03 noviembre 2008

Epístolas: de las vanguardias políticas

Un lector de este blog nos envía el siguiente correo:

“Mendieta: te leo bastante seguido, pero no me gusta comentar. Sólo que tu post de ayer, el de “Sueños de los años felices” me hizo demasiado ruido interno. Vos ahí planteás una serie de “sueños” que tendrían distintos exponentes de la clase trabajadora. Y el ruido es que todos ellos suponen no poner en discusión el sistema capitalista actual, ese que hace –precisamente- que la clase obrera sólo tenga pesadillas. O sea: un tanto demasiado conservador tu post. No lo dejo como comentario pues no quiero que te ofendas. Saludos. Roque”.

Roque: no me ofendo, la próxima dejá tu comentario así el resto también se prende. Pero me das pie para pensar algunas cosas y compartirlas con vos y con el resto de los que leen estos ladridos.

Detrás de tu no-comentario hay un sinfín de supuestos. Pero me voy a centrar en uno: las vanguardias políticas. Un tema de lo más prolífico e interesante y polémico. Así que voy a sentar una posición personal, como si a alguien pudiera interesarle.

En mi devenir militante he ido aprendiendo, lentamente, la importancia de reconocer al otro en tanto tal y no en tanto lo que espero de él. Generalizando, supe aprender –recorriendo rutas y barrios, pueblos y ciudades- que los sectores populares tienen para enseñarnos mucho más a nosotros –clasemedieros, universitarios, ideologizados- que nosotros a ellos. Así, he tropezado con varias piedras que fueron golpeando y abriendo una cabeza dogmática y prejuiciosa, la mía. Por supuesto que no pretendo tener la iluminación de cuáles son los “verdaderos” sueños de los sectores populares. Hay tantos sueños como personas. También es cierto que provengo de una familia culturalmente clasemediera pero bolsillísticamente obrera, así que ese cruce no me resulta tan extraño. Para que se entienda: mi primer vacación fue a los 23 años y sentía culpa.

Pero sí tengo en claro algunas cosas: cuando estás desempleado, querés empleo. Cuando tenés hambre, querés comer. Cuando no tenés vacaciones, querés vacaciones; cuando no sos efectivo en un laburo, querés ser efectivo; y así. Esto es muy sencillo y primario y supuestamente desideologizado. Pero sólo supuestamente. Porque cuando tengas comida, laburo, vivienda, salud y escuela para tus pibes vas a ejercer tu derecho a reclamar y luchar por otros derechos.

Por eso, así como creo en la fuerza movilizante de las vanguardias artísticas, culturales o, incluso bordeando el oxímoron, académicas, no creo en la potencia transformadora de las vanguardias políticas. Y ojo que no hago un juicio de valor sobre sus intenciones, sólo sobre su eficiencia y eficacia a la hora de representar y conducir a los sectores sociales que pretenden conducir y representar.

¿Son necesarias las vanguardias políticas? Sí, claro. Son necesarias pues te obligan a tener siempre a mano un pensamiento crítico sobre la propia praxis militante de aquellos que no somos vanguardistas ni lo queremos ser. Por ejemplo, este post, producto de tu comentario y de mi consiguiente reflexión.

O sea, para mí: Ni un paso adelante, ni un paso atrás. Adentro.

Para terminar esta respuesta chapucera. Así como respeto profundamente a la generación del 70 y me representa en valores éticos e ideales políticos, soy de los que piensan que hoy por hoy no hay mejor revolución que un reformismo constante y sostenido. Y que quien hace un cordón, pone una cloaca o mejora un camino rural, está cambiando el mundo. Ese mundo.

Y por último. Gracias Roque por hacerme pensar. Trataré de seguirla en otro momento. Da para mucho más, no?

7 comentarios:

Primo Louis dijo...

Excelente Mendieta. Firmo al pie. Si el sujeto no es el mismo "beneficiario" el cambio no es tan cambio.
Saludos!

Tomás dijo...

Mendieta, descubrí este espacio hace pocos días. Al igual que al persona que envío el mensaje que origino este post, no soy de comentar mucho. Y el final, me da para agradecerte por hacerme pensar, y bueh, me pareció bueno decirlo.
Saludos!

Ni buena ni mala... dijo...

que buena definición de las vanguarias politicas, ademas de acertada desde mi punto de vista.

Primo Louis dijo...

Mendieta,
tropece con esto y me acorde de usted, por eso le traigo estas palabras de un compañero (disculpe la extensión).

Así dijo el Sub:

No somos quienes aspiran a hacerse del poder y, desde él, imponer el paso y la palabra. No seremos.

No somos quienes ponen precio a la dignidad propia o a la ajena, y convierten a la lucha en mercado donde la política es quehacer de marchantes que disputan no proyectos sino clientes. No seremos.

No somos quienes esperan el perdón y la limosna de quien simula ayuda cuando en realidad compra y que no perdona sino humilla a quien, siendo, es desafío y reclamo y demanda y exigencia. No seremos.

No somos quienes, ingenuos, esperamos que de arriba venga la justicia que sólo desde abajo se crece, la libertad que sólo con los todos se logra, la democracia que es todos los pisos y todo el tiempo luchada. No seremos.

No somos la moda pasajera que, hecha tonada, se archiva en el calendario de derrotas que este país luce con nostalgia. No seremos.

No somos el taimado cálculo que finge la palabra y en ella esconde un nuevo fingimiento, no somos la paz simulada que anhela guerra eterna, no somos quien dice "tres" y luego "dos" o "cuatro" o "todo" o "nada". No seremos.

No somos el arrepentido de mañana, el que se convierte en imagen aún más grotesca del poder, el que simula "sensatez" y "prudencia" donde no hubo sino compra-venta. No seremos.

Somos y seremos uno más en la marcha.

Saludos

Mendieta dijo...

Primo: ta lindo eso, eh. Lástima los poemas de amor.

Primo Louis dijo...

Mendieta,
Pero usted quiere proceres u hombres de carne y hueso? no se puede escribir siempre bien!

Faco dijo...

Excelente, Mendieta. Justo lo que venía pensando hace unos días. Me sumo y firmo al pie.