan los culos que hay que chupar para que gente como Ana C. los considere "moderados" o "pacificos" o "racionales" (mas que decirle cosas a los medios, que no son precisamente geniales, al fmi y a los militares, tampoco gente precisamente genial) no han tenido mayor rebeldia. Pero eso ya es una rareza en Argentina. Cosa de zurditos.

Andrés el Viejo dijo...

Estamos ante un tipo particular de concepción de la política. Esta sería esencialmente diálogo y consenso, acuerdos, puntos medios. Sin duda, eso sería mucho más tranquilo y reposado. Pero, simplemente, no tiene nada que ver con la realidad.
La política es lucha de intereses opuestos. Los acuerdos, cuando los hay, no constituyen un punto de encuentro, sino el máximo que sus respectivas debilidades permiten alcanzar a los agonistas. Las transacciones son el reconocimiento de que, por el momento, no se puede alcanzar más.
Incluso aquellos países que se nos ponen de ejemplo de diálogos, acuerdos, consensos y tutti li fiocchi, llegaron ese estado después de historias muy turbulentas y sangrientas y de una acumulación importante de medios de producción.
Los que no hemos llegado a ese estadio bienaventurado seguimos en nuestra historia turbulenta y es inútil predicarnos moderación, porque carecemos de la base material que produce moderados.
Saludos

Politico Aficionado dijo...

La gente crucificó a Jesucristo, ¿qué podemos esperar de los políticos hambrientos, de los oligarcas, de los nostálgicos del proceso y sus escribas?

Conurbano:
todo un hallazgo su cita del maestro Jauretche, desde ya le aviso que la voy a robar.

mrs miga dijo...

Sr Mendieta,no es trasferencia, es PROYECCION.

Ladislao dijo...

Y sí, estamos un poco locos. EN mi caso particular, siendo descediente de eslavos, tuve que reconocer muy tempranamente mi locura. Pero en estos momentos tengo amigos que les pasa lo que a mí cuando trabajaba en docencia: estaba bien con los alumnos pero no me bancaba a los padres de estos. Y estos amigos me dicen, ahora me gusta el gobierno que tenemos pero la verdad que querría irme del país por la sociedad que tenemos. Y yo que ingenuamente les pregunto qué sociedad tenemos... termina siendo la que "aparece", la de los medios, la de muchos vecinos clasemedia como nosotros que despotrican contra no se sabe qué, porque no saben. Y les termino diciendo que no abandonemos lo que se supone que deberíamos construir, y mucho menos ahora. Así que locos sí, pero no boludos. O intentenmos no serlo. Y sigo intentando convencer a mis vecinos clasemedieros, preguntándoles qué es lo que ven tan tan mal en este gobierno que les repele tanto. Y punto por punto les devuelvo la imagen. Pero la imagen no les gusta porque es la imagen propia y piensan que estoy loco. Y ya lo dije: estoy loco! Pero no soy boludo y veo dónde están mis intereses y los intereses populares. Y me quedo pensando en el discurso tan racional que ofrece el gobierno y cómo desde el otro lado se dice que son locos, bipolares... es que, si fuéramos racionales no nos podríamos comer con la cena el discurso de Telenoche, tendríamos que hacer algo. O no, y "volver atrás 70 años".

El Canilla dijo...

Siguiendo tu razonamiento Ana, llego a mi propia conclusión. Si el neoliberalismo dejó a la gente sin "energía para participar", cuando debe ejercer sus deberes ciudadanos, elije como consumidor una solución rápida y que no lo comprometa. Esa es la victoria cultural del neoliberalismo. Que se suma a lo que menciona Andrés, la política como escenario de resolución de conflictos.

Ulises dijo...

Buena reflexión, la comparto.